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El teatro de La Paz, de San Luis Potosí*

Armando de Maria y Campos

    Los teatros de La Paz, de San Luis Potosí, Degollado, de Guadalajara y Juárez, de Guanajuato, forman una trilogía monumental del coliseo de provincia en México. Los tres fueron construidos en las postrimerías del siglo pasado y constituyen otros tantos monumentos de este tipo, altos exponentes de la cultura y del arte de aquel tiempo.
     El teatro potosino ocupa una manzana entera en lo que fueron los antiguos claustros del convento del Carmen. El director de la obra y autor de los planos, ingeniero José Noriega, director también de los teatros de Aguascalientes y León, fue quien dirigió la construcción del de San Luis simultáneamente a la del teatro Juárez, de Guanajuato. Hizo sus estudios en México y en Francia, y llegó a ser uno de los más competentes arquitectos del siglo pasado. Murió en 1895 en la ciudad de Aguascalientes.
     El costo total del teatro de La Paz fue de $350,000.00 con un cupo para más de dos mil espectadores. Toda la piedra que se utilizó en el exterior fue cantera rosa extraída de los montes potosinos y labrada por los escultores indígenas del barrio de San Miguel.
     El gobernador de San Luis, don Carlos Díez Gutiérrez, fue el iniciador de esta magna obra. En su tiempo se rumoró que el teatro fue levantado con los fondos destinados a la presa que era necesario construir por la carencia absoluta de agua, y varios pasquines comentaron venenosamente el supuesto. Uno de ellos dijo: "Pueblo de San Luis, si tienes sed, anda a lamer las columnas del teatro de La Paz". Años antes, el pueblo potosino había pedido a las autoridades se construyese en San Luis un teatro. En la Ilustración Potosina, de 1869, se encuentra esta gacetilla: "Decididamente esta capital está pidiendo a gritos la construcción de un teatro digno de su cultura, dejando al apreciabilísimo Tresguerras en su buena opinión y fama". Se refería la Ilustración al teatro que entonces existía en San Luis que se nombraba de Juan Ruiz de Alarcón, cuyo constructor había sido el famoso Francisco Eduardo Tresguerras. Se había inaugurado en 1826 y para entonces estaba ya en competa ruina.
    

     El teatro de La Paz de San Luis ostenta una majestuosa fachada clásica y tiene una escalinata que la rodea compuesta de doce peldaños de peralte sobre los que se eleva el espléndido pórtico estilo corintio, formado por diez columnas cuyos capiteles se desarrollan en frondosas hojas de acanto; estas columnas sirven de apoyo a una ancha cornisa en la que se lee el nombre del teatro y las fechas 1889-1894, señalando el tiempo en que fue construido. Sobre la elegante cornisa descansa un proporcionado frontón en cuyo centro estuvo durante mucho tiempo un reloj, quedando ahora únicamente el círculo de cantera disimulado con pavorosos ladrillos.
     En el frente y ángulos laterales existen varias grandes ventanas y modestos balcones, así como nueve amplias puertas que dan acceso al interior. La inmensa cúpula del vestíbulo es sencilla, con pequeñas ventanas. En un principio la media naranja fue de cine y ahora es de cemento ornamentado, y está coronado por un águila de hierro, con las alas desplegadas en actitud de emprender el vuelo, fundida en Bélgica como todo el material de hierro, labrado o liso que se empleó en la construcción.
     Cuesta trabajo imaginar ahora cómo era el interior original. En el libro El estado de San Luis Potosí (1902), de Antonio Cabrera, se encuentra la siguiente descripción: "En el espacioso vestíbulo se nota la falta de obras complementarias de ornato, así como en el foyer, sin muebles, sin estatuas ni cuadros. Tiene dos pisos con amplios salones ambulatorios también desamueblados con vista a la calle. El decorado del referido salón es artístico, elegante y del mejor gusto, empleando su autor, don Jesús L. Sánchez, el estilo italiano. Lo más notable del decorado es, sin duda alguna, el gran arco del proscenio, copia del Gran Teatro de la Opera de París, las grecas y listones que lo adornan son de bronce florentino y todos los altos relieves (mascarones, hojas, flores, etc.) de oro bruñido. En el centro una gran lira y a sus lados dos cabezas de genios exornados por los rayos de la ciencia". De esto no queda absolutamente nada. Y casi nada del plafón central que era de los llamados "de pabellón",

por estar compuesto de doce planos entre sí, separados por el mismo número de aristas imitando ésta, hojas de laurel. En el centro de los planos existieron alegorías pintadas al óleo y representadas con sus atributos: La Tragedia, La Comedia, La Pintura, La Escultura, El Decorado Escénico, La Música y La Danza, completaban la decoración varios bustos de genios de la música, pintados al óleo.
   El escenario, que se conservó intacto en la indispensable reconstrucción concluida en 1944, es más amplio que el del Palacio de las Bellas Artes. Durante muchos años lució el teatro de La Paz de San Luis un precioso telón de boca representando El Triunfo del Arte, que era copia del fresco que con el mismo tema pintó L. Bonnat en el techo de uno de los salones del hotel de Ville de Paris.
     La inauguración del teatro de La Paz, fue la noche del 4 de noviembre de 1894, con solemne ceremonia a la que asistieron el secretario de Gobernación, licenciado Manuel Romero Rubio, en representación del presidente de la república don Porfirio Díaz, así como el poeta Juan de Dios Peza. Conviene recordar la circunstancia de que fue en el día onomástico del gobernador Díez de Gutiérrez. Al levantarse el telón se cantó el Himno Nacional. En seguida don José de la Vega y Serrano leyó el discurso oficial, y el primer poeta de San Luis Potosí Manuel José Othón recitó alguna de sus poesías. Vino después la necesaria función de ópera, cantándose la de Donizetti, Lucrecia Borgia.

* La crónica continúa el 12 de febrero de 1954.