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Florencia y el dentista, por Celia D'Alarcón en el teatro Ródano

Armando de Maria y Campos

    La historia de Florencia y el dentista merece contarse. Florencia tiene un origen cinematográfico, como su protagonista mexicana Celia D'Alarcón. Veamos por qué. En 1945 Georges Lacombe produce en Francia una película muy divertida tomada de una obra de Alex Joffé y Jean Sasha, cuyo título es Florence est folle (Florencia está loca). Volviendo a su propio punto de partida, Alex Joffé compone a su vez de tal obra cinematográfica, en colaboración con Jean Giltene, una pieza teatral que fue representada en 1948, en el Vieux Colombier, de París con el nombre de Chére Florence (Querida Florencia). De esta comedia, los dos autores logran una nueva versión que titulan Florence et le dentiste (Florencia y el dentista), la cual traducida al danés, obtuvo el éxito de la temporada teatral del año 1952, en Copenhague. Lejos de terminar aquí la carrera artística de Florencia, da un nuevo salto, a los escenarios parisienses ahora, y vuelve a ser representada bajo su forma definitiva en octubre de 1953, y dos meses escasos después se estrena, también con éxito, en Roma. En enero de 1954 -viernes 22- en México. Como se ve, Florencia no está tan loca que digamos.
     Chére Florencia desciende del cine para llegar al teatro, cuando la regla general o la costumbre es lo contrario, a saber, el descenso de una obra de teatro al cine. El origen cinematográfico de Florencia y el dentista es lógico, si se considera que Alex Joffé es ante todo un autor de películas. En el curso de unos cuantos años, que yo sepa, Joffé ha quedado clasificado entre los mejores argumentistas franceses; acaba de cumplir los treinta años y ya tiene una estimable lista de películas de éxito, desde La fille du diable y Millonaire d'un jour hasta Sans laisser d'adresse y Seul dans Paris. Recordamos también entre otras, las cintas cinematográficas que se llaman, Le 84 prend des vacances y Trois télègrammes.
    Jean Gilténe, por su parte, es un escritor de novelas y ensayos. Estos constituyen los

principales títulos... literarios de Giltene: Raccourcis, Pas de pitié pour les femms. Ha llevado también a la escena obras como Mon Sosie, Elles et moi y L'Ange vu quai de Tokio, que han sido llevadas a la escena en Niza, Génova, Dusseldorf y Viena. De la colaboración de tan ilustres cineasta y escritor, nació una magnífica y verdadera pieza de teatro que del cine tomó su ritmo y el cambio rápido de escenas, mientras que la observación justa y el detalle impresionante los arrancó de la novela. Estos son, Alex Joffé y Jean Giltene, los autores de la divertidísima y fina comedia, muy frívola también que se viene representando en el teatro de la Comisión Federal de Electricidad, Ródano 14.
     En ocasión del estreno de Querida Florencia en París, las opiniones de los críticos se dividieron. Todos estuvieron de acuerdo en el ritmo "alocado" de la pieza, cortado en trozos, en "secuencias", por decirlo así. Quién decía que se trataba de una obra teatral "filmada", quién que era una película "teatrificada". Consecuencia de esta divergencia de opiniones fue el segundo "tratamiento" de Florencia; nació entonces, de la locura de "querida Florence", el dentista, es decir Florencia y el dentista.
     Es indudable que en la pieza de Joffé y Giltene se dejan sentir las influencias de los procedimientos cinematográficos, y hasta se extrañan las escenas de "exteriores". Teresa es una modesta burguesita a la que un accidente automovilístico le trastorna el seso, haciéndola creer que es Florencia, cantante de fama y mujer galante; su marido, el dentista Robert Petitjean, se aviene a todo hasta a buscarle un amante... alquilado. Los autores dan al tema todas las variantes posibles e imaginarias y resuelven las situaciones con desenlaces arbitrarios pero, lógicos; juegan con el tema y hacen reír con los recursos más legítimos de la comedia. Es pieza Florencia y el dentista que gusta a todos sus espectadores, porque construida con habilidad extraordinaria su único propósito es divertir, entretener, y naturalmente hacer reír. Una

auténtica comedia del boulevard francés. Como abunda en situaciones graciosas a poco que se tenga sentido del humor frívolo no dejará de gustar.
     Lo mismo en París que en Copenhague, Dinamarca, el doble personaje de Thérése Petitjean-Florence fue interpretado por ilustres actrices, Madeleine Rousset, francesa y Margerite Viby, dinamarquesa. No sé quién la reprisaría a fines del año pasado en Francia, ni quién la creó en Roma. En México fue encomendada a una joven y estudiosa actriz de cine y televisión, de cautivadora belleza y enorme afición, Celia González Rubio de Rojas Alarcón, en el mundo artístico "Celia D'Alarcón".
     La presentación en el teatro Ródano de Florencia y el dentista es, más que decorosa, muy estimable. La traducción de Eleazar Canale magnífica sin rodeos; fluida, conserva su gracia original y ninguno de sus chistes se pierde. La señora D'Alarcón saca su doble personaje con gracia y travesura, y nadie puede negar que constituye un avance en su carrera. Me gusta más como Florencia, que como Teresa. A aquélla la viste con impresionante buen gusto. Doña Carlota Solares, famosa actriz de la radio, compone un gracioso personaje de la señora Margot Dunoyer, madre de Teresa, aunque a veces deviene en la caricatura. Menos afortunados se muestran Manuel Zozaya en el dentista e Ignacio Navarro en el amante alquilado. Los personajes episódicos están certeramente interpretados por Mirón Levine y Tomás Bárcenas. El resto cumple decorosamente.
     Víctor Moya, director de Teatro Estudio de México, dio un ritmo alegre y frívolo a esta preciosa comedia cuya escenografía, de Fernando Lazo, sirve con propiedad y buen gusto la extraordinaria aventura de Teresa Petitjean.