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Segundo estreno de El vendedor de muñecas de Nemesio García Naranjo, en la temporada de la UNAM. I

Armando de Maria y Campos

    Terminaba el año de 1936 y la temporada de comedias frívolas de la compañía argentina de Paulina Singerman llegaba a su fin. Habían pasado los "Tenorios", porque esto ocurría en noviembre. Antes de salir de Cuba, la compañía de Paulina Singerman, mejor dicho ella en persona, decidió estrenar una comedia de autor mexicano, y la noche del 6 de noviembre dio a conocer, a teatro lleno -el Arbeu, que nunca fue fácil verlo colmado- la deliciosa y fina comedia El vendedor de muñecas de Nemesio García Naranjo, abogado, orador, político, y escritor en la madurez de su vida física e intelectual.
     El vendedor de muñecas fue representado únicamente tres noches, porque el barco que debía conducir a la farándula de Paulina Singerman a la Habana esperaba impaciente en Veracruz. Ahora que se está tratando de imponer la verdad convencional de que el teatro en México nació con las temporadas privadas de los grupos Ulises u Orientación, o a raíz de la caída de la República española, conviene recordar, para antecedentes, el reparto que mereció a la compañía de la Singerman la interpretación de El vendedor de muñecas, por orden de aparición de los actores:
  Vázquez, Juan Porta; Catalina, Paulina Singerman; Luz, Raquel Martínez; Magdalena, Rosario Ortega; Rosa, Haidée P. de Martínez; Doyen, Diego Martínez; Montaño, Nicolás Fregues; Felipe García Rojas, Arturo García Buhr; Stanley, Enrique Serrano; Martha, Consuelo Abad; Ramón, Pedro González; Mercedes, Blanca Tapia; Gutiérrez, Leoncio Rivero; Quincey, Juan Porta; Matilde, Tulia Ciampoli; Susana, Carmen Castex; Coptima, María Luisa Salcedo.
     El estreno de El vendedor de muñecas fue un éxito de público. La crónica teatral se hizo eco de este triunfo. Así era entonces. Público y crítica no vivían divorciados. Repaso mis archivos y no encuentro entre los nombres de los críticos de ayer, ninguno de los de ahora, excepto Francisco Monterde. Todos los que ahora privan vinieron después, y tal vez por eso ignoran pasado tan reciente. Se supone que yo sí estaba, porque no he dejado de comentar nuestra vida teatral desde el año 1917. Entonces escribía para Todo, del maestro Palavicini.
    Magníficas crónicas escribieron Pepe

Elizondo (q.e.p.d.) en Excélsior y Francisco  Monterde en El Universal, modelos las dos en su tipo. Las exhumo, en parte, para ejemplo. La mía fue simplemente entusiasta y respetuosa. Claro que no la traeré a ésta.
     Dijo Pepe Elizondo: "Nemesio García Naranjo, que ya peina canas, tiene el alma joven y el talento fuerte. Sólo con esas cualidades se puede triunfar en el teatro, como él ha triunfado en su comedia estrenada la noche del sábado en el Arbeu. Y más que el éxito de autor, hay que estimar el de mentor -siendo ésta su primera obra- para los descarriados comediógrafos nuestros que andan por ahí pergeñando dramones y pedantes intentos de teatro absurdo. Y es que esos, siendo jóvenes, o relativamente jóvenes, tienen el alma vieja y el talento ajado. Este teatro que aborda en su primera obra el licenciado García Naranjo, es el que el público acepta y pide a nuestros comediógrafos. Pero son contados los que lo intentan, porque su vanidad de Luzbel los obliga a desdeñarlo o porque les falta ingenio o donaire para escribir". Y más adelante: "Así lo vimos la noche del sábado, obligando a salir a escena al autor ene veces, cuando cayó el telón que cierra el acto segundo, hecho con mano maestra, que parece increíble que lo haya realizado quien por primera vez escribe para el teatro... Damos la enhorabuena a nuestro amigo García Naranjo por su éxito tan bien ganado, y que de aliento le sirva para nuevas producciones, el aplauso, con categoría de ovación, que sancionó la obra la noche del estreno".
     Monterde dijo en El Universal, en esencia: "La Compañía de Paulina Singerman quiso, antes de marcharse a Cuba, interpretar una obra mexicana, y conviene advertir que acertó al elegir ésta, por el tema -nuevo en nuestro teatro- que el autor desarrolló de un modo original, espiritualmente, con un tono sostenido durante todos los actos... García Naranjo es un escritor que no titubea en la elección de vocablos, que maneja con habilidad sorprendente el diálogo y que llega al teatro con un alarde de modernidad que sorprenderá únicamente a quienes no conozcan su inteligencia apta para cualquier empresa literaria... El protagonista de su comedia, Roberto Montaño -decorador de

mujeres como él mismo se llama-, logra con ágil dialéctica defender, justificar, y aun ennoblecer una "especialidad" que ha sido vista con malos ojos... es... un vendedor de muñecas de carne y hueso, que en su productivo negocio tropieza con una mujer que, después de haber aceptado el convenio, se revela contra el vencedor". Habla Monterde de la excelente interpretación de Paulina Singerman, secundada con acierto por Fregues y Serrano, magníficos actores los dos.
  No volvió a representarse en México El vendedor de muñecas. La colección Teatro Mexicano la recogió en su número 24, sin una sola nota alusiva al estreno ni referencias sobre actores que la estrenaron. Sin embargo, se habrá representado más de 200 veces, de preferencia en España. Luis G. Basurto asegura que la sostuvo 100 noches en el Lara, de Madrid, en 1949, por agosto y septiembre, y que antes la había hecho representar -con Virginia Manzano en la Catalina- en La Bañeza -en Castilla, cerca de Astorga-, en León, en Valladolid, en Burgos, en Santander, en San Sebastián, en Bilbao y en Zaragoza, y (en 1950) en Guadalajara, San Luis Potosí, Mérida, Campeche, hasta (en 1951) en Los Ángeles, California, los Estados Unidos, claro que en español y para la colonia mexicana.
     Ahora, cuando la temporada de la Unión de Autores se derrumba parece que sin remedio, ocurre su segundo estreno, y resulta ¡que es otra pieza muy distinta a la que conocí en 1936!
     Pero de esto, y de otras piezas de teatro de García Naranjo, hablaré mañana.