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   Carrousel del amor. Teatro de los Insurgentes. Autor: Leslie Stevens. Traducción: José Luis Ibáñez y Berta Maldonado. Dirección: Enrique Rambal. Dirección técnica: Gregory Dayne. Reparto: Pedro Armendáriz, Marga López, Kitty de Hoyos y Claudio Brook.

Se supone que si una comedia ha tenido éxito en Broadway debe tenerlo aquí también... ¿será verdad? Al menos en este caso, refrendará su opinión quien tal cosa afirma, aunque me refiero, desde luego, a un éxito comercial, puesto que no es una comedia que pretenda ser ni profunda, ni mucho menos de gran altura. (Aunque los personajes representen a seres de gran altura cultural). Es una obra divertida, más o menos superficial, de corte moderno en cuanto a la construcción dramática, lo que le da cierta ligereza y novedad.

El autor, Leslie Stevens, es autor de otras comedias como Bullfight, The champagne complex y The lovers y por lo que pudimos apreciar en El carrousel del amor (The marriage go round) su teatro no tiene

 

Diorama Teatral

Por MARA REYES

 

otro objetivo que el de hacer pasar un buen rato a su público. Objetivo que logra ampliamente.

Viene a ser esta obra como un buen pretexto para presentar a figuras como Pedro Armendáriz, Marga López y Kitty de Hoyos. Esta última con más experiencia teatral que Armendáriz y Marga López, arrastra con mucha mayor fuerza la atención del público, además de ser su papel el que se presta a mayor lucimiento.

En Pedro Armendáriz se puede apreciar en esta su primera aparición teatral, la enorme simpatía que de él emana como actor, su “ángel”, como diría Stanislavski, al cual consideraba éste como lo fundamental en un actor, como la base sobre [la] que después se podía fincar un trabajo escénico y sin el cual todo esfuerzo artístico se derrumba. No obstante la enorme experiencia cinematográfica de Pedro Armendáriz, se le observa limitado en su actuación,

pobre de recursos.
    Marga López, quien aparece en un escenario por segunda vez en su vida, denota ser una actriz de temperamento, aunque en esta ocasión no tenga la oportunidad de ponerlo a prueba, pues su personaje es el más ingrato de la comedia, aun cuando menos que el de Claudio Brook, quien en sus dos cortas escenas hace patente, sin embargo, todo su dominio del escenario.
    En cambio, el personaje de Kitty de Hoyos tal parece que hubiera sido escrito para ella. Kitty le da todo el color y el sabor que éste precisa.
    La dirección es limpia, se advierte en ella toda la experiencia que posee Rambal en obras de este género. Da agilidad a las situaciones y especialmente en el segundo acto trató de limar con nuevos recursos escénicos algunas de las reiteraciones que hacen pesada la comedia.
     Con la nueva modalidad de

 

 

 

Marga López y Pedro Armendáriz. [Pie de foto.]

 

empresarios como Lerner y Alonso de fabricar en México copias semifieles de las puestas en escena de las obras que se representan en Estados Unidos -especialmente en Broadway- hemos terminado por no saber a quién adjudicar los méritos de una buena escenografía, como en este caso, resuelta con belleza de líneas y cubriendo de la mejor manera las necesidades de la obra.

En resumen, una comedia divertida… y nada más.