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    Papá buen Dios. Teatro Arcos Caracol. Autor. Louis Sapin. Traducción y dirección, José de Jesús Aceves. Escenografía, David Antón. Reparto: Gerardo Wilson, José Antonio Valentino, Lirio, Federico Cárdenas, Jorge Zamora, Juan José Laboriel, etc.

 

José de Jesús Aceves retorna al buen camino. La elección de la obra en esta ocasión es un verdadero hallazgo. Papá buen Dios es una sátira sobre la prédica de Jesucristo que hará surgir comentario y discusión.

Este joven autor francés enfrenta entre sí la divinidad, la religión y el hombre y analiza los puntos de visita de cada cual.

Dios habla de amor, de la tranquilidad, dice a los hombres que busquen la felicidad en la tierra, que en ella está el paraíso, pero hay que saber verlo. En una palabra, les implora a los hombres que aprovechen los infinitos recursos de que ÉLha dotado al mundo.

El hombre por su parte,

 

Federico Cárdenas (izquierda) y Gerardo Wilson en Papá Buen Dios. [Pie de foto.]

 

casos, como el de Juan José Laboriel, al que hace años vimos el inolvidable Emperador

 

DIORAMA TEATRAL

Por MARA REYES

busca la felicidad a través de otros caminos y no comprende a la divinidad. Mientras la religión que se inicia como una transacción entre esos dos elementos pronto se olvida de las enseñanzas divinas, y la condición humana de aquellos que tienen a su cargo la implantación de la fe hace de ella una institución que ambiciona el lucro y el poder.

Cada uno necesita de los demás, Dios necesita de la religión y del hombre, como la religión necesita de Dios, de ahí que por ejemplo le pida que haga un “milagro oportuno” que sirva a sus intereses. Sin embargo, a Dios no le interesa hacer milagros, lo que él desea y necesita es que el hombre le entienda. Por su parte el hombre necesita a Dios como un refugio, pero no lo comprende y la religión no le proporciona alivio.

Pasando a la representación propiamente dicha, Aceves se aventuró tal vez demasiado con un grupo de actores noveles, salvo algunos

 

Jones de Eugenio O' Neil; con todo, la representación resultó bastante afortunada. Algunas escenas hubieran requerido mayor realce en la ironía, pues  en momentos el tono satírico de la comedia se perdía. Esperamos que en el curso de las representaciones se limen un poco esas asperezas de las que tal vez los nervios del estreno sean culpables, pero que desvirtúan el sentido satírico de la comedia.

Uno de los aciertos más brillantes fue la escenografía de David Antón. Rezumaba amor a la comedia. Sencilla, sugerente, sobria.

Entre los actores destaca Gerardo Wilson (ya hablamos de Laboriel); Federico Cárdenas, Lirio, que aunque el primer cuadro se lo pasa todo el tiempo con las manos en la cintura como si las tuviera pegadas con goma, en el resto de la obra responde con mucha mayor soltura; Mario Núñez, Ester Herrera, July Marichal y Carlos Haupman.