Resaltar búsqueda

DIORAMA TEATRAL


Por MARA REYES

 

     El grupo Filosofía y Letras, estrenó en el Teatro Pánuco tres obras de Alejandro Céssar Rendón y el Grupo de Arte Dramático de la Casa de la Asegurada número 13, inició las representaciones de La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, esto como parte del concurso teatral anual del INBA.

En cuanto al del primer grupo, se trata de un autor que trata de impresionar a base de alardes de “teatro moderno” (entre comillas) en su carácter de autor como de director. Desgraciadamente sus obras no tienen ni pies ni cabeza. No hay caracteres, no hay situaciones, es como si a usted le ofrecieran en obsequio una moderna lámpara y al desenvolver el regalo se encontrara una vela, como dice Renato Leduc, “el ejemplo no es exacto, pero da idea.”

El señor Céssar Rendón parece que oyó hablar de teatro… En cuanto a los actores, ¿qué se puede decir de ellos si carecieron de obra y de dirección?

 

Caso muy distinto el de la Casa de la Asegurada No. 13; su director, José Gelada, eligió una obra que aunque de gran calibre para principiantes, tiene la ventaja de que representa la vida, tal cual ha sido y es aún en muchas provincias no sólo de España, sino de México mismo.

Ese “drama de las mujeres de los pueblos de España,” en los que el hombre está presente en cada frase de ellas, en cada gesto, en cada mirada de soslayo, y el cual, oculto siempre, provoca rencor y odio, emoción y por fin la muerte, es representado con gran decoro por este grupo novel (la mayoría de las actrices que aparecen en la obra actúan por vez primera).

No quiero decir que no haya imperfecciones, desde luego que las hay, pero ¿en qué teatro profesional no las hay también?

La Bernarda, interpretada por Celia Suárez, logra, como debe ser, imponer su personalidad, dominar a las hijas y al auditorio; tiene temperamento

 

y consigue una de las cosas que para principiantes es de lo más difícil, proyectar su carácter, su orgullo y todo el contingente que de humano tiene el personaje.

Estela Furlong y Eugenia Huerta Bravo, trabajan con una naturalidad propia de quien está acostumbrado a las lides teatrales. Juana Martínez,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cecilia Suárez Edgard, en el papel de Bernarda Alba. [Pie de foto.]

 

 

en su papel de la Poncia, está bastante acertada, posee una excelente voz que debiera aprovechar siempre. Muy bien también Evangelina Blanco e Irma López. En cuanto a la Adela, que después de Bernarda es el papel más importante del drama, lo representó Rosa María Rivero, esta joven necesita más estudio para sacar adelante su difícil papel. El resto del reparto, muy bien.

La Canción de los Segadores (Javier Ornelas y Juan Arellano) muy bien lograda. José Gelada, logró con este grupo, con las limitaciones propias dé quien comienza, una representación que apunta hacia adelante. Ojalá que este esfuerzo tan encomiable, no se estanque.

En cuanto al Concurso de Bellas Artes, hablaremos en otra ocasión.