FICHA TÉCNICA



Título obra Artaud ¿Cuánto pesa una nube?

Autoría Clarissa Malheiros

Dirección Clarissa Malheiros y Juliana Faesler

Grupos y Compañías La máquina de teatro

Elenco Clarissa Malheiros, Sol Sánchez, José Gómez Cobián, Fidel Nah

Iluminación José María Francos

Notas de Música Clarissa Malheiros / diseño sonoro

Vestuario Cristina Faesler

Referencia Alegría Martínez, “El cuerpo: laberinto de dolencias y adicciones”, en Laberinto, núm. 854, supl. de Milenio, 26 octubre 2019, p. 11




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Peripecia

El cuerpo: laberinto de dolencias y adicciones

Alegría Martínez

Dos piezas de madera, que podrían simular dos puertas sin picaporte, marcan el límite de un espacio vacío detrás y delante. Una mujer y un hombre, a cada extremo, sentados ante su consola de sonido y bajo una gran lámpara de metal, emiten efectos sonoros de lejanía, ruidos, notas que se diluyen o se agigantan. Pareciera que el espacio se incrusta en la atemporalidad, como si Antonin Artaud, y su madre, que durante unos minutos se pregunta por su hijo, hubieran atravesado el tiempo.

Artaud dialoga desde su angustia con espectadores que, como él, se hallan en un espacio poblado por sonidos que dulcifican, distorsionan, alteran, como la presencia del personaje que habla de su cuerpo, laberinto de dolencias y adicciones, de un espíritu que se ausenta y de la conciencia, en una mezcla de tornado filosófico que no se detiene.

Clarissa Malheiros y Juliana Faesler, quienes conforman La Máquina de Teatro, han invertido cinco años en crear la Serie de encarnaciones filosóficas, que integran Kafka. Donde estás, están todos los mundos, Pessoa. La hora del diablo y Artaud ¿Cuánto pesa una nube?, montaje que hace un recorrido simbólico por el universo del fundador del Teatro de la Crueldad, autor de El teatro y su doble y de Viaje al país de los tarahumaras.

El personaje, sujeto a la tensión que proyecta el cuerpo de la actriz Clarissa Malheiros, se revela como el hombre visionario, atravesado por una lucidez cosida a la locura, que habla a torrentes de una existencia en pugna constante entre el espíritu y el cuerpo, donde cabe la contradicción de una mente que cuestiona la superficialidad humana.

Micrófonos que aluden a los programas de radio que emitieron la voz descascarada de quien soportó nueve años internado en un hospital psiquiátrico, dos camas de hospital que contienen la sábana a la espera del paciente, tanto como paquetes roídos de viejas cartas que tapizan el colchón entero de la cárcel blanda para el cuerpo destrozado, entran y salen del escenario.

Antonin Artaud (1896-1948) se mira en los ojos de su doble, un muñeco tamaño natural, que con el cabello cano y los ojos abiertos refleja la imagen de un Artaud petrificado, que le devuelve al crispado Artaud el silencio que no le permite la mente y la certeza de que "el opio le devuelve el alma a quien la ha perdido".

La dramaturgia de Malheiros, creada a partir de textos de Artaud, Florence de Mèredieu, Gonçalo de Tavares y Ludwig Wittgenstein, hace hablar al mítico personaje sobre cultura, poesía, teatro, el infinito, de su viaje a México y de las cartas escritas desde un dolor físico sin pausa y una lógica aplastante.

Fiel al universo del artista francés, la cascada de textos cae nutrida de un significado que la actriz expele a cada paso, en cada palabra y movimiento, sobre un escenario donde los músicos dimensionan los sonidos y dan movimiento a la marioneta.

Artaud ¿Cuánto pesa una nube? es un montaje profesional en el que la colaboración de Malheiros y Faesler da un giro de madurez y explora un teatro detonador que lanza preguntas y signos alarmantes sobre una sociedad petrificada en la indiferencia.

El diseño sonoro de Malheiros, que transporta al espectador al no tiempo en un espacio oscuro y abierto, que articula la iluminación geométrica de José María Francos, el vestuario de Cristina Faesler, quien diseña con sobriedad y elegancia las prendas de los músicos, mientras resuelve con traje oscuro la imagen de un Artaud cómodo en su desaliño, con rastros de elegancia, así como la actuación de Malheiros, Sol Sánchez y José Gómez Cobián, quien alterna con Fidel Nah, crean una experiencia escénica que escapa de lo habitual.

El montaje, que cobra tintes de performance, de instalación, de concierto electrónico, de monólogo y de discurso escénico, concentra las obsesiones de Artaud, centradas en los limites del cuerpo y el espíritu, ante una sociedad al acoso del ser humano y del hombre que se propuso "asesinar al lenguaje verbal, padre de todas nuestras confusiones".