FICHA TÉCNICA



Título obra Serendipia

Autoría Carmen García Casales

Dirección Julio César Mejía e Israel Rodríguez

Grupos y Compañías Un paso a la deriva teatro

Elenco Andrea Lara, Carmen García Casales, Helena Aparicio, Karen Basurto, Danna Muñiz, Mario González Soliz, Frida Abanza, Marco Arturo Valencia, Ale Mora, Ana Piav, Israel Rodríguez

Escenografía ADA

Iluminación A. Salvador Avelar

Referencia Alegría Martínez, “La larga fila del suicidio”, en Laberinto, núm. 826, supl. de Milenio, 13 abril 2019, p. 11.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Peripecia

La larga fila del suicidio

Alegría Martínez

La azotea de un alto edificio se convierte en el espacio codiciado por diez jóvenes que desean terminar con su vida. La coincidencia, que los obliga a buscar un orden para ejercer la opción del salto al vacío, los conduce a evaluar la magnitud de su individual tragedia en colectivo.

En una ciudad en la que toda compra o trámite implica formarse en una larga fila en furiosa lucha por el primer lugar, la espera que detiene el impulso de matarse para decidir quién merece morir antes que el otro, abre paso a la plática sobre la desventura de cada uno y su valoración, lo que obliga a una comunicación inesperada.

Serendipia, titulo que los integrantes de la compañía Un paso a la deriva teatro decidieron poner a su obra, otorga pistas claras sobre su propuesta en torno a un tema que se incrusta en la adolescencia de muchos, hasta convertirse en una opción que para algunos siempre está abierta.

El texto de Carmen García Casales ubica a chicas y jóvenes de distintas edades y procedencia social con su propia conflictividad a cuestas, que se deshilvana delante de sus colegas para poder elegir la más densa. Historias de culpabilidad, soberbia, identidad, hartazgo, falta de trabajo, de dinero y abandono, se desprenden de lo que cuentan personajes unidos por la desdicha y la desesperación en un lenguaje cotidiano, generador de unión y empatía.

Se trata de una dramaturgia joven que necesita expresar con urgencia el volcán contenido en el interior de unos personajes que claman por ser escuchados y comprendidos, sin haberlo logrado antes de su tiempo limite, mientras queda expuesta su incapacidad para comunicarse y pedir ayuda, independientemente de lo que le aqueja a cada quien, detonador que se percibe un tanto débil, por falta de antecedentes y de complejidad dramática.

Serendipia, obra participante en el Festival Internacional de Teatro Universitario, llega con la vehemencia generada por un tema profundo y oscuro, que se aligera dramatúrgicamente al plantear las historias de tantos personajes sin poder ahondar en alguno, mientras llega a un final que si bien resulta esperanzador, necesitaría algunas vueltas de tuerca en concordancia con el tema elegido.

Sin embargo, y dado que el objetivo del montaje parece centrarse en apoyar a jóvenes en esa circunstancia, se entiende el juego tragicómico del texto, que empata con la dirección de Julio César Mejía e Israel Rodríguez, quienes al final de cada historia terminan con la intervención del grupo de suicidas en una especie de algarabía que mezcla las emociones detonadas por lo escuchado, acción a la que le hace falta una transición orgánica que establezca un puente más lógico entre lo narrado por cada personaje y lo que está por decir el siguiente.

Desde una azotea gris con cubos grafiteados y una puerta central bordeada por foquitos de luz blanca –espacio diseñado por ADA, e iluminado por A. Salvador Avelar–, los jóvenes le hablan a sus pares, tanto como a los adultos, ausentes y ciegos al borde en el que viven los jóvenes de nuestro tiempo.

Andrea Lara, Carmen García Casales, Helena Aparicio, Karen Basurto/ Danna Muñiz, Mario González Soliz, Frida Abanza, Marco Arturo Valencia, Ale Mora, Ana Piav e Israel Rodríguez integran el elenco de esta puesta en escena, que si bien requiere hondura en su tratamiento dramatúrgico y en parte de la resolución escénica, plantea claramente y con honestidad un tema esencial, dirigido a un grupo de espectadores, casi abandonado, que necesita esa retroalimentación y que recibirá, incluso, un cuadernillo con hojas blancas para anotar lo que requiera, con un número telefónico para pedir ayuda.

Abierta la polémica sobre el teatro terapéutico frente al teatro que toma distancia de ese objetivo, Serendipia encontrará a ese tipo de audiencia que se sentirá el número 11 del grupo que no sabe como acallar la angustia que lo desborda.