FICHA TÉCNICA



Título obra El rey león

Autoría Roger Allers e Irene Mecchi

Notas de autoría Armando Manzanero y Aleks Syntek / traducción y adaptación

Dirección Julie Taymor

Elenco Mauricio Salas, Shirly Hlahtse, Sergio Carranza, Alfonso Borbolla, César Enríquez, Flavio Medina, Carlos Rivera, Aitza Terán

Coreografía Garath Faga

Música Elton John y Tim Rice

Notas de Música Isaac Saúl / dirección musical

Referencia Alegría Martínez, “El círculo de vida”, en Laberinto, núm. 756, supl. de Milenio, 9 diciembre 2017, p. 11.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Peripecia

El círculo de vida

Alegría Martínez

Una estructura cilíndrica circunda por completo el cuerpo de un actor que se vuelve la pata de un elefante. Entre los pasillos del patio de butacas caminan animales de la selva, parte hombre o mujer y parte títere gigante, máscara, alas, plumas, patas, cola, cabeza. Estructuras artísticas con virtud de ensamblaje y movimiento se unen al cuerpo de un actor, una actriz, un bailarín, una cantante, que se funden en actitud animal para desplegar la celebrada historia El rey león, con su laureada música, buen humor nacional y una gota de albur sobre el escenario.

El colorido, la diversidad de formas y texturas, la música, la danza y el canto, surgen con la naturalidad de un cálido y suave viento en los parajes de un África estampada en telas, tejidos naturales, plumas, espigas, follaje, montañas que avanzan y se transforman según el paisaje contemporáneo de un reino animal que parte de lo humano y lo refleja.

El rey león se despide de la Ciudad de México luego de dos años y nueve meses de funciones ininterrumpidas, abiertas a un espectador dispuesto a invertir dos horas y media de felicidad sin culpa.

El libreto de Roger Allers e Irene Mecchi, con música y letras de Elton John y Tim Rice, traducidas y adaptadas por Armando Manzanero y Aleks Syntek, la coreografía de Garath Faga, y la dirección de Julie Taymor, una labor que suma el complejo trabajo de 200 personas involucradas en equipos técnicos, creativos, actorales, físicos y de especialización, erige un espectáculo mágico en el que se asoma la ilusión de la perfección artística.

Equilibrio corporal, fuerza física, capacidad gestual, proyección bajo la escultura de una máscara, detrás del maquillaje, a la mitad del lomo de un jabalí, o a distancia del cuerpo de una hiena, articulan la minuciosa labor de coordinación precisa para darle expresión a la comunidad selvática, incluido el león Joven, cuya faz inmóvil se yergue sobre la cabeza de un actor capaz de expresar lo felino y lo humano en danza y en canto.

Una linea de pelo cruza el espacio vacío entre el lomo y la cabeza de una hiena con rasgos caricaturescos, accionada con una mano por el actor, para mover la gran quijada que dejará escapar risa y fanfarronería, mientras con la otra mano nutre el movimiento de una pata anterior y presta sus dos piernas a las extremidades posteriores, al tiempo en que el rostro del intérprete reacciona a los estímulos de la historia y añade un toque de humor con acento tepiteño, que hace familiar y simpática a la manada.

El tucán Zazú, títere azul y blanco, parado sobre el sombrero del actor Mauricio Salas, adquiere el toque de ternura de su manipulador, el conciliador mandril Rafiki, felizmente instalado en el cuerpo de la actriz y cantante Shirly Hlahtse, cuya voz con reminiscencias de góspel y jazz transita entre la calidez, la fortaleza y la enjundia. El adorable Pumba, encarnado por Sergio Carranza, como punketo de barrio mexicano; el Taimado Timón de Alfonso Borbolla; el tepiteño Balzai, de César Enríquez, hiena en jefe de maldad irónica; el traidor y soberbio Skar de Flavio Medina; el plantado Simba de Carlos Rivera y la delicada y fuerte Nala de Aitza Terán, con la dirección musical de Isaac Saúl, entre todo un ensamble de actores, cantantes y bailarines de Cuba, Colombia, Sudáfrica y México, hacen de esta obra musical traducida a siete idiomas una experiencia que refrenda el círculo de vida que la obra proyecta.