FICHA TÉCNICA



Título obra H: El gordito quiere ser cineasta

Autoría Santiago Molero y Rulo Pardo

Notas de autoría Omar Medina y José Luis Saldaña / adaptación

Dirección Omar Medina y José Luis Saldaña

Elenco Omar Medina, José Luis Saldaña

Iluminación Carlos Guzmán

Música Yurief Nieves

Notas de Música Yurief Nieves / diseño sonoro

Referencia Alegría Martínez, “Como revalidar el suspenso”, en Laberinto, núm. 633, supl. de Milenio, 1 agosto 2015, p. 11.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Cómo revalidar el suspenso

Alegría Martínez

H: El gordito quiere ser cineasta es un divertimento escénico para seguidores del cine de suspenso, el humor y la irreverencia. Sus adaptadores, actores y directores, maestros de improvisación teatral, Omar Medina y José Luis Saldaña, se vuelcan a interpretar los roles de dos jóvenes que intentan escribir un guión para ganar un concurso: uno de ellos sin dominar la estructura básica, pero con ganas de obtener el premio, y otro con talento y conocimiento para hacerlo pero con más deseos de conocer a la hermana de su colega que de concursar. La dupla a su vez encarna a todos los personajes implicados en cada nueva opción de secuencia, incluido un famoso cineasta internado en Praga, la madre del gordito, el Decano de Pocos, y todo ente, sea o no de ficción, que cruce por su disparatada propuesta cinematográfica.

La obra, escrita originalmente por Santiago Molero y Rulo Pardo, españoles cuya compañía Sexpeare cumple su quince aniversario, llega a nuestro país en esta buena versión que traslada a nuestro modo de hablar la propuesta que utiliza multimedia y escasos elementos escenográficos para darle la agilidad necesaria a los distintos cuadros cinematográficos que los guionistas plantean, prueban y desechan, y que el espectador atestigua, en un desquiciante tránsito entre prueba y error que incorpora guiños a la cinematografía mundial del género de suspenso.

El texto, inteligente, bien estructurado, sencillo en apariencia por lo absurdo de los componentes que lo integran –como el móvil de los personajes principales para abocarse a la escritura, la exigencia de la convocatoria del concurso que solicita incorporar en cada secuencia el slogan publicitario de las galletas Nicki, seguido del corito "Oé, oé oé" y las ideas de los jóvenes personajes Luis y Modesto, quizás en alusión a Buñuel y a la falta de modestia siempre explícita de Alfred Hitchcock–, parte del dominio de la estructura dramática para teatro y cine, así como del gusto y conocimiento de la obra del llamado maestro del suspenso y de algunos destacados cineastas.

Así es como se proyectan brevísimas imágenes de películas como Psicosis, Los pájaros, Con la muerte en los talones, La ventana indiscreta, entre otras. En la ficción representada se trae a la memoria a Hannibal Lecter de El silencio de los inocentes y se alude a Matrix, mientras la música y las proyecciones se nutren de más referencias que nos traen a la memoria a El bebé de Rosemary de Polanski y algunos soundtracks hospedados en nuestro subconsciente.

En ese ámbito, los actores pasan velozmente de un género a otro, cambian de personaje mediante una variación de voz, de postura corporal y un elemento de utilería o vestuario. Ambos utilizan técnica de clown, algo de pantomima y su dominio de la improvisación para remediar mínimos accidentes actorales, generados por la vertiginosidad con la que van de una escena a otra, de un plano de ficción a otro y de ahí a la circunstancia de sus personajes iniciales.

Aportaciones como el Motion Design de Alfredo Salgado, el diseño sonoro y música original de Yurief Nieves, la edición de video de Daniel García, el diseño de iluminación, programación y operación de video de Carlos Guzmán, hacen que la ilusión del cine tome su lugar sobre el escenario de forma que pueda evocar fielmente épocas, escenas fundamentales proyectadas en la pantalla grande, y nostalgia por ese arte y género en blanco y negro.

El ajetreo escénico es bien resuelto por Omar Medina y José Luis Saldaña, quienes ejecutan una carrera de obstáculos a partir de los desafíos que el texto propone, sin que su capacidad actoral de alto rendimiento para la mixtura de géneros se vea reducida, aunque convendría hacer una revisión que preserve sin fisuras la limpieza de las escenas, el ritmo y esa verdad conocida por el personaje que ignora el actor para que se sostenga el cúmulo completo de logros obtenidos.