FICHA TÉCNICA



Título obra Durango 66

Autoría Jorge A. Vargas, Eduardo Bernal, Alejandro Flores Valencia y Alicia Laguna

Dirección Jorge A. Vargas, Eduardo Bernal, Alejandro Flores Valencia y Alicia Laguna

Grupos y Compañías Teatro línea de sombra

Notas de escenografía Jesús Hernández / espacio

Iluminación Ignacio Ferreyra y Jorge A. Vargas

Música Jesús Cuevas y Jorge Verdín

Espacios teatrales Teatro El Milagro

Referencia Alegría Martínez, “El otro movimiento estudiantil”, en Laberinto, núm. 627, supl. de Milenio, 20 junio 2015, p. 11.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

El otro movimiento estudiantil

Alegría Martínez

Durango 66 parte de la investigación, la documentación y la creatividad en torno a un hecho extirpado del olvido: el movimiento estudiantil que logró reunir a los habitantes de Durango hace 49 años con el fin de industrializar la región y defender sus bosques y su hierro, contenido en el Cerro de Mercado.

Costales con tierra roja, una cinta de carrete grabada clandestinamente por el FBI con las conversaciones de los estudiantes, una bandera mexicana, una llanta de un Volkswagen, una consola, entre otros elementos, forman parte de 66 objetos clave: testigos silentes de un acontecimiento que toma otra dimensión sobre el escenario.

Las 30 mil personas reunidas durante 60 días en la Plaza de Armas para conseguir una meta común, el anhelo de los jóvenes por convertirse en un hombre rojo con su casco de bombero y la piel cubierta por su tierra, la luz de las linternas que ilumina al cerro ocupado por 150 campamentos, son parte de los sucesos implícitos en la presente instalación escénica.

Teatro Línea de Sombra –que con el Teatro El Milagro presenta esta propuesta– avanza en la ruta que se ha trazado hace más de dos décadas al plantear, desde el rigor del análisis, la búsqueda de información, la obtención de testimonios y la articulación de todo el material, un trabajo artístico que integra equilibradamente música, arte plástico y multimedia en una expresión cabal de sucesos políticos y sociales que nos han determinado.

Durango 66 es un trabajo abierto, una expresión artística sólida y congruente con las necesidades de un país "lleno de huecos" en el que los actores hablan al espectador con franqueza desde la necesidad de vincularse con quien los mira, convencidos de que se comunican con un igual, con alguien que lejos de evadirse busca adentrarse, conocer, recordar, acercarse a una perspectiva impostergable.

No exenta de humor, e incluso de momentos de dulzura, Durango 66 recorre los sonidos de Bob Dylan, autor de Romance en Durango, interpretado con guitarras y armónica por Dively Preciado y Jesús Cuevas, y evoca a Los Dug Dug's en un espacio donde el crujir de la tierra modifica el paso y donde el ruido metálico de las mesas es el eco de un bar donde, además de mezcal y cerveza, hay lugar para la poesía.

Cuatro grandes cajas de madera contienen los objetos que guían los hechos de esta historia. En su interior, la luz de colores envuelve las piezas, cosas que dan testimonio de los sucesos, previo a lo que revela su presencia al centro de la escena. Una transparente pirámide invertida emite espectros de conocidos partidos políticos, imágenes gráficas que nos remiten a rupturas, a corrupción desmedida, a un abuso perenne del poder.

Concebido y bajo la dirección de Jorge A. Vargas, así como por Eduardo Bernal, Alejandro Flores Valencia y Alicia Laguna, el presente montaje cuenta con un nutrido laboratorio de creación e iluminación de Ignacio Ferreyra y Vargas, espacio de Jesús Hernández y música original de Jesús Cuevas y Jorge Verdín, entre muchos colaboradores, un equipo que genera una experiencia a la vez grata y estimulante.

La participación de Díaz Ordaz en el movimiento estudiantil, tanto en Durango como en la Ciudad de México, incluidas fotografías del sonriente mandatario con los estudiantes duranguenses en una fingida reunión de apoyo, son proyectadas al fondo del amplio espacio, donde se transita del presente al pasado y las consecuencias se agigantan.

Durango 66 es una propuesta que observa y escucha lo que se desprende de un hecho inédito y lo ubica en el contexto internacional de la década de 1960, con lo que arroja la evidencia de lo que hemos perdido, la actitud que nos falta, por encima de la valoración de un propósito cuyos resultados hoy tendrían un efecto distinto a lo que se esperaba por entonces en Durango. Una acción que unió hace años a una comunidad que dejó de quejarse.