FICHA TÉCNICA



Título obra Bajo reserva

Autoría Pere Riera

Dirección Enrique Singer

Elenco Álvaro Guerrero, Cecilia Suárez, Arturo Barba

Referencia Alegría Martínez, “La integridad pierde”, en Laberinto, núm. 605, supl. de Milenio, 17 enero 2015, p. 11.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

La integridad pierde

Alegría Martínez

Los tres personajes de Bajo reserva generan poca empatía con el espectador. El cínico presidente, su soberbio jefe de prensa y la flamante reportera son vértices de un triángulo humano cuyas acciones producen indignación y risa, como seguramente lo buscó su autor Pere Riera, dramaturgo catalán quien ha llegado a declarar que siente "desafección" por políticos y periodistas, como bien se nota en el proceder de sus personajes que no salen bien librados.

La acción está planteada de forma que la audiencia sea partícipe de una doble realidad al recrear el despacho de una oficina gubernamental que será utilizada como set para la realización de una entrevista televisiva entre la periodista más importante del momento y un mandatario. El jefe de prensa y la reportera son saludados por un camarógrafo y acicalados por una maquillista, cuyas breves acciones a lo largo de la obra son el recordatorio permanente de que lo que ahí sucede es parte de una actividad que mucho tiene que ver con la imagen y la apariencia.

Enrique Singer dirige esta obra en la que se exhibe la vulnerabilidad humana mediante un interesante juego de poder que inhibe la ética y resuelve acertadamente la delicada situación que desarrolla el dramaturgo, quien invita al espectador a observar lo que ocurre durante la antesala que debe hacer una periodista, frente a la entrevista que pondrá en juego el cargo del presidente.

El personaje que propone el autor como secretario con funciones de jefe de comunicación social es un hombre que cumple con su trabajo al incidir en el equilibrio emocional de la periodista. Ella, por su parte, es una mujer de sensibilidad y nerviosismo extremos. Antes de que se enfrente al conflicto en que el dramaturgo la ubica, su fragilidad la lleva a ceder demasiado terreno, lo cual resulta poco creíble para las características del personaje que perfila el autor. Es aquí donde la historia cojea.

Difícilmente la reportera estrella de un importante noticiero que ha investigado al sujeto de su entrevista y conoce los ardides políticos y mediáticos –en el plano real que plantea el autor– caerá en la trampa del secretario antes de lograr su objetivo. Si bien esto funciona como un episodio fársico que ayuda a desequilibrar al personaje femenino rumbo a la dura prueba que enfrentará más adelante, da la impresión de que el autor tropezó en su construcción o que la propuesta escénica intentó restaurar el error del libreto al poner a una periodista de ficción en una probable situación real que claramente recuerda a Carmen Aristegui, sobre todo por el manejo de su voz.

El secretario y el presidente son los personajes más sólidos de esta obra, tanto dramatúrgica como actoralmente, y pertenecen a cualquier rincón del mundo donde haya que ocultar los delitos o debilidades humanas para continuar en el poder.

Álvaro Guerrero en el papel del mandatario es una muy buena elección para cumplir con el desafío escénico que implica enfrentar a la comunicadora. El experimentado actor proyecta claramente lo que su personaje debe aparentar y lo que se cruza por su mente en el veloz cambio de actitud que necesita realizar para coronar su objetivo. Hipócrita y claro en distintos momentos, según le conviene a su personaje, Guerrero encarna a todos los políticos.

Cecilia Suárez, por su parte, construye fielmente a la periodista y en términos actorales asume sus contradicciones, aun cuando su inteligencia emocional se ve disminuida, hasta llegar a la encrucijada que determina su decisión.

Arturo Barba consigue que su personaje tenga esa escamosa piel de lagarto que mediante una pasiva actitud cubre la veloz capacidad de reacción a todo gesto o dicho del personaje enemigo.

Bajo reserva es una obra que aborda la descomposición de dos sectores importantes de la sociedad e invita al espectador a darle un vistazo a la relación de dos poderes distintos ejercidos por seres humanos en una lucha en la que pareciera imposible rescatar la integridad.