FICHA TÉCNICA



Notas Entrevista con Fernando Moguel, a propósito de su fallecimiento

Referencia Alegría Martínez, “El ojo de Fernando Moguel”, en Laberinto, núm. 601, supl. de Milenio, 20 diciembre 2014, p. 11.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

El ojo de Fernando Moguel

Alegría Martínez

El 26 de noviembre falleció Fernando Moguel Escalante, apasionado de la fotografía y del teatro, coleccionista de vivencias escénicas que gracias a su talento quedaron detenidas en un encuadre, configuradas en un paisaje íntimo de lo humano. Nació en 1952, en Mérida, donde gracias a su abuelo, fundador del Diario de Yucatán, fotógrafo y reportero de la sección de Sociales, y a su abuela, pudo ver teatro con actores como Arturo de Córdoba, Carmen Montejo y Marga López. Su devoción por este arte lo llevó a la Ciudad de México.

Autor de fotos que incluyen más de 3 mil obras de teatro y de imágenes que nutren las páginas de 20 libros de Ediciones El milagro sobre esta disciplina artística, con más de 30 exposiciones en México y cinco en el extranjero, poseedor de un acervo que constituyó en vida su verdadera riqueza, Moguel recibió en 2009 la Medalla Xavier Villaurrutia por su trayectoria dedicada a la promoción del teatro, durante la inauguración de la XXIX Muestra Nacional de Teatro del INBA,realizada en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Coleccionista de cámaras antiguas y amante de la máquina digital, para Fernando el teatro fue su religión, su Dios, un suceso que podía cambiar su estado de ánimo de un extremo a otro. Enfermo de cáncer desde hace nueve años, algunos de sus amigos tuvimos la oportunidad de despedirlo en vida, gracias al amor y la generosidad de José Zepeda. El arte escénico se quedó sin uno de sus más fieles cómplices. Fernando Moguel amaba a Ofelia Medina y una noche se fue al teatro con su camarita escondida a ver a su actriz favorita en Traición, de Harold Pinter, y de repente disparó. Esa fue la primera obra que retrató sin que nadie se diera cuenta.

Reproduzco fragrnentos de la entrevista publicada en 2009, en la revista Paso de gato, después de haber recibido el reconocimiento en Chihuahua.

Entre los montajes que recuerda que marcaron con intensidad su trayectoria estuvo Armas blancas de Víctor Hugo Rascón Banda: "Estaba prohibido tomar fotos, pero yo metí mi cámara y salió una de las mejores fotos que he tomado. Rascón Banda fue mi ángel guardián toda la vida. Cuando tomé la fotografía de la regadera, descubrí que podía participar en el teatro como fotógrafo".

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"El reto para el fotógrafo especializado en artesescénicas consiste en captar en un segundo no sólo la atmósfera de la obra sino también el texto y el contexto; captar la obra completa en una imagen de forma que quien la mire tenga una idea de si esa obra lo hará reír, llorar o sufrir".

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"Mi cámara es un puente, me introduce dentro de la escena. Todo fotógrafo debe ser invisible. Este aparatejo me conduce hasta la escena y me hace sentir que ahí soy el único".

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"De Martín Acosta recuerdo Carta al artista adolescente, Naturaleza muerta y Marlon Brando y Eduardo II, que no es muy afortunada pero plásticamente a mí me gustó mucho y pude captar buenos elementos.

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"De Luis de Tavira tengo presente las imágenes de El caballero de Olmedo, Santa Juana de los mataderos, con aquellas reses descarnadas colgando, y Felipe Ángeles, donde un tren irrumpía en escena".

Moguel amaba su profesión porque le permitía ver teatro: "Eso es lo que amo; no me disgusta ni siquiera el mal teatro, me gusta verlo aunque sea malo y trato de rescatarlo.

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"Ahora, con las cámaras nuevas, todo mundo se siente fotógrafo, pero hace falta saber de foto, darse cuenta de que no se trata nada más de disparar, sino de saber de la obra, conocer de foto y poder combinar el conocimiento de ambas disciplina".

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"En mi caso, mi trabajo va a seguir igual, nada más que como el del que hace la limpieza, que toda la vida es el que menos importa. Siempre sucede que te dicen: 'Si hay dinero y lugar para el fotógrafo, que venga; si no, da igual; total, mi prima saca las fotos'. Por eso, a partir de la medalla, la percepción de mi lugar en el teatro cambió, porque de repente ocurre que también te dicen: 'Tú eres de nosotros, perteneces al teatro'".