FICHA TÉCNICA



Título obra Los locos Addams

Autoría Marshall Brickman y Rick Elice

Notas de autoría Basada en la historieta de Charles Addams; Jesús Guzmán / adaptación

Dirección Jerry Zaks

Notas de dirección Phelim McDermontt y Julian Crouch / dirección original; Eduardo Soto Nava / dirección musical

Elenco Jesús Ochoa, Gerardo González, José Roberto Pisano, Susana Zabaleta, Raquel Pankowsky, Gloria Aura

Música Andrew Lippa / música y letra

Referencia Alegría Martínez, “¿Muy normal?”, en Laberinto, núm. 595, supl. de Milenio, 8 noviembre 2014, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

¿Muy normal?

Alegría Martínez

Los locos Addams dejaron hábito en la generación de los años sesenta, que adquirió la costumbre vespertina de ver en blanco y negro al elegante Homero, a la gótica Morticia, a sus torturadores hijos Merlina y Pericles, a la abuela ocultista, al demencial Tío Lucas y al solicito mayordomo Largo. Tras solo 24 episodios, los personajes fueron adoptados por los niños que entonces se adherían al televisor y que hoy, con casi medio siglo de edad, se acercan con su costalito de nostalgia a la comedia musical que protagoniza esta familia "muy normal".

La presente versión escénica de Los locos Addams posee dos virtudes sobresalientes: la interpretación de Jesús Ochoa y la de Gerardo González. El actor nacido en Hermosillo, Sonora, elabora un Homero al estilo del bizarro galán otoñal, cuyo doble sentido apunta hacia esos actores de nuestra televisión setentera que arrasaban con las féminas en bikini. Por otra parte, la construcción del personaje del Tío Lucas que hace Gerardo González es la de un calvo que, por encima de su palidez y sus negras ojeras, destila vitalidad.

Ochoa, a quien difícilmente hubiéramos imaginado como protagonista de una obra de este género, suple sus carencias como cantante con disciplina, talento y entrega. Su interpretación de Homero –Gomez, como se llama su personaje originalmente– aporta al montaje esa dosis de verdad actoral enganchada a la fantasía, de la que generalmente carecen estos montajes. Gerardo González, cien por ciento actor de comedia musical, poseedor de una potente y nítida voz, a quien hemos visto en El diluvio que viene y Violinista en el tejado, por mencionar dos montajes, crea a un extraordinario Tío Lucas, un hombre de actitud liviana con alma Joven y alegre, más allá de un lunático disperso. Ochoa y González generan la ansiada interlocución con el espectador desde sus personajes plenamente humanos, dentro de una ficción de humor macabro, con lo que rompen el molde frívolo de algunas comedias.

El mayordomo Largo, interpretado por José Roberto Pisano, sorprende con su voz casi al término de la obra, mientras que el resto del reparto –en el que se encuentra Susana Zabaleta como Morticia, incluido su espectacular escote y buen cuerpo, aunque con menos brillo vocal que el que ostentó en El hombre de La Mancha– tiene el nivel de desempeño esperado en una producción de esta naturaleza.

Raquel Pankowsky, la abuela, incursiona con buen resultado en la comedia musical con un personaje ingenuo y obsesivo que resulta ser crítico con los nietos, mientras que la joven Gloria Aura, como Merlina, erige a una adolescente con buena voz y presencia escénica.

Con libreto de Marshall Brickman y Rick Elice, música y letra de Andrew Lippa, basada en los personajes del historietista Charles Addams con adaptación para México de Jesús Guzmán, dirección de Jerry Zaks sobre la dirección original de Phelim McDermontt y Julian Crouch, y la dirección musical de Eduardo Soto Nava, estos locos Addams hacen pasar un buen rato.

En esta obra, en la que Lucas es narrador, Cupido y pretendiente lunar, el conflicto proviene de la intención que tiene Merlina de casarse con un joven proveniente de una familia "normal". El padre de la chica oculta a su esposa esa verdad, y el joven Pericles intenta revocar los planes de su hermana, pero los ancestros de la familia actúan en complicidad con Lucas para abrir paso al amor.

El retorno al orden de la tétrica familia que trata de escapar de lo común mediante una travesía de 18 números musicales, sin que Dedos se deje ver por ningún lado, llega a su fin en medio de una fuerte ovación y el telón cae sin la presencia posterior del elenco que, como en otros teatros al término de la función, da lectura al Pronunciamiento de la Asamblea de la Comunidad Artística que se manifiesta como un grupo de ciudadanos en protesta, resistencia y acción permanente para exigir el cumplimiento de cinco puntos encabezados por la presentación inmediata de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa.