FICHA TÉCNICA



Título obra María (Tina Modotti)

Autoría Zaida Rico

Dirección Haydeé Boetto y Gabriel Figueroa Pacheco

Elenco Zaida Rico, Micaela Gramajo Szuchmacher, Daniela Arroio, Ernesto Álvarez

Escenografía Jesús Hernández

Música Mariano Cossa

Vestuario Estela Fagoaga

Productores Zaida Rico

Referencia Alegría Martínez, “Profesión: nómada”, en Laberinto, núm. 591, supl. de Milenio, 11 octubre 2014, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Profesión: nómada

Alegría Martínez

Un espacio habitado por baúles de viaje abre paso al recorrido por algunos recuerdos de Tina Modotti trasladados al rostro y el cuerpo de la actriz española Zaida Rico, autora, productora y protagonista de una obra sobre la fotógrafa y activista italiana cuya existencia se traduce en un viaje que no cesa.

Sobre una especie de instalación escénica en que piso y fondo son parte de un inmenso lienzo gris, el diseño escenográfico de Jesús Hernández determina plástica y eficazmente el ámbito onírico en el que se mueve el personaje de Tina. Valijas de cuero de distintos tamaños se vuelven escalera, pódium, separos que, una vez abiertos sobre el suelo, permiten ver las fotos amplificadas de quien renunció a la lente al iniciar la Guerra Civil española.

María (Tina Modotti) tiene como punto de partida un texto dramático frágil, que aborda distintos momentos de quien fuera reportera del diario republicano Ayuda y actriz de cine mudo a los 22 años en Hollywood. Se trata de una obra escrita a partir de flashazos de su paso por el mundo, en contrapunto con el ojo externo de una niña que recogió del mar la cámara abandonada de la artista plástica.

La actriz Micaela Gramajo Szuchmacher –quien seguramente alternará funciones con Daniela Arroio– y el actor Ernesto Álvarez interpretan la diversidad de personajes con los que se cruza la protagonista: el dirigente estudiantil cubano Julio Antonio Mella, los carceleros, el padre, la niña que contribuye a contar la historia, Vittorio Vidali, voceadores, testigos y la fotógrafa de guerra Gerda Taro, entre otros.

Los actores transforman su lenguaje corporal, su voz, y utilizan una cachucha, un saco, un trozo de tela rojo en la cabeza para interpretar, sin salir del escenario, a cada personaje, como en un juego a muerte súbita en el que, al tener cabida cierto tipo de humor en el drama, la verosimilitud de la ficción toma otra ruta.

Al integrarse a las Brigadas Internacionales hasta el fin de la Guerra Civil española, Zaida Rico, en la interpretación de la mujer conocida como María, entra y sale de los diversos pasajes en que vive su personaje, con solvencia actoral y sin cuarteaduras, aun en momentos en que los personajes que la acompañan en el exilio llegan a rozar la comedia.

Haydeé Boetto y Gabriel Figueroa Pacheco comparten la dirección. En escenas como la despedida de los amantes y la navegación del breve barco de papel con humo y sonido de gran vapor, el montaje muestra la delicadeza propia de Boetto y su experiencia en la manipulación de muñecos y objetos que dan la ilusión de autonomía.

El trabajo actoral de los tres intérpretes, el diseño escenográfico –incluidas las proyecciones de títulos capitulares y las imágenes tomadas por la discípula de Edward Weston–, aportan atinadamente buena parte del contexto de los fragmentos de vida elegidos entre 1896 y 1942.

El movimiento coreográfico de los baúles, la música de Mariano Cossa que destaca sonidos nostálgicos y vitales de acordeón y piano, el vestuario de Estela Fagoaga que alude a la época, revisten adecuadamente esta propuesta escénica que acerca al espectador a los retazos elegidos de una historia de vida en la que destacan la persecución, el dolor, la desolación, la solidaridad de Modotti y su afán de ser socialmente útil. Se extraña, sin embargo, una urdimbre más sólida y una dirección escénica que conserve la unidad.

María (Tina Modotti) es un espectáculo integrado por un buen trabajo actoral, escenográfico y sonoro, cuya factura dramatúrgica tiene un límite y con el que también se topa la dirección escénica. No obstante, integra momentos de gran brillo y genera inquietud por conocer más del personaje y apreciar mejor su lenguaje plástico.