FICHA TÉCNICA



Título obra Wenses y Lala

Autoría Adrián Vázquez

Dirección Adrián Vázquez

Elenco Teté Espinoza, Adrián Vázquez

Referencia Alegría Martínez, “Perpetuidad del amor”, en Laberinto, núm. 589, supl. de Milenio, 27 septiembre 2014, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Perpetuidad del amor

Alegría Martínez

Wenses y Lala es una obra que abre el espacio para escuchar, para ver, para sentir. Es un texto dramático que contiene una biografía doble, compartida en primera persona por la pareja protagonista: hombre y mujer unidos desde la infancia por el azar y el desenlace en un pueblo que podría estar en cualquier rincón del mundo.

Sentados en una banca de madera rústica, ataviados con elegancia de ceremonia, miran en silencio a un público que espera el inicio de la obra, hasta que Lala habla de la timidez de su compañero y, para dar paso a la confianza, pide a los espectadores que se presenten. La reacción dilatada llega gracias a un valiente que dice su nombre y así da inicio una comunicación que continúa hasta el final del encuentro.

Adrián Vázquez escribe una obra despojada de artificios en la que dos seres humanos acuden a la memoria de diversas etapas de su vida en la que no faltan sucesos trágicos, aunque sobre todo priva la unión, la fortaleza, la solidaridad y el amor por el otro.

Habituados a un teatro que sacude a partir de la temática, la espectacularidad, los retorcimientos dramatúrgicos, las proezas actorales y los efectos técnicos, los espectadores que asisten a Wenses y Lala necesitan bajar la guardia para acercarse a los personajes y dejarse tocar por ellos.

Desde la plena certeza de que se dirigen a sus semejantes y desean entablar una franca conversación con quienes observan, los personajes, que aclaran estar muertos para evitar "mocos y lágrimas" innecesarias, hablan de su niñez, de su adolescencia, etapa adulta y vejez, sujetas a recuerdos que parten de hechos determinantes en su destino. Conmueve la sencillez con que ambos personajes se sumergen en las anécdotas de su vida: él desde su timidez traducida en miradas, en susurros y medias palabras, ella sobre el torrente de anécdotas, canciones y risa.

Adrián Vázquez, autor, director, actor, y Teté Espinoza, actriz, traen a escena lo que vivieron sus personajes, como si ocurriera en ese momento, en un juego de retrospectiva espontánea, nueva en cada acontecimiento, reciente y lejana a la vez. Ataviados con un vestuario que alude a su boda, ella con un blanco vestido largo de encaje y chalina, él de oscuro con camisa blanca, saco, sombrero, cinturón de piel y botas vaqueras de charol, bajo una iluminación casi natural, sonidos dulces o ambientales, Wenses y Lala se dirigen a sus escuchas, retoman la plática entre sí, se sumergen en pasajes viejos y dolorosos, en gratos y divertidos momentos.

En su mente, Adrián y Teté elaboran cada instante vivido, lo traducen con su cuerpo y su mirada desde la banca de madera, en un breve giro, en un andar que avanza centímetros y retrocede hasta los pies de unos niños que se ocultan, de unos jóvenes bajo el agua del río.

Entre uno de los pocos jóvenes de su generación que pueden protagonizar y dirigir sus propios textos sin deterioro artístico, protagonista de Los días de Carlitos, obra de su autoría, actor de Más pequeños que el Guggenheim de Alejandro Ricaño, Adrián Vázquez parte de la honestidad y la sencillez para abordar su trabajo escénico, en armónica dupla con Teté Espinoza, y asume la necesidad de proponer una obra que, más allá de lo trágico en la existencia, abra paso a la esperanza.

El trabajo dramatúrgico, actoral y de dirección de esta puesta en escena apela exclusivamente al rigor actoral, a su capacidad portentosa de aprehender el universo que se habita, por más lejano que se encuentre.

Wenses y Lala es una experiencia semejante a una plática entre amigos, un espacio para retomar en tiempo real, gracias a la verdadera ficción, la biografía autorizada de dos personas cuyo amor, aun en la pérdida, no se dio por vencido.