FICHA TÉCNICA



Título obra Romeos

Autoría David Gaytán

Dirección David Gaytán

Notas de dirección Hasam Díaz / asistencia de dirección

Elenco Diana Sedano, Ana Beatriz Martínez, Hasam Díaz

Escenografía Mario Marín del Río

Iluminación Sergio López Vigueras

Vestuario Mario Marín del Río

Notas de productores Rebeca Trejo / producción ejecutiva

Referencia Alegría Martínez, “Tensión sin moraleja”, en Laberinto, núm. 585, supl. de Milenio, 30 agosto 2014, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Tensión sin moraleja

Alegría Martínez

Un estrecho pasillo de hotel vomita a dos de sus huéspedes en la vorágine de un nuevo episodio entre exvíctima y victimaria luego de un secuestro. Las puertas cerradas de habitaciones mudas testifican el deslave interno de dos jóvenes mujeres sobre el delgado hilo de una existencia en tensión y en descenso.

El autor y director de Romeos, David Gaytán, ubica al espectador frente a la oportunidad de acechar lo que ocurre a sus dos personajes en una situación de amor nuevo apuntalado por la violencia, persecución, dudas, sospechas y adrenalina.

Un escenario de menos de metro y medio de ancho, con espejo al fondo, delimitado por el tapiz desgastado de un hotel de medio pelo y cuatro puertas rojizas con mirilla, abre también espacio a dos personajes más cuya presencia, cual aparición de una imagen doble, contrasta con la vehemencia explícita de las dos mujeres en constante urgencia, paradójicamente asidas a un corredor de alfombra encarnada hecho únicamente para el paso fugaz.

Como autor, Gaytán estructura los diálogos de sus personajes de modo que el espectador se entere paulatinamente de los antecedentes, hasta que los distintos clímax que la situación exige, ponen al descubierto los acontecimientos previos y añaden otros nuevos.

Sin mayor artificio –fuera de un parlamento extenso e innecesario en voz del personaje de Diana Sedano–, el texto dramático expresa con efectividad, mediante diálogos cortos y cotidianos, la situación de emergencia por la que pasan los dos personajes femeninos, procedentes de entornos opuestos.

Decididas a ser pareja, la secuestradora habituada al sobresalto y la joven de familia al inicio de una nueva etapa en su vida se enfrentan a códigos de comunicación, virtudes y suposiciones distintas a las que estaban acostumbradas en su propio mundo.

La circunstancia en la que se encuentran, al margen de un previo código común, las conduce a un límite marcado por la desprotección en que las deja la falta de dinero y una frágil tabla de valores que se modifica con el paso de los segundos, los hechos contundentes y las decisiones tomadas a la orilla de la supervivencia.

Autor de más de quince obras de teatro, entre las que se encuentran La pura idea excita, Escurrimiento y anticoagulantes y Simulacro de idilio, Gaytán elige esta ocasión para plantear una relación poco común en circunstancias extremas que pasan a un segundo plano, y llevar a cabo un acercamiento al interior de sus personajes femeninos que gracias a su dirección y a la buena interpretación de ambas actrices arriba al estado de presión que la obra exige con tersura, sin tropiezos ni cuarteaduras.

David Gaytán consigue introducir a dos personajes masculinos a cargo del mismo actor (Hasam Díaz) y a dos femeninos más que interpreta Ana Beatriz Martínez. En ambos casos, vemos personajes a ratos cotidianos como un botones y la hermana de la joven liberada, y por momentos presencias que parecen emergidas de pesadillas kitsch que aportan, ya sea con su silencio, con notas cantadas o súplicas, un sesgo mayor de realidad y otro onírico en instantes de angustia e incertidumbre.

Con diseño de escenografía y vestuario de Mario Marín del Río, iluminación de Sergio López Vigueras, asistencia de dirección de Hasam Díaz y producción ejecutiva de Rebeca Trejo, Teatro La Capilla y Teatro Legeste proponen, junto con los actores y el director-autor, la visión de un espacio recóndito y a la vez expuesto donde la consecuencia de los hechos ocurre fuera de las puertas cerradas.

Romeos es una obra actual que mantiene la tensión exigida por el texto y por la escena. Es una propuesta coherente con una estética definida y una preocupación franca por plantear una relación humana distinta en una circunstancia poco común, sin moralejas ni moralinas gastadas. Se trata de un trabajo artístico hecho por generaciones jóvenes ocupadas en arribar a un claro objetivo escénico, lejos del escándalo y la superficialidad, cerca de la complejidad humana y su pugna interna.