FICHA TÉCNICA



Título obra Un corazón normal

Autoría Larry Kramer

Dirección Ricardo Ramírez Carnero

Elenco Hernán Mendoza, Edgar Vivar, Eduardo Arroyuelo, Juan Ríos, Pedro Mira, Carlos Guerra, Claudio Lafarga, José Daniel Figueroa, Pilar Boliver, Horacio Villalobos

Escenografía Miguel Ángel Álvarez

Iluminación María José Secco

Notas de Iluminación María José Secco / video

Espacios teatrales Teatro Helénico

Productores BH5 Group, La Rama de Teatro, Pilar Boliver y Horacio Villalobos

Referencia Alegría Martínez, “Ignorancia y silencio”, en Laberinto, núm. 551, supl. de Milenio, 4 enero 2014, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Ignorancia y silencio

Alegría Martínez

La ignorancia en relación al surgimiento de los primeros síntomas del VIH durante la década de los 80 en Nueva York, el arduo trabajo llevado a cabo por Larry Kramer, escritor y activista por los derechos de la comunidad homosexual, así como las consecuencias de las barreras de índole moral, eslabonadas a los prejuicios, la cerrazón médica y la hipocresía, nutren la obra Un corazón normal, obra que reúne a un interesante elenco bajo la dirección de Ricardo Ramírez Carnero, quien orquesta atinadamente este trabajo producido por dos de sus intérpretes.

Kramer, también autor de textos polémicos como Faggots, The Tragedy of Today's Gay, o The Destiny of Me, –publicada cuando se supo portador del virus en 1988–, plasma en Un corazón normal el profundo conocimiento del tema que desarrolla en tanto integrante de la comunidad homosexual y fundador de Gay Men's Health Crisis y de ACTUP, dos de las primeras organizaciones defensoras de personas con VIH.

Los obstáculos levantados por la clase política, la sociedad en general, la propia comunidad gay, –tanto la que se asume homosexual, como aquella a la que no le ha sido posible salir del clóset–, así como las dificultades erigidas por las organizaciones médicas y científicas en los inicios de este inmenso problema de salud, son expuestos de manera clara y contundente en esta obra documental, que también alude con valentía las emociones y sentimientos desgarrados.

Escrita desde la honestidad de un ser humano que no teme señalar con puntualidad los defectos de su propia comunidad, su falta de valentía, su promiscuidad como única forma de comunicación en muchos de los casos, o el costo de su inconciencia, así como la corrupción política y la negligencia de las instituciones de salud neoyorquinas, la obra no solo subraya un momento clave de nuestro tiempo, sino que evidencia conductas que, aunque en menor medida, persisten en torno a la homosexualidad, y deja plenamente al descubierto esa vulnerabilidad permanente que, con independencia de las preferencias sexuales, impide el desarrollo de una sociedad como la nuestra, en la que ignorancia, temor, silencio y cohecho, son cómplices del retroceso.

La selección de actores que agrupa a un elenco heterogéneo proveniente de diversas escuelas y trayectorias, obtiene buenos resultados bajo la dirección de Ramírez Carnero, a pesar de ciertos altibajos de tono que, en una de las escenas, tiende a caer ostensiblemente en el melodrama mientras que en otras, se sostiene gracias a la simpatía que provoca un actor conocido por su trabajo en televisión, cuyo papel es el de un personaje altruista y amable.

Aun así, y debido a que la obra plantea no solo los conflictos de un grupo de personajes y el tránsito que deben recorrer para comprender en algo la trágica situación por la que cruzan, sino también la abrupta toma de conciencia frente a la muerte de su pareja o de sus amigos más queridos, el montaje progresa y transcurre ágil a partir de la interpretación de Hernán Mendoza, Edgar Vivar, Eduardo Arroyuelo, Juan Ríos, Pedro Mira, Carlos Guerra, Claudio Lafarga, José Daniel Figueroa, así como Pilar Boliver y Horacio Villalobos, quienes además de actuar, producen la obra junto con BH5 Group y La Rama de Teatro.

La proyección en paneles superiores, laterales o al fondo, de las calles de Nueva York, fachadas de las oficinas y nombres de víctimas de la enfermedad escritos a máquina, es parte del diseño escenográfico de Miguel Ángel Álvarez, quien en equipo con María José Secco, cuyo diseño de iluminación y video, genera una multiplicidad funcional de espacios abiertos que conducen al espectador tanto a espacios interiores como exteriores, con referencias imprescindibles para adentrarse en el contexto de la obra y en el perfil de Need Weeks, personaje autobiográfico de Kramer, interpretado profesional y entrañablemente por Hernán Mendoza.