FICHA TÉCNICA



Título obra Drenaje un paisaje

Autoría José Alberto Gallardo

Dirección José Alberto Gallardo

Elenco Brenda Marsella, Michele Ferrer

Escenografía Josafat Aguilar

Notas de escenografía Josafat Aguilar / multimedia

Espacios teatrales Estudio de Guillermo Arreola

Productores Guillermo Arreola

Referencia Alegría Martínez, “Drenaje un paisaje”, en Laberinto, núm. 533, supl. de Milenio, 31 agosto 2013, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Drenaje un paisaje

Alegría Martínez

Una mujer es la pieza de exhibición. Objeto receptivo del ojo, de la mirada, elemento del retrato, extensión de las pinturas que visten los muros, las sombras, organismo vivo en proyección, cuerpo en proceso de reproducción fotográfica, de interpretación. Insecto humano expuesto aún con vida bajo la lente de aumento.

Atrevimiento de consecuencias altas que el personaje paga por su intento de conocer más de sí a través de una mirada ajena y ante la presencia implacable de 20 pares de ojos que no saben hacia dónde mirar cuando ella se ofrece a ser tocada como lo hace su mano que recorre parte de su entrepierna con la cadera levantada en una especie de sacrificio auto impuesto.

Drenaje un paisaje es el título de una puesta en escena, instalación, performance, exposición, teatro de la brevedad como lo define su autor y director José Alberto Gallardo, en el que una intrusa contratada por una mujer para extraer su más profunda sustancia a partir de la imagen, es quien guía a los visitantes por el estrecho laberinto interior de un ser humano desde su composición externa.

El estudio de Guillermo Arreola, artista plástico y productor del montaje, es el lugar de la acción, espacio habitado por sus herramientas de trabajo, pinceles, botes, tubos con pintura, pasteles, botellas vacías y buena parte de su obra, que cual serie de ventanas a otros universos, se abre al paso del visitante.

Piernas, cuello con soga, pezón, torso, pubis sin vello, el paisaje fijo se diversifica. Una proyección verdosa transmite los movimientos de la mujer en el baño, partes de ella que se adivinan, su voz con palabras que se diluyen sin que sean comprendidas. Imagen de encierro interior que se derrama en un cuarto, sobre un excusado, junto al rollo de papel. Imagen sobre nuestras cabezas que adhieren la mirada al techo para descifrar lo que trata de externar un personaje que se vuelve imagen hecha pedazos.

El personaje de La Intrusa pudiera ser un insecto volador femenino con mirada y voz de látigo que fustiga sin pausa al espectador y a quien tuvo la osadía de querer conocerse a través de la interpretación de alguien a quien se le dio licencia para meter sus manos en la mente, en los senos, el sexo, el rostro, el inocente abdomen de una mujer que no calculó hasta dónde la arrastraría su ímpetu auto transgresor.

El texto de Gallardo es un torrente de palabras cual río rápido no exento de poesía, violentos descensos y filosos riscos. Un choque de aguas en sentido opuesto que enfrenta a dos mujeres en una espiral de provocaciones, un juego de poder en el que se utilizan las mismas armas contra un contrincante en igualdad de circunstancias.

Drenaje un paisaje desata sucesos que desbordan preguntas, deseos de llegar a un terreno fijo que nunca se encuentra mientras se está presente. Es una travesía desafiante que intercepta miradas, reacciones entre personajes y espectadores inmersos en una especie de estrecho salón de feria, donde los espejos han sido trocados por pinturas y fotografías que afirman su lugar en el espacio mientras producen nuevas imágenes en la mente de quien las observa.

Una cruda reflexión sobre lo que oculta el paisaje, el organismo, la envoltura, la superficie que nos arropa, lo que nos conforma, nuestra memoria, la interpretación y lo que de ella desmembramos como si fuera un todo, permea esta exhibición en la que el espectador es testigo del concentrado interior que albergan dos personajes femeninos que en el camino hacia un mismo fin se volvieron opuestos hasta llegar a una condición de igualdad derrotada.

Una breve compañía conformada por José Alberto Gallardo, director y dramaturgo, por Brenda Marsella y Michele Ferrer, actrices, Josafat Aguilar, iluminación y multimedia y Guillermo Arreola, productor, genera una experiencia destemplada, una herida fresca que se abre hacia el interior, como si la memoria quedara sujeta a los sonidos, las palabras, las imágenes, a los pasos de las actrices, a su mirada, su cercanía, su irrupción en un ámbito cercado por figuras, símbolos que transforman la atmósfera, trazos, desnudos que gritan sin sonido alguno.