FICHA TÉCNICA



Título obra El Kame Hame Ha

Autoría Jaime Chabaud

Dirección Jesús Jiménez

Elenco Esteban Castellanos

Espacios teatrales Teatro Benito Juárez

Referencia Alegría Martínez, “El Kame Hame Ha”, en Laberinto, núm. 514, supl. de Milenio, 20 abril 2013, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

El Kame Hame Ha

Alegría Martínez

Asistir a ver El Kame Hame Ha deja una sensación ambigua. Mientras el espectador aprecia un buen texto teatral y reconoce la acertada interpretación por parte del único actor y la apropiada dirección escénica, sale del teatro con pesar, más allá de haberse reído después de presenciar el fragmento de la historia de un joven apodado El Pañal –nunca más después de su primer cadáver–, quien a los 14 años espera a la muerte en su celda, dentro de la correccional para menores.

Dos cobijas estampadas con personajes como Winnie Pooh, Puerquito, Tiger y Burro como telón de fondo, contrastan con una pequeña figura de la Santa Muerte que observa de pie, desde una repisa que pronto hará las veces de ventana, puerta o parabrisas de carro. Un tapete con la imagen de Dragon Ball Z es el piso del estrecho lugar de la acción, donde un fanático joven de la manga japonesa, habla y se ejercita sin pausa.

Al centro limitado por unos cuantos metros, vacíos los laterales del escenario, comienza la cuenta regresiva de Benito, que no está dispuesto a cederle a nadie la bala que le está reservada. Autonombrado El Saiyajín, este adolescente expele el odio por su padre, reclama las palizas sufridas por su madre y exhibe siete cicatrices de indiferencia ante el dolor, el terror y la muerte que infringe a quienes llegan a cruzarse en su camino.

La obra escrita por Jaime Chabaud Magnus, es un fuerte y fiel condensado de la situación que viven hoy miles de jóvenes en nuestro país, lanzados al arroyo de una existencia árida y sin opciones en la que delinquir, consumir drogas, obtener dinero y formar parte de la cadena de abuso que incluye a policías y la sociedad en general, los mantiene, en el filo de la vida.

El dramaturgo, quien plantea en su texto una obra concebida para un actor en la que aparecen seis personajes, esculpe con precisión a este personaje que genera odio y ternura al mismo tiempo sin escatimar el brutal lenguaje propio de estos jóvenes, su mordiente humor, sus metáforas excedidas, su bajeza e ingenuidad, su ingenio y su perversión.

Bajo la dirección de Jesús Jiménez y con la actuación de Esteban Castellanos, El Kame Hame Ha, hace que el espectador perciba, imagine, sienta la infancia desgarrada de Benito en su dureza y sin melodrama.

Envuelto en una abierta violencia verbal y sonora, en la que disparos, balas silbantes, ulular de sirenas y ráfagas de arma generan un entorno hostil y desasosegante embarrado de canciones en español, banales, cursis y dulzarronas, Benito es un personaje vivo en la interpretación de Castellanos; un joven hiperactivo con destellos de bondad que se le extinguen a gritos y golpes.

El actor, que narra y ejecuta acción y situaciones simultáneamente, trae a la presencia personajes con los que interactúa en presente, o lo hizo en pasado, con gran agilidad de manera que el espectador transita por la ficción sin tropiezo y sigue sin perder detalle sucesos que involucran secuestros, asaltos, fugas y persecuciones.

El Hules, El Macana, El Tijeras y El Perro acompañan en el recuerdo a este joven al que le gustaría transformarse en güero, como los personajes de su serie favorita, cambiar sus ojos oscuros por claros y vencer para conseguir las 7 esferas del dragón.

Sin embargo, lo que le queda a Benito es recrear, como si fuera un niño en un juego, un robo con carritos a escala que se deslizan sobre estrechos trozos de madera y ejecutar a un muñeco de trapo –como en realidad lo hizo un joven delincuente en la delegación Benito Juárez hace menos de dos años.

El Kame Hame Ha es un trabajo honesto y audaz, realizado a partir de un texto sólido llevado a la escena con imaginación, mucho trabajo, talento y pocos recursos, que nos acerca a una realidad expansiva.