FICHA TÉCNICA



Título obra Homicidio imperfecto

Autoría Martín López Brie

Dirección Silvia Ortega Vettoretti

Grupos y Compañías Teatro de los Efímeros

Elenco Flavia Atencio, Mahalt Sánchez, Carlos Castellanos, Miguel Conde, Carmen Ramos, Salvador Hurtado

Escenografía Jorge Kuri

Iluminación Jorge Kuri

Música Pablo Mondragón

Espacios teatrales Sala Xavier Villaurrutia

Referencia Alegría Martínez, “La rabia del fracaso”, en Laberinto, núm. 432, supl. de Milenio, 24 septiembre 2011, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

La rabia del fracaso

Alegría Martínez

El asesinato de una joven mujer apunta como sospechosos a cuatro de sus conocidos. Homicidio imperfecto reúne a dos mujeres y dos hombres en un interrogatorio incesante que avanza sin parar hasta revelar las retorcidas intenciones de estos personajes que depositaron en la víctima la rabia acumulada del fracaso.

Creada por el laboratorio escénico Teatro de los efímeros que dirige Silvia Ortega Vettoretti, este montaje plasma las preocupaciones de los integrantes del grupo, cuyas ideas fueron estructuradas dramatúrgicamente por Martín López Brie.

Sobre un espacio rojo y vacío, delimitado por una ancha franja que simula un tapete con adornos laterales que continúa hasta conformar el muro de un cubículo para detenidos, Homicidio imperfecto recuerda las obras de creación colectiva de los años 80 en que los actores encontraban la manera de expresar algo urgente desde el escenario.

Con un trazo que revive en la memoria aquellas puestas en escena en que los actores transitaban sin cesar del fondo del escenario al proscenio para decir su parlamento, cuadros que abrían paso al tránsito libre de los personajes para acercarse o alejarse del público e interpelarlo a su antojo, la propuesta de esta agrupación artística da un giro hacia adentro para mostrar el profundo vacío interior de la generación de los 70.

Cuatro personajes depositan en una joven sus fantasías amorosas, sexuales, de triunfo y belleza y de competencia familiar, relacionándose así con el objeto de sus anhelos, como si la única posibilidad de sentirse bien dependiera de esta chica que alimenta sus miserias.

La joven muerta y el demiurgo, deambulan por la escena durante los interrogatorios y escuchan, observan e interactúan a ratos con lo que acontece sobre el escenario.

La mujer asesinada, interpretada por Flavia Atencio, calla y abre sus ojos, mientras sus conocidos se asombran, fingen, vomitan culpa a través de las palabras, de miradas que no pueden agrandarse más, como la de Mahalt Sánchez que encarna a la insegura y terrible Adela.

La escena se desborda de gritos, de gestos con todo el cuerpo, de ira, soledad y amargura encapsulada en seres comunes que intentan vivir episodios que los despeguen de la nata cotidiana en la que sobreviven apenas.

La transformación paulatina de los personajes, los orilla pronto a mostrar lo peor de sí, lo que actúa triplemente en su contra dejando a la vista el despojo humano que en ese momento son.

Al final es tal la saña de sus narraciones, que resulta increíble lo que expresan. Sin embargo, ante los hechos, parece que la muerte de aquella codiciada y vapuleada joven pasa a otro término.

Homicidio imperfecto habla de aquello en lo que se transforma el ser humano, instalado fuera de sí, en la orfandad y a la intemperie, presa de todo lo que le falta y cree poder conseguir mediante la posesión de otro alguien.

Seres incompletos, saturados de resentimiento, pueblan el espacio de esta obra que acude a un viejo formato con renovados conflictos, ahora inmersos en un campo social que margina y aísla sin piedad a las personas cuyo deseo es huir del círculo que no dejan de generar.

Integrado por jóvenes como Flavia Atencio y Carlos Castellanos, que aún requieren de precisión y proyección en su complejo desempeño casi silente, así como por Mahalat Sánchez, actriz cada vez más sólida, Miguel Conde, que se desempeña con seguridad, Carmen Ramos, que mantendrá su velocidad sin perder intensidad, Salvador Hurtado, que va sin tropiezo a su objetivo, Teatro de los efímeros inicia con buen paso en la elección y la depuración del contenido de una obra actual, que está en vías de arribar al mismo nivel en la forma.

Pareciera que la preocupación por lo que había que decir, rebasó al modo de hacerlo y de repente el coraje, la valentía, el arrojo necesarios para plantear el volcán de auto violencia, la explosión hacia el blanco del deseo, se estrelló con una resolución escénica que se queda por debajo de lo que plantea el texto.

¿Cómo decir desde el reconocimiento de lo que se ha descubierto con horror como propio, eso que rechina en cuanto se pronuncia? Quizá desde un planteamiento espacial y un manejo físico distinto aún más complejo y arriesgado, asimismo desde la creación de una atmósfera que se echa de menos, de alguna pausa en el vértigo, de velocidades distintas.

Homicidio imperfecto tiene lugar en un espacio diseñado e iluminado por Jorge Kuri Newman, hasta donde llega un escalofriante y eficaz mueble-mesa-camilla creado por Felipe Lara, envuelto con la música original y diseño sonoro de Pablo Mondragón que inquietan al espectador desde un principio y lo acicatean hasta el final.