FICHA TÉCNICA



Título obra Inmigrantes con habilidades extraordinarias

Autoría Saviana Stanescu

Notas de autoría Alberto Lomnitz y Alicia Martínez / traducción

Dirección Alberto Lomnitz

Notas de dirección Sheila Flores / asistencia de dirección

Grupos y Compañías Los Alliens

Elenco Cassandra Ciangherotti, Pedro Mira, Fernando Bonilla, Olivia Lagunas

Escenografía Alberto Lomnitz

Espacios teatrales Teatro La Capilla

Notas de productores Sheila Flores / producción ejecutiva

Referencia Alegría Martínez, “Al margen de los sueños”, en Laberinto, núm. 401, supl. de Milenio, 19 febrero 2011, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Al margen de los sueños

Alegría Martínez

Inmigrantes con habilidades extraordinarias es una obra tierna y dramática sobre la condición de expatriados escenificada por actores jóvenes bajo la dirección de Alberto Lomnitz, quien abre espacio a un teatro lúdico sobre este tema, en el que una joven con oficio de payaso y un taxista, dejan su natal Moldova para sobrevivir en Nueva York.

Entre las virtudes de esta obra escrita por Saviana Stanescu, está el plantear el recorrido de dos seres comunes que aspiran a vivir felices en el que muchos ven como el país de las oportunidades, territorio donde la anhelada posesión de la tarjeta verde, sería la única prueba de su condición de residente legal en los Estados Unidos.

La vulnerabilidad que genera este conflicto político y social, es expuesto por la dramaturga rumana mediante una mixtura de elementos cotidianos, en la que por una parte, los personajes expresan la sencillez de su objetivo, fuera de metas políticas o complejidades existenciales.

Por otro lado, se hace un tratamiento caricaturesco de los guardias de la migra, quienes parecen entrar y salir de una historieta al enfrentarse a los huéspedes indeseados en su ámbito real.

Necedad e ingenuidad conducen a estos extranjeros por salidas estrechas que los mantienen al margen de sus sueños. Sin embargo, su ánimo, continuamente renovado y dispuesto a afrontar el hostigamiento, entre amenazas y maltratos, parece ser algo asumido por parte de quienes aprenden a vivir así con tal de quedarse en el lugar elegido.

La propuesta de Lomnitz integra escenas divertidas y bien logradas, entre éstas la que plantea a tres personajes en un café internet, mientras se comunican con desconocidos. En esta parte en la que cada frase escrita es dicha por quien la emite, incluida la carita feliz o triste al final del mensaje, queda en evidencia la inmediatez volátil de nuestras ideas, la doble intención de las preguntas, el concentrado afán de pasar a lo que sigue sin reflexión ni pausa y la acumulación de frases huecas que encubren un rostro, una emoción, un fragmento mínimo de quiénes somos.

Resuelto plásticamente con imaginación en un breve espacio, delimitado por un telón hecho a base de sogas que caen en vertical, tres sillas cuyo respaldo evoca los taxis neoyorquinos e iluminación discreta, el diseño escenográfico creado también por el director, da lugar al libre desplazamiento de estos personajes que se mueven encerrados en su ilusión de pertenecer a un mundo ajeno.

Nadia, la joven que cuenta historias de ardillas y perros, es un personaje tierno e ingenuo que no hace mella en la rabia de la migra. Interpretado por la actriz Cassandra Ciangherotti, este personaje, se conduce con veracidad y eficacia a lo largo de la obra, hasta que debe narrar y revivir un doloroso suceso que su personaje parece no haber vivido.

Quizá un tropiezo en la traducción, bien realizada por actores, director y Alicia Martínez, un desajuste entre dirección e interpretación, o una falta de comprensión en el tono, coadyuvaron al bache en que recae la actriz Ciangherotti, quien antes y después arriba a muy buenos momentos.

La búsqueda del equilibrio necesario entre contar lo ocurrido y pasarlo por la sensación y el recuerdo al mismo tiempo en la escena mencionada, cerrará con fortuna el trabajo de este equipo artístico que vale la pena ver.

Borat, el inmigrante masculino interpretado por Pedro Mira, no transita por mayores sucesos que su ansiedad y su desesperación, dentro de un vaivén anímico que el actor expresa con soltura, hasta antes de adentrarse en su doble rol de agente persecutor, en el que también llega a la meta.

Fernando Bonilla, entrañable en su papel de buscachicas cibernético, se desenvuelve confiado entre el cinismo y la generosidad, la honestidad y la socarronería que mueven a este joven esperanzado en hallar el amor con otro acento.

Por su parte, Olivia Lagunas se adentra a cabalidad en su personaje de la dominicana Lupita, dispuesta a comerse al mundo aunque le quede grande, al hacer patente su versatilidad con simpatía y arrojo en la situación de una joven que escupe verdades a ritmo vertiginoso sobre su ansiedad de aferrarse a la vida sin lágrimas ni lamentos.

Inmigrantes con habilidades extraordinarias, presentada por la compañía de Los Alliens, con la producción ejecutiva y asistencia de dirección de Sheila Flores, es un montaje vital, ingenuo y ácido, mezcla de realidad y caricatura con nariz de payaso, en el que el mundo del que se va, se sostiene en la convicción de que se estará mejor fuera, por encima de una realidad agobiante.

Lomnitz, entrega en esta puesta en escena un teatro de densidad ligera sobre asuntos complejos, en el que las escenas se construyen y llegan a su fin como si fueran parte de la rutina de Nadia, la clown que confía en la risa y en la magia de un cuento con animales y globos.