FICHA TÉCNICA



Título obra Tren 05

Autoría Creación colectiva

Dirección Ignacio Romero

Notas de dirección Roberto Puente / asistencia de dirección

Grupos y Compañías Grupol 13:20 (Tiempo es arte)

Elenco Kary Carmona, Paola Estrada, Roberto Garza, Gabriela Martínez, Kiki Meléndez

Escenografía Roberto Puente

Música Jesús Sierra y Luis Cardoso

Espacios teatrales Teatro Coyoacán

Referencia Alegría Martínez, “Congoja amorosa”, en Laberinto, núm. 373, supl. de Milenio, 7 agosto 2010, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Congoja amorosa

Alegría Martínez

Tren 05 es un trabajo escénico de creación colectiva con un largo trecho por recorrer hacia la articulación de un lenguaje que conforme un suceso teatral contundente.

Esta joven propuesta conduce a la reflexión sobre el teatro que se hace en nuestro país, la necesidad urgente de un trabajo dramatúrgico de rigor y el trabajo intenso que exige el escenario para atesorar los hallazgos y desdeñar el vacío.

De repente, los espectadores asiduos al teatro se resisten a ver espectáculos de grupos artísticos que comienzan, precaución que se relaciona con ese temor ante una travesía cuyos tripulantes han viajado poco y aún no cuentan con la pericia para salvar probables escollos.

Sin embargo, sólo el estar sobre el escenario puede construir la experiencia que las tablas exigen para permanecer ahí.

El asunto es que en este camino, los espectadores que se crecen al obstáculo de acceder a un montaje hecho por noveles artistas, quizá elijan apartarse del teatro al no encontrar aquello por lo que acudieron: el milagro que transforma su interior durante el viaje en su butaca.

Tren 05 plantea el encuentro casual de cinco jóvenes, tres mujeres y dos hombres, en una estación de tren donde el retraso del transporte les obliga a esperar ante un reloj de manecillas fijas, una banca y una caja para basura. Desde ahí, cada uno deja salir su angustia, rabia, tristeza, locura o desdén, en un borbotón de palabras débiles.

El texto escrito por el grupo 13:20 (Tiempo es arte), proviene seguramente de sus propias preocupaciones, casi todas generadas por la soledad, el desamor, la obsesión por alguien o por la manipulación de la pareja, se trata de cinco monólogos que son dichos sobre el escenario, mientras los demás personajes, callan, se congelan o hacen mutis.

El público observa y escucha a cada uno de los personajes dirigirse al patio de butacas para contar su congoja amorosa, que más tarde cambia de ruta hacia un interlocutor invisible que se supone, es el o la causante de sus desdichas –según– sea el turno de hablar para cada quien.

Lo anterior deja al descubierto un trabajo dramatúrgico endeble de estructura cercana al psicodrama, género que sirve a otros fines y en el que los autores no corren riesgos artísticos, más bien liberan parte de sus cargas personales, mismas que, en efecto encontramos en el teatro, pero en éste se anhela tengan un tratamiento de mayor profundidad para conseguir su eficacia.

La dramaturgia de este trabajo, además de estructura, investigación y hondura, requiere para su trascendencia, una intensa labor hacia la complejidad temática que está planteada de inicio y que por lo general se queda en la mera enunciación.

Se extraña el arrojo propio de la juventud, incluso desde el trazo escénico que ubica a los personajes ahí, a la orilla de un roce entre los transeúntes, que ocurre de manera esporádica, puestos a decir su parte –como solicitan las acotaciones de teatro clásico–, pero siempre a salvo de la complejidad y el riesgo, lo que redunda en una mera exposición hablada de lo que suponemos les aqueja.

Los éxitos de Edith Piaf se escuchan con su trágico lamento mientras en la escena, los pasajeros del tren que no llega, son interrumpidos en su discurso por una mujer que parece tener débiles sus facultades mentales, pero pronuncia frases que intentan ser emblemáticas.

La música original de Jesús Sierra y Luis Cardoso, interpretada en vivo a la mitad del espectáculo en un teclado discreto fuera del escenario, se acopla mejor a lo que sucede en la escena que la música grabada por la voz de la cantante conocida como El pequeño gorrión.

Bajo la dirección escénica de Ignacio Romero, los actores que integran el reparto de Tren 05, son Kary Carmona, Paola Estrada, Roberto Garza, Gabriela Martínez y Kiki Meléndez, con la asistencia de dirección y escenografía de Roberto Puente.

Está claro que lo expuesto por este grupo sobre la escena es un tema que les preocupa desarrollar, pero es necesario volver por el camino andado, analizar el tratamiento desde el texto, encontrar por qué se quedó en la superficie, cuando su fuerza les impulsó a trasladarlo al escenario.

Del texto al análisis de cada palabra, es imprescindible ir a la búsqueda de su significado, de su densidad, su brillantez o su opacidad, es fundamental abrir un camino para que el espectador reciba lo dicho sin que pueda erigir barrera alguna.

Cabría revisar con minuciosidad el hecho de que no debe haber presencia, paso, giro, entrada o salida impune del escenario; cada movimiento parte necesariamente de una motivación y sólo así puede llegar a un objetivo.

Por otra parte, el universo de los objetos tiene su razón de ser y si se trata de un arma, un celular o un encendedor, cada uno implica una carga distinta que exige una diferente forma de ser tomado por la mano, otra para ser entregado o exhibido y sólo así el que observa puede ser el receptor de lo que acontece.

Tren 05 puede retomar desde ese lugar de la espera, una forma de transitar hacia la profundidad de esos parajes que el grupo plantea como algo imprescindible.