FICHA TÉCNICA



Título obra Príncipe y príncipe

Notas de Título Basada en Rey y rey de Stern Nijland y Linda Haan

Autoría Perla Szuchmacher

Dirección Aracelia Guerrero

Elenco Miguel Romero, Marcela Castillo, Leonardo Ortizgris, Tomás Rojas, Paloma Woolrich, Pilar Cerecedo

Notas de elenco Raquel Bárcena / asesoría pedagógica

Escenografía Jesús Hernández

Iluminación Jesús Hernández

Coreografía Érika Rojas

Música Eugenio Toussaint

Vestuario Sóstenes Rojas

Espacios teatrales Teatro Benito Juárez

Notas de productores Javier Rojas / producción ejecutiva

Referencia Alegría Martínez, “Hombres que se quieren”, en Laberinto, núm. 351, supl. de Milenio, 6 marzo 2010, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Hombres que se quieren

Alegría Martínez

El amor y la boda entre dos hombres, es tema de discusión entre parejas heterosexuales que van al teatro con sus hijos a ver Príncipe y príncipe de Perla Szuchmacher, basada en el cuento Rey y rey de los holandeses Stern Nijland y Linda Haan.

Aun para aquellos que tienen amigos gay que son pareja, con quienes comparten cenas y comidas en casa, cuando se trata de que su hijo observe una historia similar sobre el escenario, el miedo a no encontrar respuestas a las preguntas, vuelve a los padres censores familiares.

El remordimiento culposo que picotea la conciencia respecto a si se hizo bien o mal al llevar a los niños a ver esta obra, acecha a algunos al final del espectáculo como si hubiesen cometido pecado.

La discusión entre padre y madre puede abrir zanjas de desacuerdo respecto a la edad adecuada para enterarse de una realidad que puesta bajo los reflectores, parece cobrar una dimensión mayor de la que posee en lo cotidiano, como si la ficción fuera la que vivimos a diario y la realidad la que se observa en la escena.

En su versión original, con traducciones al español, inglés y catalán, el cuento ha causado polémica en Estados Unidos donde una madre solicitó que fuera retirado de una escuela pública y otra más de una biblioteca por promover actos ilegales. En Inglaterra causó enojo por inducir a los niños a la homosexualidad y en Viena se llegó a protestar porque según un político de derecha destruía la familia y hacía apetecible la sexualidad.

En nuestro país, la convivencia adulta de matrimonios heterosexuales con parejas gay, en muchos casos es de clóset por esta doble moral que se practica sin pudor al querer ocultar esta amistad a los pequeños, pero lo cierto es que Perla Szuchmacher, autora de obras como Malas palabras, El rey que no oía pero escuchaba, Canek y ¡Vieja el último! por mencionar unas cuantas, llama la atención sobre un tema que algunos adultos consideran invisible para los llamados menores.

Dirigida por Aracelia Guerrero, actriz y directora de sólida trayectoria en montajes para niños, esta puesta en escena conserva la prudencia y el equilibrio con que la autora, especialista en abordar temas delicados, plantea la circunstancia de la historia.

La escenografía e iluminación de Jesús Hernández resuelve con buen resultado diversos espacios con un solo elemento multifuncional de doble vista, poseedor de escaleras y puerta levadiza, además de una larga mesa que establece el comedor del castillo y cumple funciones diversas.

El mayordomo, la doncella, el mozo y el príncipe Azul, el príncipe Tadeo y la madre son interpretados por Miguel Romero, Marcela Castillo, Leonardo Ortizgris, Tomás Rojas y Paloma Woolrich respectivamente. Además de Pilar Cerecedo, quien junto con Castillo representan a la fila de princesas que audicionan en fila para desposar al príncipe.

Este montaje cuenta con la música original de Eugenio Toussaint, quien subraya mediante acentos con ecos de realeza el entorno palaciego, con el vestuario sencillo y eficaz de Sóstenes Rojas y la coreografía funcional de Érika Rojas, además de la asesoría pedagógica de Raquel Bárcena y la producción ejecutiva de Javier Rojas.

Se trata de un montaje sencillo hecho por profesionales en cada una de las disciplinas, cuya mayor virtud reside en la naturalidad con que abordan un tema que una parte de la sociedad se empeña en volver espinoso.

El príncipe Tadeo, protagonista de esta historia, dormilón, habituado al yoga, a los cuentos y al esparcimiento, a cargo de Tomás Rojas, es un personaje espontáneo cuya actitud abierta sobre el escenario apuntala su seguridad cuando en vez de elegir a una princesa para compartir su vida, elige a un príncipe.

Por su parte, Paloma Woolrich, quien representó a uno de los personajes de aquella inolvidable puesta titulada Vacío sobre Silvia Plath que dirigiera Julio Castillo, desde donde partió para abordar textos de Yourcenar, de Max Aub y más tarde telenovelas, en esta ocasión encarna a una reina mandona que se sumerge en la carcajada ante la sorpresiva decisión de su vástago.

El príncipe Azul que interpreta Leonardo Ortizgris, quien antes representa a un mozo lerdo y tímido bajo un inmenso bigote y unos hombros caídos, en el rol del joven de sangre real, logra un desenfadado príncipe que se adhiere gustoso a la libertad al enamorarse a primera vista de Tadeo.

Sin un análisis riguroso sobre el hecho de que una decisión autoritaria de la reina, haya llevado casualmente al desenlace que sabemos, o empañe momentáneamente el deseo de la soberana por tener nietos, Príncipe y príncipe invita a los espectadores más jóvenes a ver el amor homosexual con la naturalidad que exige toda manifestación que acerque a los seres humanos.