FICHA TÉCNICA



Título obra Mamma Mía!

Elenco Rocío Banquels, Paco Morales, Gloria Aura, Anahí Allué, María Fillippini

Notas de Música Isaac Saúl / dirección de orquesta

Espacios teatrales Centro Cultural Telmex 1

Referencia Alegría Martínez, “Nostalgia setentera”, en Laberinto, núm. 343, supl. de Milenio, 9 enero 2010, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Nostalgia setentera

Alegría Martínez

La nostalgia setentera se derrama en los espectadores que acuden a ver el montaje de Mamma Mía! basado en las canciones del grupo ABBA, –que al haber sido protagonizada en cine durante el 2008 por Meryl Streep y Pierce Brosnan, resucitó en el mundo al grupo sueco– cuyas composiciones se escuchan en el teatro engarzadas con la historia escrita por Catherine Johnson traducidas tanto al japonés, como al ruso, coreano, sueco, alemán, holandés, español y flamenco.

Cientos de recuerdos se escurren melosos entre los espectadores, traducidos en rítmicos movimientos de cabeza en cuanto suenan los acordes de Chiquitita, Knowing me, knowing you, Dancing Queen, S.O.S, o I do, I do, I do, I do, I do, que enfatizan las emociones de una madre soltera y su hija.

En México, estelarizada por Rocío Banquels y por el actor y cantante español Paco Morales, aquellos pegajosos éxitos que sonaron sin pausa por la radio mexicana hace más de 20 años, surgen con nuevos bríos interpretadas por la orquesta que dirige Isaac Saúl y la voz de más de una veintena de cantantes bailarines que pueblan el escenario enfundados en distintos atuendos de playa.

Anunciada como “el último espectáculo de corte esperanzador”, la acción de esta obra transcurre en una isla griega, donde una madre y su hija de 20 años se preparan para la boda de la joven, quien urde la manera de conocer a su padre.

Con mayor cuidado dramático que otras obras de sus características, Mamma Mía! toma como eje las canciones para hilar una historia cuyo conflicto se resuelve con facilidad y tersura, mientras guarda cierta lógica durante la concatenación de escenas y no exige mayores concesiones por parte del público, que enganchado a los recuerdos, se entrega al placer de los números musicales y al humor del desencanto rejego de la protagonista y sus amigas.

Parte del imán dramático de la obra reside efectivamente en la enjundia del personaje principal frente a la adversidad por encima de su rebeldía juvenil, lo que abre la posibilidad de presentar números que arrastran al espectador a aquellos “buenos tiempos” de quienes se atrevieron al desafío de lo establecido, así como a cantar y bailar con aire triunfante la empalagosa Super trouper.

La pérdida de la juventud y la ilusión por conservar el entusiasmo que nos llevó a ser aquella persona que fuimos, se eslabona con la música, con la moda de aquellos años en que lo importante era la diversión, el sexo, el descubrimiento de nuevas sensaciones; la espalda del pasado ante la realidad inundada de consecuencias, conforman parte de esta obra que por algo eligieron llevar al cine los Estudios Universal junto a la Compañía de Tom Hanks, Play Tone y Littlestar.

La posibilidad de una segunda oportunidad permea esta obra de la añoranza que se diluye bajo las notas y los ritmos conocidos que pagan su rescate a la vista de números musicales a los que integrantes del ensamble y protagonistas, imprimen el entusiasmo perdido.

Las composiciones de Benny Andersson y Björn Ulvaeus, elementos del grupo Abba, son interpretadas en español por Rocío Banquels, cuya voz cobró brillo con el tiempo. Su participación dentro del conjunto con su potencia vocal como mayor virtud, fue cuidada por la dirección escénica de modo que se integrara eficazmente al cuerpo de baile arropada por el conjunto.

Paco Morales por su parte, participa como coprotagonista masculino, con un amplio registro de voz y una presencia que hacía falta en las versiones nacionales, que al parecer encuentran pocas opciones actorales para este tipo de hazañas.

Morales, presentador de televisión en su natal España, actor en tres temporadas de El diluvio que viene como Silvestre, papel que en México hiciera Héctor Bonilla, ex integrante del grupo La Década prodigiosa, con un extenso currículum como actor y cantante, consigue la construcción de un personaje con densidad propia.

La joven Gloria Aura en el rol de la hija, despliega su capacidad interpretativa tanto en el canto como en la actuación y el baile, así como las actrices Anahí Allué y María Fillippini, quienes como las amigas de Donna, hacen lucir sus grandes dotes como cantantes y actrices de comedia.

Una escenografía de sólidos muros blancos a ratos cóncavos y luego convexos, dan lugar a la taberna hostal de Dona, a un rincón de la playa o a una recámara ante un ciclorama azul que llega a proyectar atardeceres.

Trajes de baño, goggles, aletas, gorros para nadar, chalecos salvavidas o fracs a cuadros, aparte de ropa ligera y prendas de estrella pop setentera con texturas actuales, visten a los participantes de esta historia en la que los más de 30 actores en escena se entregan con profesionalismo al canto y al baile para contar una historia de añoranza y nuevos comienzos.