FICHA TÉCNICA



Título obra Justine y Juliette

Notas de Título Basada en La nueva Justine o los infortunios de la virtud seguida de la historia de Juliette, del Marqués de Sade

Notas de autoría Rodrigo Carrillo Tripp y Alejandra Rodrigo Durán / adaptación

Dirección Rodrigo Carrillo Tripp

Grupos y Compañías La Astilla

Elenco Rodrigo Carrillo Tripp, Marycarmen Ozuna, Alejandra Rodrigo Durán

Vestuario Edith Romero

Espacios teatrales Teatro Carpa La libertad

Referencia Alegría Martínez, “Para archivar en la permanencia”, en Laberinto, núm. 337, supl. de Milenio, 28 noviembre 2009, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Para archivar en la permanencia

Alegría Martínez

Abraham Oceransky consiguió abrir su Teatro Carpa La libertad en Xalapa el pasado mes de agosto después de crecerse a infinidad de obstáculos: un espacio al que las autoridades gubernamentales del estado de Veracruz han dado la espalda y sus habitantes la bienvenida.

Los ahorros del director y maestro y la solidaridad de algunos teatreros y artistas de la comunidad, han dado paso a la concreción de un sueño para el arte efímero; la puesta en marcha de un teatro que alberga un arte escénico fuera de convencionalismos, pre-hechuras y oficialismos.

En el estacionamiento de la plaza Manos Veracruzanas, se yergue este teatro carpa que como todos los espacios generados y dirigidos por Oceransky acoge al visitante por su amplitud y adecuada disposición, conseguidos en sólo 25 metros de largo total y ocho metros de altura, donde hay 180 lugares para el público y un escenario con 12 metros de bocaescena.

Tres escenarios que pueden transformarse en teatro arena, japonés o italiano, 40 reflectores y equipo de audio, permiten el funcionamiento diario del teatro donde los lunes se imparten conferencias-clase de teatro, martes y viernes se presentan grupos invitados y de jueves a domingo se ofrecen funciones de distintas artes escénicas, mientras durante las mañas se ensayan los montajes por estrenar.

En este escenario tuvo lugar el montaje Justine y Juliette, de la compañía de teatro La Astilla, una propuesta joven y arriesgada que impacta por la apertura con que se abordan los excesos humanos, el poder y la corrupción.

Dirigido por Rodrigo Carrillo Tripp, quien además de actuar, realizó la adaptación del texto del Marqués de Sade junto con la actriz Alejandra Rodrigo Durán, este montaje transporta eficazmente al escenario los pasajes descritos en dos historias del escritor conocido en su época como “autor infame de novelas detestables”.

Basado en los dos textos que dan título a esta obra y que recuerdan la tercera versión de Donatien Alphonse Francoise de Sade, titulada La nueva Justine o los infortunios de la virtud seguida de la historia de Juliette, publicada clandestinamente en 1797, y de la cual Sade negó su autoría, el trabajo presentado en Xalapa por La Astilla, utiliza máscaras, muñecos y música, con lo que, a ratos, dota de un matiz cómico-grotesco la violencia sexual y escatológica propia del texto.

La música original de Paulo Piña interpretada en vivo sobre un escenario lateral, enfatiza certeramente acciones ocurridas en el pasado que al ser evocadas por los personajes o por el narrador, son observadas en presente por los espectadores, quienes contienen asombro y sobresalto al ser testigos de la representación de crímenes y atrocidades.

Dos jóvenes actrices interpretan a dos hermanas de carácter opuesto, víctimas de la orfandad, quienes toman caminos distintos para sobrellevar su árida existencia; una como próspera cortesana y otra como un ser virtuoso maltratado por una sociedad pederasta viciosa y corrupta.

Conmovedor, repelente, crudo resulta el trabajo de estos tres jóvenes, quienes desde el arrojo y la honestidad de su quehacer entregan al espectador imágenes, sucesos, pasajes que el inconciente archivará en la permanencia.

Dos pequeños bancos color azul rey con detalles mínimos de hoja de oro, una iluminación divisora de espacios, el acertado vestuario de Edith Romero que soluciona con materiales de hoy prendas de la época y unos cuantos telones, bastan para transformar el lugar de la acción. No hizo falta mayor escenografía para conducir la imaginación del público a ese siglo XVIII por los salones, bosques y residencias de Francia.

La juventud de Marycarmen Ozuna como Justine, de Alejandra Rodrigo Durán como Juliette y de Rodrigo Carrillo Tripp como el narrador e intérprete de diversos personajes masculinos, que al reunir mayor experiencia e insistir en pulir su instrumento actoral, dejarán pronto atrás algunas flaquezas de expresión verbal, les otorga por otra parte, ese ímpetu indispensable para hacer suyas palabras y acciones perturbadoras que evidencian la lobreguez humana.

Con una honestidad actoral capaz de trascender los obstáculos levantados por el pudor o el ocultamiento culpígeno de público y personajes, los actores de Justine y Juliette irrumpen plenos y semidesnudos en escenas de belleza y grotesco que sacuden la tranquilidad evasiva de los mirones.

Así, esta crítica feroz a la religión, al poder, al vicio, al cohecho, a la persecución de la virtud por encima de la vejación, a la justificación infame de la violencia sexual, plasmadas hace siglos por el autor acusado de demencia libertina, adquiere una nueva fuerza en manos de la compañía independiente La Astilla que cumple cuatro años de trabajo.

Justine y Juliette es sólo uno de los espectáculos que el Teatro Carpa La libertad ha albergado como parte del compromiso que desde hace décadas cumple Abraham Oceransky: levantar un escenario donde nadie imaginó que podría haberlo y abrirlo a profesionales para quienes sea indispensable decir algo desde el lenguaje del arte al que no se puede ser indiferente.