FICHA TÉCNICA



Título obra Uga

Autoría Haydeé Boetto

Dirección Haydeé Boetto

Grupos y Compañías Grupo Seña y Verbo

Elenco Carolina Garibay, Roberto Loera, Eduardo Domínguez, Jofrán Méndez

Notas de escenografía José Agüero / títeres y utilería

Música Jacobo Lieberman

Vestuario Edyta Rzewuska

Espacios teatrales Teatro Julio Prieto

Notas de productores Everardo Trejo / producción ejecutiva

Referencia Alegría Martínez, “Escuchar con la imaginación”, en Laberinto, núm. 305, supl. de Milenio, 18 abril 2009, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Escuchar con la imaginación

Alegría Martínez

Ver al otro, a ese que no conoces y se encuentra a tu lado, prestar atención a su mirada, a sus gestos, a su forma de decir algo, es parte esencial de lo que transmite Uga, un personaje redondo y azul; un objeto-títere-bebé y una obra de teatro que entera a los espectadores de preescolar de que hay personas sordas, mientras da muestras a todos los demás de lo que el ser humano es capaz de crear cuando en verdad se comunica.

Haydeé Boetto, actriz de virtudes y fortalezas, dedicada también al arte escénico con títeres, realiza la dramaturgia junto con la compañía y dirige un nuevo montaje infantil, poseedor de ese acierto poco frecuente en este tipo de teatro que es integrar a todo público sacándolo de la marginación habitual que atiende, ciega, un objetivo específico.

Haydeé logra que todas las acciones sobre el escenario se den con naturalidad. Su incursión como directora en el grupo Seña y Verbo, dedicado desde hace años a generar buen teatro hecho por actores sordos y oyentes, después de haber participado como actriz varias veces en el mismo, le proporciona el conocimiento adquirido en la práctica para poder escribir, diseñar títeres y utilería junto con José Agüero y el taller de las manos y dirigir una historia sencilla, plena de asombrosos detalles.

Uga es un cuento narrado y actuado por una actriz bajo la piel de una niña que habla y escucha, quien descubre, con ayuda de tres jóvenes sordos, el lenguaje de señas que le permite comunicarse con ellos.

La anécdota gira en torno a un personaje que nace en el granero, a quien los cuatro amigos muestran parte de su mundo.

Frente a varias filas de huevos que descansan inmóviles en sus anaqueles, los chicos crean personaje animados con los más simples elementos.

El móvil de su creatividad es el juego y la posibilidad de entenderse entre sí y de hacer comprender sus ideas al que presumen bebé y por lo tanto vacío de información, mientras involucran al público a su código lúdico.

Con la aparente facilidad que sólo los artistas pueden conseguir a fuerza de práctica intensa, los actores construyen muñecos únicamente con un pequeño costal de yute, un puñado de paja, una pelota encarnada y, si acaso, dos guantes de hule, de manera que sus manos sean las patas de un insecto, o sus brazos las de un ave.

La voz de Carolina Garibay, el silencio y la expresión de Roberto Loera, Eduardo Domínguez y de Jofrán Méndez, la creatividad de cada uno y la unión de los cuatro, todos volcados a la tarea de crear por ejemplo una avestruz, conmueve adultos y emociona niños.

Las orejas marrón de un conejo que tres segundos antes era imposible imaginar, se mueven nerviosas antes de volverse cuerpo de ciempiés cuyas patas en franco avance es una multiplicación de dedos.

La magia de un hermoso payaso que sólo puede conformarse mediante el trabajo coordinado de los cuatro actores, produce la belleza de un ser que toma forma y parece moverse con autonomía, en una improvisada fiesta cuyo ánimo llena el espacio y a quienes lo habitan.

Jacobo Lieberman, autor e intérprete de la música original, quien sobre el escenario, ya con más soltura y confianza que como lo hiciera en el montaje titulado Cuadros de..., participa, subraya, comparte sonidos, acciones y toma el lugar imprescindible de la creación sonora en esta obra, donde cada elemento tiene su razón de estar.

El diseño de vestuario de Edyta Rzewuska parte de un funcional y colorido overol, en distinto color para cada personaje, en combinación con su sombrero en el caso de los chicos, que son granjeros, y en pantalón corto para la chica, que más que pertenecer a ese lugar, se asoma llamada por la curiosidad.

El grupo Seña y Verbo, cuyo director general es Alberto Lomnitz, estará presente este año en el teatro Julio Prieto, antes Xola, dentro del Programa Teatro para todos que sostiene el IMSS con boletos más accesibles que la mayoría de los teatros, y que en esta ocasión alberga tres producciones de esta compañía, integrada también por las actrices Lucila Olalde y Lupe Vergara.

Uga, que cuenta con la producción ejecutiva de Everardo Trejo, dirigida a niños de tres a seis años, se presentará hasta el 26 de abril los sábados y domingos a las 12:30.

El rey que no oía pero escuchaba se presentará del 2 al 23 de mayo los fines de semana, y la obra , tres historias verídicas sobre jóvenes sordos, se podrá ver del 30 de mayo al 14 de junio.

En nuestro país hay muy pocas compañías teatrales como Seña y Verbo que cumplen con sus objetivos concretos, en este caso el de crear espectáculos bilingües que integren el lenguaje de señas mexicano con el español hablado, sin olvidarse del contenido, la producción, el lenguaje artístico y el espectador como receptor esencial de su trabajo.

Su trayectoria con un récord de montajes novedosos, propositivos y de buena calidad, en el que los miembros de su elenco pueden incursionar en otras áreas escénicas, devuelve la fe en la eterna carrera de obstáculos que plantea la producción de todo montaje escénico.