FICHA TÉCNICA



Título obra Vuelve el cabaret

Autoría Luis Rivero

Dirección Llever Aíza

Notas de dirección lberto Rosas / dirección musical

Grupos y Compañías Las Reinas Chulas

Elenco Tania González Jordán, Muriel Ricard, Karina Guzmán, Karen Espinosa, Martín Pérez

Música Luis Rivero

Notas de Música Julio Infante, Juan Fancisco Laboriel / músicos

Espacios teatrales El Vicio

Referencia Alegría Martínez, “Sí, ¡que viva el cabaret!”, en Laberinto, núm. 285, supl. de Milenio, 29 noviembre 2008, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

Sí, ¡que viva el cabaret!

Alegría Martínez

La música de Luis Rivero resuena hoy nueva, salpicada de política, humor y sarcasmo, enclavada en las reminiscencias cabaretiles de la Alemania de los veinte y treinta, pero con voces jóvenes que aportan su propia creación a un género casi extinto.

En efecto, estas tabernas –como la palabra de origen francés designó a estos lugares donde se podía bailar, comer, beber y participar de un espectáculo basado en política y sexo– se han cerrado paulatinamente.

Actualmente en nuestro país, el grupo Las Reinas Chulas es uno de los pocos ocupados en retomar estos espacios para el espectador que gusta del género, por lo que le abrieron unos mínimos días al espectáculo que en 2005 creara Luis Rivero, quien falleció ese mismo año.

Planteada al momento de su montaje para demostrar la vigencia del cabaret en nuestros días, como lo externa Alberto Rosas, su director musical, Vuelve el cabaret entra en comunicación con un público que retroalimenta esa expresión mediante su participación en El Vicio, teatro-bar.

Ahí, aunque el espacio no se presta para bailar, se establece esa comunicación perdida con un público que comprueba que ese trabajo escénico está hecho para proponer acciones y detonar reacciones, por lo que el monstruo de mil cabezas, como le llaman a la masa informe de gente que mira desde sus butacas, recupera su rostro individual, su sonrisa y ocupa su lugar.

Alberto Rosas, músico dedicado a la composición y ejecución de este arte para la escena, alumno de Luis Rivero y hoy maestro de canto y director musical del presente montaje, recuerda que entre los objetivos iniciales estaba el rescate de la crítica social para hacerla de actualidad.

Dedicado desde hace casi once años a componer y ejecutar música para teatro, para Alberto Rosas Vuelve el cabaret implica un reto profesional en tanto su trabajo no se limita sólo al nivel musical, sino de estrecha relación con la escena y por lo tanto requiere la elaboración de un lenguaje que una a ambos.

Al recordar a Rivero como un formidable pianista que componía con un nivel de complejidad muy elevado, para Rosas realizar esa tarea como instrumentista con sólo tres músicos no ha sido fácil.

Sin embargo, el resultado sonoro es de gran calidad; las primeras notas que salen del piano que ejecuta el mismo Rosas, así como los acordes del bajo de Julio Infante y los sonidos de la batería de Juan Fancisco Laboriel, preparan el ánimo para lo que viene.

El anfitrión, con su rostro transformado en máscara blanca, con toques rojos y negros, se mueve ágil bajo una amplia camisa de satín, dueño del escenario en el que su personaje resume a todos los maestros de ceremonias sobre pistas nocturnas de esa naturaleza.

Llever Aíza, actor, maestro de voz y director de este remontaje al paso de dos años, invita al público a revisitar la estética del expresionismo alemán, donde la parte emotiva interna se asoma con nitidez sobre la contundencia del maquillaje, los bailes y los movimientos.

Una vez establecida la unión entre público y actores, como lo consigue Llever, plenamente apoyado por el coro de chicas que arropa a su personaje en su desarrollo sobre la escena, se entabla una poderosa relación que fluye ligera entre las mesas del público y el espacio de actores.

Entre las virtudes de este montaje están, desde luego, las composiciones y la música de Rivero, quien se dedicó a trabajar con directores como Héctor Mendoza y Luis de Tavira en montajes como In memoriam, Reso, Santa y El martirio de Morelos, por mencionar sólo algunas.

Está también el hecho de que se trata de actores profesionales y actrices dedicados a hacer teatro en nuestro país, a proponer algo que nos incumba como espectadores y también a abrir brecha en el olvidado campo de la voz, como lo hacen Llever Aíza y Muriel Ricard en tanto maestros.

Es así como estos estudiosos del arte de la actuación, ejecutantes comprometidos con la escena y con la vida política de su país, los integrantes de Vuelve el cabaret hacen que éste adquiera un sentido y una densidad de la que carecen otros esfuerzos del mismo corte.

Tania González Jordán, Muriel Ricard, Karina Guzmán, Karen Espinosa y Martín Pérez, además de Aíza y los músicos mencionados, integran parte de esta compañía que hoy le rinde homenaje a Rivero y empeña su trabajo en revivir la vieja costumbre de unir crítica y diversión en una misma sala.

Una probada de Marlene, de Víctor Victoria, de Santa y algún recuerdo de otros iconos del cabaret, además de una tierna y trágica historia infantil para adultos, reviven durante estas escasas noches de ilusión de cabaret.