FICHA TÉCNICA



Título obra El burgués gentilhombre

Autoría Jean Baptiste Poquelin Molière

Dirección Roger Hoff

Grupos y Compañías La Comedia Francesa

Elenco Louis Soigner

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Referencia Armando de Maria y Campos, “El burgués gentilhombre, de Moliere, en Bellas Artes”, en El Heraldo de México, 13 marzo 1966, p. 2.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   13 de marzo de 1966

Columna Escenarios

El burgués gentilhombre, de Moliere, en Bellas Artes

Armando de Maria y Campos

Por segunda vez nos visita oficialmente la Comedia Francesa. Con lo más clásico de su repertorio esta vez. Su primera aparición fue con Le bourgeois gentilhomme, o sea El burgués ennoblecido, comedia con bailables, en cinco actos y un prólogo estrenada en 1870 en castillo de Chambord, propiamente en el Palacio Real, de París, con música de Lulli, que reconoce su origen en la idea de un turco llamado Solimán que visitó la corte de Luis XIV y pensó que una"ceremonia" turca constituiría un ballet divertido. Moliere, autor a sueldo del Rey, captó la idea y compuso esta obra, que señala el triunfo de una sociedad que supo retratar admirablemente, porqué un burgués ennoblecido de pronto, no puede ser nunca un verdadero gentilhombre.

La noche fue de gran gala. La nómina de los asistentes corresponde a un cronista de sociedad. El cronista de teatros, ceñido a un espacio corto, se tiene que limitar a dar un breve panorama sobre la interpretación, la dirección y la postura escénica. La Comedia Francesa vive desde el famoso decreto de Napoleón, en Moscú, para conservar la tradición del buen teatro francés, y no se separa de este programa, no obstante que la evolución natural de las costumbres teatrales podría llevarla a determinadas concesiones. La dirección escénica debida a Roger Hoff es muy antigua, como corresponde a la obra, ligeramente moderna en lo que se refiere a la adaptación material del escenario a locales de diverso contenido. Buen gusto en todo. Refinamiento. Respeto a la tradición en los bailables y en el vestuario.

La interpretación descansa en el actor Louis Soigner que es el burgués ennoblecido ¡Qué actorazo! Su comicidad es la finura misma y una lección de que un actor cómico no debe quebrar, o siquiera ondular, la linea cómica del personaje, para provocar esa flor del espíritu que es la sonrisa. Representaciones como esta deberían ser obligatorias para todos los actores que se creen cómicos, y que obviamente no lo son. El cronista lamenta no poder referirse a la belleza de las actrices, al movimiento escénico de los actores y, en general, a todos los detalles de esta representación de tan alta calidad.

Quede registrada esta nota como una simple efemérides. No puede ser otra cosa.