FICHA TÉCNICA



Título obra Troilo y Crésida

Autoría William Shakespeare

Notas de autoría Luis Cernuda / traducción

Dirección Dagoberto Guillaumin

Grupos y Compañías Centro de Experimentación Teatral

Espacios teatrales Teatro Comonfort

Notas Inauguración del Centro de Experimentación Teatral del INBA

Referencia María Luisa Mendoza, “Troilo y Crésida en la fatiga”, en El Gallo Ilustrado, no 176, supl. de El Día, 7 noviembre 1965, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

Troilo y Crésida en la fatiga

María Luisa Mendoza

¿Por qué he de ir a batirme fuera de los muros de Troya,
cuando encuentro aquí, en mi interior, un combate tan cruel?..."
Troilo de Shakespeare.

Que Troilo y Cressida no es ni tragedia, ni comedia o historia, dicen los conocedores. "Emana de la literatura feudal". Leyenda romántica emparentada con la guerra de Troya pero sin tener qué ver con la Ilíada. Deviene de la célebre troyana.

Troilo y Cresida –ya con una sola ese– es llevada a escena por un grupo homogéneo y muy joven y muy bello, en el Centro de Experimentación Teatral que el INBA ha abierto en las fronteras de Nonoalco, de Peralvillo, de la Reforma y de Tlatelolco –así con una sola ele en Tla.

Troilo y Cresida, dirigida por Dagoberto Guillaumin revela el primer gran intento de laboratorio en serio, es decir: programado, estudiado, diseccionado hasta el final que sería el principio: levantarse el telón.

No puede menos que celebrarse este Centro de Experimentación con la mayor de las alegrías por la falta que hacía en Bellas Artes. Ya que lo hay en la Universidad y en otros grupos extraordinarios. Gran felicidad por este Centro y por su director Guillaumin.

Pero volvamos a Troilo y Cresida. Tal vez por encontrarse la cronista en la cúspide dolorosa de una fatiga total, tiene que confesar ante sus lectores fidelísimos y generosos que no entendió nada. Simplemente nada. Apoyada apenas, en ligeras noticias sobre el monumento teatral shakesperiano de Troilo y la pérfida Cresida, ante la escenificación se quedó totalmente fuera. Y por muchos motivos. Primero, porque no fue feliz el traslado de Troya con su pareja famosa París y Helena, a la época cercana de la Segunda Guerra Mundial. No es la dificultad primera del vestuario que no coincide con lo imaginado al leer a Shakespeare, ni mucho menos, sino esa especie de contradicción que sobreviene entre la forma de decir las cosas de muy lejos al momento. Pocas veces se ha cristalizado esa mezcla de épocas. Aquí fue interpretado Hamlet con ropa contemporánea, y tampoco, curiosamente, se le entendió. Como que, insisto, el traje opaca el sentido de las palabras, o viceversa.

Claro que al cotejar la obra, ya en la calma y sin el agobio de ese nuevo teatro Comonfort, al que se saluda con toda clase de palmas o ¡bravos!, pero al que urge componer en sus muros para sitiar la cantidad increíble de extrañas resonancias que suscitan, convirtiéndolo así en el más malo de acústica y propiedad teatral, al leer Troilo y Cresida, la claridad es un hecho y se llega a estas conclusiones:

1. La dirección de Guillaumin es imaginativa, de verdadero laboratorio, interesante, lúcida, pero falla a veces en un ritmo lento que la arrastra a un mayor tiempo del acostumbrado a soportar por el público de casa.

2. Es el grupo de primera, por su juventud y su apostura, por sus buenas dicciones, por su pasión para interpretar y dar, lo mejor posible, un intento de renovación y estudio que es ya urgentísimo en México, en esta materia de actuación.

3. Son, la escenografía y el vestuario un acierto, aunque a veces lastren la acción con áreas desperdiciadas con practicables casi inútiles pero que, no obstante esto, fincan una serie hermosa de distintos niveles.

4. Es muy bella la traducción de Luis Cernuda, como si la hubiera arrebatado a la burocracia y convirtiéndola en inspiración de la palabra. Me refiero a la burocracia de la traducción que es un mal muy acampado en el teatro.

5. Y por último, un acierto más, del INBA, al que se ugura, Instituto hoy por ha el más promisor, grandes éxitos en el futuro.