FICHA TÉCNICA



Título obra La dulce enemiga

Notas de Título La tendre enemie (título en el idioma original)

Autoría André-Paul Antoine

Notas de autoría Ceferino R. Avecilla / traducción

Dirección Víctor Moya

Elenco Nadia Haro Oliva, Carlos Riquelme, David Navarro, Ignacio Navarro, Diana Belmor, Tomás Bárcenas

Escenografía Carlos Mérida

Grupos y compañías Alumnos del Instituto Cinematográfico, Teatral y de Radio y Televisión de la Asociación Nacional de Actores

Espacios teatrales Teatro de la Comisión Federal de Electricidad

Eventos Primera Temporada de Teatro de lAteneo de Ciencias y Artes de México

Productores Antonio Luna Arroyo

Referencia Armando de Maria y Campos, “La dulce enemiga de Antoine hijo, por alumnos del Instituto Cinematográfico, Teatral y de Radio y Televisión de la Asociación Nacional de Actores”, en Novedades, 12 mayo 1953.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

La dulce enemiga de Antoine hijo, por alumnos del Instituto Cinematográfico, Teatral y de Radio y Televisión de la Asociación Nacional de Actores

Armando de Maria y Campos

Continúa presentando su primera temporada de teatro el Ateneo Nacional de Ciencias y Artes de México, en el de la Comisión Federal llevando como productor del espectáculo a don Antonio Luna Arroyo. La tendre enemie de Antoine hijo, fue la pieza elegida para suceder a Lluvia de Somerset Maugham, con la que se inició brillantemente este ciclo. Ceferino R. Avecilla tradujo correctamente la pieza de Antoine, y como en la primera ocasión, el concienzudo director teatral Víctor Moya, alma máter del Teatro Estudio de México, dirigió la versión escénica, probando una vez más su reconocida pericia y el dominio que ha alcanzado en esta difícil y abnegada especialidad.

Fue un acierto presentar la encantadora comedia de Antoine, y, mayor, confiar la protagonista al talento, a la amplitud y a las facultades de Nadia Haro Oliva, que luce en toda la obra bellísima, y revela cuánto ha adelantado y lo mucho que todavía puede dar al teatro. Parisiense de origen, nadie creería que no se trata de una actriz nuestra, si no fuera por un leve, diría alado, gracioso acento, que hace aún más atractiva su dicción clarísima y sabia en matices. Tres personajes en uno exige el personaje confiado a su belleza y los tres los saca muy airosamente, en particular el de la amante deliciosa, del segundo acto. Frívola se muestra en el primer personaje –una adolescente–, y sobria y segura en el tercero, cuando hace de madre que... quiere que su hija ignore su tormentoso pasado. Un triunfo y un acierto significan para Nadia Haro Oliva la creación de "la dulce enemiga", imprescindible en la vida del hombre.

Carlos Riquelme, actor profesional –huésped en esta temporada–, encontró en el Marido un personaje exacto para sus facultades. Siempre creí que la cuerda mejor de Riquelme es la cómica, y en esta obra lo confirma plenamente. El Novio y el Amante fueron confiados a dos actores experimentales muy estudiosos: David Navarro (éste, la noche que vi la pieza) e Ignacio Navarro; ambos se muestran estudiosos y consecuentes con la importancia del papel. Completan la muy estimable interpretación, en papeles menores, Diana Belmor y Tomás Barcenas. La escenografía, de Carlos Mérida, del mejor gusto, sencilla y muy serena en sus colores.

André-Paul Antoine es hijo del célebre André Antoine que fundó en París el Teatro Libre y revolucionó en teatro con sus normas directivas. André-Paul no ha sido director como su padre. Se ha confinado en una segunda acción de autor. Hace años que escribe teatro, habiendo empezado por piezas, dos, de Grand Guiñol. Su primera obra de consistencia fue Los caballitos del tiovivo, antes de 1930, y en 1931 obtuvo un éxito ruidoso, de escándalo, con La prochaine –esto es La próxima guerra–, llegando a ser prohibida por razones de orden público. Vino enseguida La enemiga, que se estrenó, bajo la dirección de René Rocher, en el teatro parisiense que lleva el nombre de su padre, con un éxito de asombro. El viejo Antoine dijo que La enemiga marcaba una fecha en la evolución del teatro contemporáneo. Se representó en medio mundo. Sin embargo, no le satisfacía a Antoine hijo, que le reformó el tercer acto, y el éxito siguió igual. Tampoco quedó satisfecho Antoine.

"–¿Y cómo resolvió el problema? –le preguntaron."

"–Escribiendo una segunda versión que lleva por título La dulce enemiga y en la que la protagonista se muere con "los hombres de su vida" y va a liquidar sus pleitos con ellos en el "más allá". Esto que resulta tan sencillo no lo habían visto ni los críticos ni los públicos de todo el mundo. Pero lo vi yo, y mi probidad de autor me obligó a escribir una nueva versión a pesar del éxito de la primera. En 1949 se estrenó La dulce enemiga en París, y todos encuentran el nuevo desenlace más lógico y más teatral. He conseguido, pues, dos éxitos con la misma obra. Éxito en París y en provincias. Triunfo en Buenos Aires, donde duró dos años en cartel. Estrenos prometedores de muchas representaciones en Barcelona y en el Brasil y en Alemania y en Italia. La dulce enemiga lleva más empuje que La enemiga. Esta nueva versión –continúa Antoine hijo– sí que ha señalado una fecha en la evolución dramática, sobre todo por la influencia que ha ejercido en cuanto a técnica teatral. De tal manera que dediqué esta segunda versión a René Rocher, recordando que fue él quien alumbró esta modesta fuente en la que después han bebido tan discretamente tantos autores..."

Antoine ha escrito una nueva pieza que lleva por título el pronombre indefinido On. Es el drama que sufre el europeo medio de hoy. Leyes, normas, reglamentos, directivas. La obra gira en torno de un buen señor que quiere adquirir un grifo para su cocina. ¡La de cosas que le pasan! Llega hasta sufrir un proceso. Y cuando aburrido ha renunciado a poner un grifo en su cocina, se encuentra con que se han modificado todas las disposiciones, y ¡sí puede ponerlo...! ¡Hasta debe ponerlo! Le ocurre al personaje de Antoine lo que a aquella señora que se pasó meses aprendiendo a decir cinematógrafo. Y cuando lo tenía logrado se le empezó a llamar ¡cine!