FICHA TÉCNICA



Título obra No es cordero, que es cordera

Notas de Título Twelft night (título en el idioma original)

Autoría William Shakespeare

Notas de autoría León Felipe / paráfrasis

Dirección Charles Rooner

Elenco Maricruz Olivier, Luisa Rooner, Beatriz San Martín, Julio Monterde, Ángel Merino, Sancho Granados, Augusto Benedico, Guadalupe Andrade, Roberto Lagos, Francisco García Luna, Octavio Novarro, Valente Chávez, Manuel Vergara, J. Orcí

Escenografía Miguel Prieto

Espacios teatrales Teatro de la Comisión Federal de Electricidad

Productores UNAM

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno de No es cordero, que es cordera, y su interpretación, en el teatro de la Comisión de Federal de Electricidad. II”, en Novedades, 2 abril 1953.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno de No es cordero, que es cordera, y su interpretación, en el teatro de la Comisión de Federal de Electricidad. II

Armando de Maria y Campos

Miguel Prieto recibió de Charles Rooner el encargo de crear el clima poético indispensable para la representación del delicioso cuento milesio que William Shakespeare "teatralizó" con el nombre pintoresco y arbitrario de Twelfth night or What you will, que León Felipe en su libérrima paráfrasis tituló Que no es cordero, que es cordera. Empeño bien difícil, porque tenía que servir con inspiración y fantasía a los autores poetas, y constreñirse a la mezquina materialidad de un escenario precario, yo creo que construido deliberadamente para que no sirva para representaciones teatrales, ¡así de absurda es su construcción!

Miguel Prieto, que además de excelente pintor y dibujante es un poeta que no escribe versos, pintó telones y "trastos" capaces por sí solos de trasladar al espectador al remoto pasado en que Shakespeare localizó, mejor dicho, situó el cuento que ya otros habían contado. Estos otros son desde Bandello y Nicollo Scchi hasta Benavente, pasando por Lope de Rueda, y otros muchos que si presumiéramos de eruditos sería largo enumerar. Prieto no se limitó a pintar telones, a construir "trastos" sugeridores, sino que cuidó de la iluminación, personaje milagroso e indispensable en toda representación moderna; pintó también, un telón comodín que es como un travieso paisaje de la encantada ciudad de Iliria, con el indispensable mesón de El Elefante, graciosamente estilizado. Cuidó, igualmente, de acuerdo con Rooner, del mobiliario propio, del atrezzo adecuado, del uso del clavicornio clásico, y de todo aquello, en fin, que diera a la escena el clima de encanto remoto indispensable.

¿Hasta qué punto Shakespeare es él en esta pieza, y cuándo deja de serlo para convertirse en León Felipe? Es difícil precisarlo, porque la pieza está en esa raya indecisa en que la tarde empieza a anochecer. La verdad es que León Felipe no cuenta el cuento a su manera, sino que lo refiere a través de la versión de Shakespeare. Más claro: León Felipe no fue a buscar el cuento a su fuente de origen, sino que lo recogió de las páginas que, jaula dorada, encerraba este pájaro de mil colores. Por eso es que en la pieza de León Felipe hay trozos de la de Shakespeare trasladados íntegramente. Pero puestos en verso. Un ejemplo, que podría multiplicarse: Aquel instante en que Viola dice a Olivia lo que hubiera querido oír de labios de Orsino:

Lanzaría vuestro nombre a las montañas
para que fuera rebotando de cresta en cresta su música,
llevada por el retumbo lóbrego del eco:
¡Olivia! ¡Olivia! ¡Olivia!..

La diferencia está en que Shakespeare lo dice en prosa, y León Felipe le pone las alas del verso del metro libre. Fijaos bien: metro libre, que no es propiamente verso libre. El metro libre –y considero ocioso recordarlo al culto lector– es aquel que, medido, usa de la asonancia, y emplea esa gran variedad de sílabas que lo hacen flexible y alígero... La interpretación resulta magnífica. Charles Rooner es un director de reconocida acuciosidad, que emplea procedimientos tal vez demasiados estrictos, mecánicos, que en ocasiones frenan el encabritado desboque del temperamento. En cambio cuida hasta la exageración del matiz en el movimiento y del ritmo de las locuciones; gracias a su disciplina el movimiento de las obras que dirige tienen éstas la exactitud del girar de los astros.

Maricruz Olivier se reveló como una brillante promesa de gran actriz. Lo que el botón es a la rosa, lo que la oruga a la futura mariposa, eso es Maricruz Olivier en la protagonista –protagonisto– de este delicioso cuento. Maricruz es muy joven: nació en México el 19 de septiembre de 1935. Esta es su tercera salida por los campos de Talía. Está deliciosa, como efebo y como damisela. Su voz en formación traiciona a la adolescente que está a punto de dejar de serlo. Es una dicha verla actuar.

Luisa Rooner –actriz de origen vienés, su verdadero nombre es Luisa Eberlova– era la indicada para hacer el papel de Viola y Cesáreo. Desventuradamente no está ya en edad. Veinte años antes, si entonces fue lo buena actriz que ahora es, hubiera sido la ideal para este doble personaje. Hace el Bufón, y toda su actuación es una lección que deben aprender los jóvenes experimentales. Beatriz San Martín, muy joven también (nació en México en 1928), de espléndida belleza, es además, una de las recientes actrices de más clara y musical dicción, y su ademán, de graciosa elocuencia, es ya característico en la composición de su personaje. Hace la condesa Olivia, como una auténtica condesa del medievo.

El grupo de intérpretes, masculino, es excelente. Julio Monterde, de bella y arrogante presencia, luce espléndido, y anima a su personaje del duque Orsino con voz cálida y emoción indudable. Ángel Merino, es el capitán de navío; Sancho Granados y Augusto Benedico en sus respectivos personajes, colaboran con certera eficacia a redondear un acierto de interpretación, al igual que Lupe Andrade, Roberto Lagos, F. García Luna, Octavio Novarro, Valente Chávez, Manuel Vergara y J. Orcí.

Ningún mexicano culto, ningún extranjero inteligente, ningún cronista o columnista de teatro, deben perderse una representación de esta deliciosa pieza teatral de todos los tiempos.