FICHA TÉCNICA



Título obra Petición de mano: El canto del cisne: El oso

Autoría Antón Chéjov

Dirección Ignacio Retes

Elenco Marta Patricia, Arturo Soto, María Douglas, Wolf Rubinski, Reynaldo Rivera

Grupos y compañías Academia-Teatro de la Reforma

Notas de grupos y compañías Seki Sano / director

Espacios teatrales Sala Chopin

Notas Temporada de exámenes de escuelas de teatro

Referencia Armando de Maria y Campos, “Presentación de alumnos en grupos experimentales. Obras de Chejov, Dostoievski, Shaw, Maugham y Giraudoux en pequeñas salas. I”, en Novedades, 4 marzo 1953.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Presentación de alumnos en grupos experimentales. Obras de Chejov, Dostoievski, Shaw, Maugham y Giraudoux en pequeñas salas. I

Armando de Maria y Campos

Durante muchos años, hasta antes de la aparición del cine sonoro y de los productores cinematográficos e inventores de estrellas fílmicas, quienes aspiraban a ejercer la profesión de actores, ingresaban a conservatorios dramáticos oficiales, y se presentaban al público, en "pruebas finales", generalmente a fines de curso, en obras difíciles y consagradas, bien en interpretaciones totales, o con trozos de actos o escenas de prueba para actores consagrados.

Ahora es distinto. Se han fundado varias academias, que producen actores y actrices al por mayor, generalmente para abastecer las necesidades de la producción cinematográfica, que se nutre de aspirantes a estrellas fílmicas que no desdeñan hacer sus incursiones al teatro, generalmente en salitas adaptadas para representar, con un forillo o escenario nada ambicioso, y, cuando más, con un par de asientos generales; también se usan para el objeto los salones de sesiones de los sindicatos, ligeramente adaptados para representaciones teatrales. No se organizan temporadas formales, proyectadas para larga duración. Hay pequeños grupos de aficionados que estudian meses una obra, memorizando largos parlamentos y difíciles y complicados movimientos para representar la obra tan acuciosamente ensayada un par de noches, y ante un público familiar y de invitación.

A esto se le llama auge del teatro en México, florecimiento o, simplemente renacimiento. Así llevamos diez años. ¿Culpa de quién? Culpa de muchos, y en gran parte de los cronistas de teatro que necesariamente se han improvisado estos últimos años, que no han visto teatro, y que no lo ven, tampoco, porque la mayoría de ellos se conforma con asistir a una sola representación de cada pieza y luego con escribir sobre lo que vieron, dándole la importancia de un acontecimiento teatral a lo que no es sino la simple presentación de un grupo de alumnos, casi siempre nuevos o distintos, tiernos a veces, con la incorporación de algún actor profesional que... tiene sitio en el cine.

El Teatro de la Reforma, que es una academia de estudios dramáticos con un seminario de actores, dirigido desde hace ocho o más años por el director japonés Seki Sano, ha presentado en la sala Chopin lo que llama muy en serio su temporada 1953, con tres piezas en un acto del autor ruso Antón Chejov –Petición de mano, El canto del cisne y El oso– muchas veces representadas o transmitidas por radio, presentando a varios discípulos, sin faltar la debutante absoluta: Marta Patricia, que en Petición de mano demuestra cuánto se puede hacer si se tiene memoria y disciplina para ablar sin apuntador y moverse como autómata. No es posible predecir lo que será h en el teatro o en el cine la señorita Marta Patricia. A lo mejor no vuelve a actuar, como otra discípula de Sano, señorita Leonor Llausás, quien después de una presentación muy memorizada no ha vuelto a representar. El propósito de los directores de estas academias parece que no es otro que el de probar o lanzar un nuevo producto escénico cada vez. Y tan en serio toman su misión de descubrir, encontrar, o rebelar nuevos actores, que para esta temporada Seki Sano ha "lanzado" a un viejo actor mexicano que tuvo sus mejores triunfos como segundo barítono de Esperanza Iris hace treinta años, Arturo Soto (después, en el cine, también Rangel).

Resultó excelente la presentación del grupo de alumnos de la Academia-Teatro de la Reforma. Seki Sano es un director exigente, que no presenta nada hasta que todos lo tienen bien aprendido. Su discípula María Douglas, que lo es desde 1940 –aunque accidentalmente se haya dejado dirigir por otros más recientes directores–, aceptó la prueba de presentarse en un personaje ingenuo, frívolo, de actriz cómica –una viudita impaciente "con hoyuelos en las mejillas"– en El oso, y salió airosa de la prueba, porque es inteligente actriz de verdad. Otro antiguo discípulo de Seki Sano, Wolf Rubinski, de origen polaco, acompañó a la Douglas en una bien memorizada actuación, y se movió con la exactitud de robot que es característica de sus discípulos, como Reynaldo Rivera y Marta Patricia en Petición de mano. En esta pieza, el antes asistente de director de Sano, después director por cuenta propia, Ignacio Retes, logró una ágil versión chaplinesca del personaje a su afición encomendado; entre estos tres dieron una versión circense de Petición de mano.

El veterano actor Arturo Soto Rangel protagonizó El canto del cisne, amarga sátira chejoviana. Se pide que el actor tenga 68 años, y Soto Rangel ya ha cumplido setenta y cuatro. Estuvo en tipo, pero no entró en personaje, porque actuó como si el Vasili Vasilievitch hubiera sido un gran comediante, y el sentido de esta farsa trágica entiendo que es otro. Vasilievitch fue un mediocre intérprete de los clásicos que recuerda esa noche trágica, y él se cree genial; debe, pues, imprimir a su actuación un acento de tragedia frustrada, en cambio, cuando es él ante el anciano apuntador, sí debe darle a su personaje aliento trágico. Pero culpa es del director, y no del actor examinado a sus años. Tuvo, sin embargo, momentos en que en verdad conmovió y se conmovió, contrariando al ya empolvado Diderot.

Esta temporada de exámenes a principios de año se desarrolla en medio del mayor interés.