FICHA TÉCNICA



Título obra Gigi

Notas de autoría Colette / autora de la novela Gigi; Anita Loos / adaptación teatral

Dirección Earl Sennet

Elenco Marilyn Gorman, Elsie Escobedo, Julia Baker, Ained McCrae, Virginia McHenry, Paul Bernard, Francisco de Hoyos

Escenografía Carlos Alonso

Grupos y compañías Players Inc

Espacios teatrales Theatre Hotel Nacional, antigua Posada del Sol

Referencia Armando de Maria y Campos, “Gigi de Colette, fiesta en inglés por Anita Loos, interpretada por Players, Inc.”, en Novedades, 24 enero 1953.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Gigi de Colette, fiesta en inglés por Anita Loos, interpretada por Players, Inc.

Armando de Maria y Campos

Anita Loos, la famosa guionista cinematográfica californiana, que en 1925 obtuvo un éxito mundial con su novela em>Gentlemen prefer blondes –Los caballeros las prefieren rubias–, y logró un refrendo con la segunda parte But gentlemen marry brunettesPero se casan con morenas– en 1928, y que ha seguido publicando, ahora en colaboración con su marido John Emerson, novelas interesantes, como The whole town's talking, The fall of Eve, Cherries are ripe y The social register, se enamoró de la novela de Colette Gigi y la convirtió en una pieza de teatro –para el gusto del público norteamericano. Se estrenó Gigi en Broadway convertida en comedia yanqui, el 24 de noviembre de 1950, en el Fulton Theater con Audrey Hepburn como figura principal del reparto. Anita Loos estaba en el candelero de la popularidad porque el año anterior –8 de diciembre– había estrenado con éxito en el Ziegfeld Theatre Gentlemen prefer blondes, en colaboración con Joseph Fields y música de Jule Styne, Leo Robin, porque la presentó convertida en revista.

Colette –¿quién no lo sabe?– es una famosísima novelista francesa que gusta de correr la aventura de escribir para el teatro. De Cheri, su preciosa pieza estrenada en 1949, se dijo que era obra "para el año 2,000. Cuando en el año 2,000 se reestrene Cheri todo será encantador. ¡Habrán pasado tantas cosas...! Lo que ahora os choca ya no nos chocará más; la desaparición social de una especie de demimondaines retiradas ya no existirán". Cocteau la definió, entonces con estas palabras: "Ha hablado, con verdad y poesía de los hombres, de los animales, de las plantas. No ha estudiado en ninguna escuela literaria y a todos los ha encantado. Este Cheri de Colette, al igual que Entre camaradas –que ya se ha representado en México– hubieses sido capaz de consagrarla como autora de teatro, porque la escencia de Gigi es también "muy Colette", y "muy Anita Loos". Así se explica el éxito que obtuvo en Broadway.

La autora de Gigi tiene ochenta años. Se llama Sidonie Gabrielle Claudine Goudeket, porque esta casada con Mauricio Goudeket, veinte años más joven que ella, y escritor como ella, pero condenado a un perpetuo desaire en el cotejo de sus prendas literarias. Goudeket es el tercer marido de Colette. Cuando llegó a París, a los veinte años, desde la Borgoña, hecha ardilla, menuda, sentimental y entrometida, ya se traía un marido bajo el brazo. Quienes la recuerdan dicen que era provinciana, redicha, impertinente, más linda que hermosa, más aguda que profunda, más voluble que imperiosa. El primer marido tenía cierta vena de escritor. Se llamaba Henry Gauthiers-Villars, y se firmaba "Willy"... "Willy" fue en realidad el primer pseudónimo de Colette. Claudina en la escuela, su primer libro revoltoso. No había concluido el siglo XIX, y este cronista recorría su hogar a gatas. Las travesuras vivarachas de Claudina y de Colette se hicieron famosas y la escritora acabó divorciándose de "Willy", y casándose con Henry de Jouvenal. De las tres grandes aficiones de mujer curiosa y observadora que han ocupado su inteligencia –los gatos, los hombres, y los libros–, Colette prefiere los gatos. "¿Incluso los gatos espúrios y callejeros, los gatos sin casta?", le preguntaron una vez. "No hay gatos sin casta", contestó: Una existencia dedicada a ver vivir a los gatos necesariamente tenía que producir un libro: Chats, del que se ha dicho que es comparable a las mejores páginas de Rousseau y de Chateaubriand...

Gigi, escenificación de una de sus más célebres novelas, paradigma y conjugación de todos los atributos literarios, que desde Marivaux a Geraldy han ganado en eso que se llama sprit de París. "Colette, como Henry Bernstein –ha dicho Zoilo con fama de exigente– guardan fragancias que se evaporan. Pero que en París tienen hecha su última posada". Vive –ella, Colette– envuelta en recuerdos exquisitos, reclinada en bastones o arrastrada por un carrito de mano. La tez limpia; los ojos, fúlgidos; la voz, cálida; las manos, protegidas por mitones.

Es la presidenta de la Academia Goncourt. Cuando murió Judit Gautier, la hija de Teófilo Gautier, los "Goncourts", hartos de la intrigas y taquismiquis que le reprochaban, convinieron en no volver a elegir una mujer mientras la Academia subsistiera. La excepción de Colette les dio tan buenos resultados que la nombraron presidenta, y es fama que a su tacto reposado y su penetración de juicio se deben las buenas relaciones entre la Academia Goncourt y la Academia Francesa, de siempre enemistadas, al grado de que si un "goncourt" era llamado para la "Coupule", era destituido inmediatamente. ¡Encantadores chismes literarios fragancia de cultura quisquillosa!

Earl Sennett ha montado con mucha dignidad y buen gusto esta Gigi de Colette-Anita Loos. Se ve animarse con todos sus detalles y matices una estampa de la vida burguesa parisina de principios de siglo. Esto, por lo que se refiere a la plástica –escenografía u atrezzo; vestuario– pero también distinción y seguridad en el juego de los personajes y de la fiel interpretación de los caracteres. La adaptación norteamericana de Anita Loos conserva mucho y muy finamente expuesto del ingenio travieso y sutilmente licencioso de Colette. El público, inglés, rió mucho de los golpes de sprit franceses. Aun sin dominar la lengua de Eisenhower, se goza mucho viendo y oyendo la Gigi de Colette-Loos.

A Gigi la representó Marylin Gorman –encantadora chica, nácar y oro– a quien hemos visto en Mosqueta Street Players en Claudia, The voice of the turtle, Glass menagerie, y después, en Gioconda smile, y muy recientemente en The heiress. En Gigise supera a sí misma. No menos bien se portaron Elsie Escobedo como Madame Alvarez, Julia Baker como Madame de St. Ephlam, Ained McCrae como Andree, Virginia McHenry como Sidonie, Paul Bernard como Gaston Lachaille y Francisco de Hoyos como Víctor.

La representación fue en el teatro –un verdadero galerón con un escenario al fondo; 300 butacas– de la antigua Posada del Sol, ahora nombrado Theatre Hotel Nacional, en Avenida Niños Héroes 139, el miércoles 21 de enero...