FICHA TÉCNICA



Notas Semblanza del actor y director teatral Ricardo Mondragón Roldán con motivo de su función de honor en el Teatro Virginia Fábregas

Referencia Armando de Maria y Campos, “Unas líneas para la biografía teatral de Ricardo Mondragón”, en Novedades, 3 diciembre 1952.




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Columna El Teatro

Unas líneas para la biografía teatral de Ricardo Mondragón

Armando de Maria y Campos

Se presentaba la comedia Amanecer, por la "Cía. Comicodramática del primer Actor y Director Ricardo Mutio. Primera Actriz: Dora Vila", que actuaba en el teatro Mexicano, de la ciudad de México, a fines del año 1916. A la mitad del segundo acto, cuando la acción lo exige, apareció en la escena un adolescente azorado, irreprochablemente vestido de frac, y con una bandeja dizque de plata en la mano. Se escuchó un instante el silencio. El criado, adelantando la bandeja al caballero que se encontraba en escena, dijo con voz firme:

–Señor Rafael, un telegrama...

Con esas cuatro palabras acababa de nacer un actor, un futuro gran actor y director mexicano: Ricardo Mondragón.

No recuerdo si presencié la escena, aunque creo que sí, porque por aquellas noches las pasaba íntegras en la luneta silenciosa, o, trémulo de emociones, "entre cajas", en el mundo misterioso de "los bastidores."

Ricardo Mondragón Roldán nació en la ciudad de México el 27 de junio de 1900. Va con el siglo. Nadie de su familia había pertenecido al teatro, y él nunca pensó en dedicarse a cómico. Estudió la primaria y la secundaria en el Nuevo Colegio Inglés y en el Instituto Guadalupano. Cursó los primeros años de la preparatoria. En una ocasión, por 1907, algún amigo de su casa le llevó con don Felipe Haro, que dirigía una compañía infantil que actuaba en un local por San Juan de Letrán, llamado La Boite, centro de diversiones, mismo que ahora ocupa la General Electric, porque necesitaba quien le hiciera el Pulgarcito, obra de éxito en su temporada de cuentos animados.

Cuando se tienen 15 años se visitan los billares, y en uno de estos salones halló una tarde a su hijo, el padre de Ricardo Mondragón. "Se acude a los billares –le dijo–, cuando se trabaja"... Y Ricardo Mondragón buscó trabajo, y lo halló como "chícharo" en la contaduría del teatro Alarcón, recién inaugurado por Ricardo Mutio y Dora Vila. A Mutio le cayó bien el muchacho y lo ascendió a... taquillero. Cuando a principios del año 16 la Compañía Mutio pasó al teatro Mexicano (que no es otro que el que ahora conocemos por teatro Fábregas), se trajo al joven taquillero Ricardo Mondragón.

Una noche que se representaba Amanecer, faltó el partiquino que no hacía otra cosa que salir con una bandeja o charola para decir: Señor Rafael, un telegrama... Se pensó en el joven taquillero Ricardo Mondragón. Al día siguiente, el puesto vacante era el de taquillero.

A mediados del 17, la Compañía de Mutio contrató una gira por los Estados Unidos, y con éste, Dora y Terezita Montoya, la damita joven que empezaba a sacar muy bien sus papelitos, salió el joven Mondragón a hacerse actor. De la Compañía de Mutio pasó a la de Julio Taboada, y de ésta a la de Socorro Astol o a la de Prudencia Grifell, hasta que se hizo indispensable como galán. Y como primer galán estrenó en el Fábregas, en la temporada de autores mexicanos, que por el año 1923 organizó el actor Alberto G. Tinoco, La señorita Voluntad de Noriega Hope. En 1925 fue contratado para el teatro comedia de La Habana como primer galán de la compañía Socorro González-Julio Villarreal. En La Habana hizo por primera vez de primer actor, con el Javier de Doña Diabla. Como "otro primer actor" hace después una gira por Suramérica, en la compañía de María Tereza Montoya, gira que concluye en España; pero en Madrid el único primer actor es Thuillier. En 1931 vuelve a México –ya para siempre al lado de la Montoya, su esposa– como primer actor de la compañía que dirige Fernando Porredón. Ya no dejará de ser primer actor; en plena madurez él mismo dirigirá su "Compañía María Tereza Montoya".

Ricardo Mondragón es el actor mexicano que más obras de compatriotas ha estrenado y creado. La primera: La agonía de Parada León, en el Ideal, por 1923, y la última este año en Veracruz: La otra primavera de Usigli. A Mondragón le deben su primer estreno Jiménez Rueda, María Luisa Ocampo, Federico Sodi, Concha Sada, Rodolfo Usigli, Xavier Villaurrutia y Luis G. Basurto. Con el personaje toxicómano de Lo que sólo el hombre puede sufrir de Catalina D'Erzell, logró Mondragón una de sus mejores creaciones. Otras que el público imparcial no olvida son el Fedor, de Anfisa de Andeiev, el maestro Werner, de Cuando los hijos de Eva no son los hijos de Adán de Benavente y el Efraín Cabot, de El deseo bajo los olmos de O'Neill, que apenas el año pasado creó en Bellas Artes.

Mañana, Ricardo Mondragón –21 años de teatro ininterrumpidos– celebra su función de honor en el Fábregas. El viejo –y el nuevo– público de México están en deuda con este gran actor y animador compatriota. Es hora de empezar a pagar la vieja cuenta.