FICHA TÉCNICA



Título obra S.F.Z. San Francisco Zautla 33 Escuela

Notas de autoría Enrique Othón Díaz / autor de la novela homónima, Marco Antonio Montero / adaptación

Dirección Marco Antonio Montero Jr.

Elenco Ignacio Barragán, Isabel Orozco Santa, Quety R. Campos, Ángel Aguilar Maldonado, Justino Rojas, Miguel Júarez, Margarita Rubalcaba, Jaime Rodríguez Quiñones Enrique Rodríguez Quiñones, Calvin Hawk del Rosal, María del Carmen Santillán, niña María Inés, Horacio Hernández y Hernández, Celia López Peña, Salvador Ortiz Pérez Godolfino Miranda, Rigoberto Guzmán, Benjamín Montoya Nájera, Guillermo Sánchez

Grupos y compañías Grupo ARM

Notas de grupos y compañías Marco Antonio Montero / director

Espacios teatrales Sótano de la Secretaría de Recursos Hidráulicos

Referencia Armando de Maria y Campos, “El teatro experimental de la Secretaría de Recursos Hidráulicos”, en Novedades, 14 noviembre 1952.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

El teatro experimental de la Secretaría de Recursos Hidráulicos

Armando de Maria y Campos

La Secretaría de Recursos Hidráulicos auspicia un verdadero, legítimo, teatro experimental a través del Departamento de Escuelas y Acción Social Deportiva, para representar obras que por razones obvias no interesan, ni interesarán nunca, al teatro comercial, o de taquilla, ni a los grupos de aficionados que eligen para presentarse, generalmente ante públicos reducidos, las obras de mayor éxito... comercial en Europa o en los Estados Unidos.

Este grupo ARM, puesto bajo la dirección del joven Marco Antonio Montero, que tiene a orgullo haber sido discípulo del director nipón Seki Sano, fiel a la misión que persigue, inicia sus actividades con una obra de autor mexicano –S.F.Z. San Francisco Zautla, 33 Escuela de Enrique Othón Díaz–, que fue primero novela muy difundida entre los profesores, a cuya benemérita clase pertenece el autor, adaptada a comedia en 13 escenas por el propio joven director Marco Antonio Montero, dentro de un estilo y un método estrictamente realista. Othón Díaz ha pasado gran parte de su vida en constante contacto con los problemas del campo; fue maestro rural en otra época y ha sabido trasplantar, en ésta y en otras novelas, sus experiencias y las de otros maestros, embelleciéndolas con su gran calidad humana y creadora de novelista de casta.

En cuanto al joven director, ya dije que hizo sus estudios bajo la férula de Seki Sano, formando parte como actor del Teatro de la Reforma, después como actor y asistente de Dirección del grupo Teatro Universal.

La Secretaría de Recursos Hidráulicos ha querido empezar por el principio, construyendo su teatrito. Digo teatrito no en tono despectivo, sino atendiendo a lo breve y minúsculo del local y sus recursos. Está instalado en los sótanos del magnífico edificio de la Secretaría, en el Paseo de la Reforma. Se llega a él por un laberinto de escaleras, y el salón es cómodo para los espectadores, pero su escenario es casi de miniatura. Se puede representar en él, sin embargo, auténtico teatro experimental.

La novela S.F.Z. 33 Escuela, de Díaz, ha sido convertida por Montero en una conmovedora pieza teatral que, digámoslo sin doble intención, nada tiene que ver con el teatro. Sin embargo, ¡qué teatrales son sus 13 escenas!, que ocurren todas en San Francisco Zautla y reproducen la mísera vida de aquel poblado, dejado de la mano de Dios y del estado hasta que llegó a él un profesor que sacó a sus desventurados habitantes de la ignorancia, de la inconsciencia y de la mugre también.

La odisea o verdadero viacrucis que pasa el porfesor desde su llegada al pueblo hasta la instalación y funcionamiento de la escuela –S.F.Z. 33– es el único argumento de la obra, que se presencia con la atención emocionada y con el corazón empapado en lágrimas. Estamos viendo la vida auténtica de un pueblo infeliz, interpretado sin teatro, hablado con conmovedora gráfica sencillez. Las 13 escenas son brevísimas, ya en una choza del pueblo, ya en una calle de SFZ, atrás de la choza del pueblo que sirve de escuela o en la modestísima dirección general del estado (Oaxaca) y, finalmente en el campo, en el campo promisorio y bienaventurado, de todos y para todos.

Pero lo más conmovedor de este teatro verdaderamente experimental es que todos, absolutamente todos los elementos que integran el reparto de esta obra, pisan un escenario ante un público ¡por primera vez! y algunos de ellos ¡ni siquiera habían visto teatro!; todos han hecho el mismo esfuerzo, y gracias a su tesón, a la disciplina y al sentido de responsabilidad de cada uno de ellos, creo, se ha logrado este en verdad excepcional experimento.

Ignacio Barragán, que hace en la obra de maestro rural, al mismo tiempo que aprendía y ensayaba su papel, estaba presentando su tesis y su examen profesional como médico del Instituto Politécnico Nacional; Isabel Orozco Santa, es conserje de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, y despreciando un trabajo extra durante las tardes y con el cual resolvería seguramente su situación económica, ensayó con puntualidad, y logra interpretar decorosamente el papel de Chencho; Quety R. Campos, es empleada de la S.R.H.; Ángel Aguilar Maldonado es ayudante del intendente del edificio de la S.R.H.; Justino Rojas y Miguel Juárez son conserjes de la propia Secretaría. Margarita Ruvalcaba, que es empleada, se impuso a las burlas de su familia que no es aficionada al teatro, porque nunca ha asistido a una representación, y se incorporó al grupo de Montero, y hace con angustiosa realidad la protagonista de la obra. Jaime y Enrique Rodríguez Quiñones, son estudiantes; Calvin Hawk del Rosal es empleado en la S.R.H. María del Carmen Santillán es otra modesta conserje, y su hijta, María Inés, niña de la guardería, que apenas cuenta con tres años, es elemento esencial en el reparto, y saca muy bien su papelito; Horacio Hernández y Hernández, es profesor rural; Celia López Peña es estudiante, y Salvador Ortiz Pérez y Godolfino Miranda, pasantes de no sé que profesión en tanto que Rigoberto Guzmán y Benjamín Montoya Nájera son conserjes y Guillermo Sánchez, que tiene un importante papel, es también estudiante.

Con material humano tan fresco y espontáneo, Marco Antonio Montero Jr., logró formar un cuadro de actores –llamémosles así–, ideal para obra de teatro experimental como ésta con que inicia las actividades del grupo de la Secretaría de Recursos Hidráulicos. ¿Sería justo juzgarlos como simples actores? No; desde luego. Sin embargo, ¡qué hondos y sencillos actores de la vida real son todos ellos!... No representan, viven la vida de sus personajes, y hablan con estrujante y convincente naturalidad. Yo confieso haber experimentado una de las más grandes y profundas emociones de mi larga carrera de comentarista y testigo de representaciones teatrales. Y recomendaría a todos los que en verdad se interesan por las expresiones de teatro experimental, que vean esta comedia en el anfiteatro de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, seguro de que no olvidarán nunca tan bella y triste, tan estrujante y profunda experiencia de un teatro auténticamente mexicano, que no se parece a ningún otro teatro llamado con o sin justicia, mexicano.

La escenografía, el montaje de ésta, la utilería y todo lo relacionado con la representación, es obra material y conjunta de estos extraños actores, que no son actores, y que son los interpretes más leales y sinceros que imaginarse pueda.