FICHA TÉCNICA



Título obra Santos Vega

Autoría Fernán Silva Valdés

Notas Comentarios sobre la obra uruguaya Santos Vega con motivo de la visita de la delegación de académicos uruguayos al Congreso de Academias de la Lengua en México

Referencia Armando de Maria y Campos, “El Santos Vega de Fernán Silva Valdés y su significado americano”, en Novedades, 5 agosto 1952.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

El Santos Vega de Fernán Silva Valdés y su significado americano

Armando de Maria y Campos

El "misterio del medioevo platense" de Fernán Silva Valdés, Santos Vega, subió al proscenio del teatro Solís, de Montevideo, la noche del jueves 17 de abril de 1952, inaugurando la Sexta Temporada Oficial de la Comedia Nacional. De interpretar al legendario payador Santos Vega se encargó el primer actor Alberto Candeau. En el reparto figuraron hasta cincuenta actores bajo la dirección de Orestes Caviglia, y "en las guitarras", Froilán Aguilar y Andrés Remersaro.

Fernán Silva Valdés se ha servido enviarme una extensa nota que es explicación y síntesis de su argumento. Es ésta:

"Este `Misterio’ tiene su punto de partida en la conocida leyenda de Santos Vega. Ésta es simplísima. Santos Vega era un gaucho payador, enamorado y valeroso. Como ningún otro payador lo pudo vencer, la leyenda le creó el único enemigo: el Diablo. Y ésta dice que en la payada famosa, al ser vencido, murió. Nada más.

"Yo tomo el personaje central conocido, y de su leyenda parto hacia otra leyenda, alternando los episodios humanos y terrenos con los del otro mundo, representados éstos por el diablo. Y creo este argumento: El payador está enamorado de la única mujer que no le ha correspondido: La Flor del Pago; y pide al brujo un payé –amuleto indígena– para conquistarla. El Brujo, que representa al Diablo, le da ese amuleto tornándolo en un ser invencible. Santos Vega, así, triunfa en la vida, de tal modo, que se convierte en un ser de excepción, a tal punto que el Diablo, encantado con la figura que él ha perfeccionado, para que `no muera' de muerte oscura, o en `cuesta abajo como cualquier desgraciado', lo hace morir `en barranca', o sea de un modo sonado, a fin de que esa muerte `no se olvide' y su ahijado continúe viviendo en la memoria de los tiempos. Entonces le opone un contrincante para que lo venza y lo haga morir. Mas el amuleto fue tan poderoso, y Santos Vega tan bien hecho, que el propio diablo no lo puede vencer por intermedio de su representante, Juan sin Ropa, por lo cual tiene que matarle él mismo al final de la payada, en la cual –y aquí voy contra la leyenda– Santos Vega es el vencedor. Esta es la parte irreal del asunto, el `Misterio’.

Paralelamente a él se desarrolla el argumento humano. Santos Vega, al querer a la hija del Pulpero, sólo quiere a la `flor del pago’, y ésta, luego de muchas dilaciones y coqueteos en que demuestra que ella es a sí misma a quien se quiere, concluye amando en el payador, no al hombre, sino al héroe, pues al hombre lo ama su hermana con amor vulgar y humano, de mujer a hombre.

"Santos Vega y la flor del pago se quieren así, `del copete para arriba', de fama a fama, de héroe a heroína, y recién cuando el payador está muerto, ella siente en el pecho su amor de mujer simple, poniéndose al nivel de su hermana.

"Pero ahora, y vuelve el `Misterio’ nuevamente a parecer en escena, cuando Santos Vega muere, y ambas hermanas se arrojan a él para abrazarlo, se encuentran con que en el suelo... no hay nada; el cuerpo ha desaparecido, junto con el de Juan sin Ropa, porque la payada había sido `entre dos fantasmas’, como lo dice el Brujo, que posee los secretos del demonio. ¿Por qué `dos fantasmas’?... Porque si Juan sin Ropa era, o representaba al Diablo, o algo del más allá, Santos Vega, al ser hombre embrujado y agraciado por la imaginación popular, era una leyenda, es decir; algo fuera de lo palpable, un fantasma, una ilusión, algo como cosa del otro mundo; y a ese otro mundo lo ven pasar, llenas de horror, sus dos enamoradas".

La crítica teatral y literaria de Montevido ha recibido con júbilo esta producción del gran poeta folklorista Silva Valdés. "¿No traerá este Misterio una feliz renovación en el teatro del Río de la Plata?", se pregunta un crítico. Y otro: "Ha tenido el autor de Santos Vega el buen gusto de no escribir en verso su dramatización de la leyenda de la payada con el diablo, pero la poesía trasciende en toda la obra".

La poetisa uruguaya Sarah Bollo escribió un interesante comentario sobre el estreno de la pieza de Silva Valdés. Corto algunas rosas del florido jardín de su crónica, y las coloco aquí, pobre búcaro de la información periodística: "El Santos Vega de Silva Valdés revaloriza un personaje ya famoso en la escena rioplatense, un mito de la pampa americana, enfrentándolo con otro mito de inmemorial antigüedad: el demonio medioeval. Santos Vega combate con él en una magnífica payada, y lo vence... Esta obra nacional tiene íntimo parentesco con el Fausto de Goethe con el cual guarda alguna semejanza... Santos Vega recurre a las fuerzas espirituales, a su creencia en Dios, y hiere de muerte al demonio obligándolo a desaparecer. Éste, a su vez, escondiéndose en las sombras, invisible, mata a Santos, arrancándole la vida, ya que no puede apoderarse del alma victoriosa del payador.