FICHA TÉCNICA



Título obra El ídolo

Autoría Rafael Bernal

Dirección Pedro Galván N.

Elenco Gerardo del Castillo

Grupos y compañías Compañía de Carlos Lavergne

Espacios teatrales Teatro del Caballito

Notas Inauguración de Teatro el Caballito, antes Sala Guimerá

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno oficial de El ídolo de Rafael Bernal, y una nueva temporada del teatro Odiseo poblano”, en Novedades, 24 julio 1952.




Título obra Antes del desayuno

Autoría Eugene O’Neill

Notas de autoría Ricardo Baeza / traducción

Dirección Ignacio Ibarra

Elenco Ángeles P. de Ibarra

Grupos y compañías Teatro Estudio Odiseo de Puebla

Notas de grupos y compañías Ignacio Ibarra / Director

Espacios teatrales Teatro Estudio Odiseo

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno oficial de El ídolo de Rafael Bernal, y una nueva temporada del teatro Odiseo poblano”, en Novedades, 24 julio 1952.




Título obra Si los hombres jugaran baraja como las mujeres

Autoría George S. Kaufman

Dirección Roberto Baillet

Elenco César Juárez B., Héctor La Chapell, Ignacio Ibarra, José Soto Rojas

Grupos y compañías Teatro Estudio Odiseo de Puebla

Notas de grupos y compañías Ignacio Ibarra / Director

Espacios teatrales Teatro Estudio Odiseo

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno oficial de El ídolo de Rafael Bernal, y una nueva temporada del teatro Odiseo poblano”, en Novedades, 24 julio 1952.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno oficial de El ídolo de Rafael Bernal, y una nueva temporada del teatro Odiseo poblano

Armando de Maria y Campos

Convertida en Teatro del Caballito la antigua sala Guimerá –en los bajos del Orfeo Catalá, Rosales 26, a dos calles de la estatua de Carlos IV– abrió sus puertas y levantó el telón la noche del 15 de julio para presentar a la crítica de teatros y a algunos amigos el ensayo general de la obra –humorada con ribetes de astrakán– El ídolo, del escritor mexicano Rafael Bernal, que fue una de las que concursó en la primavera pasada, representándose en la misma todavía sala Guimerá durante el concurso de grupos y autores de teatro que bajo el signo de don Manuel Eduardo de Gorostiza organizó la Asociación Mexicana de Periodistas, sin que llegara a merecer alguno de los codiciados primeros premios.

Grata sorpresa fue para todos hallar en el Teatro del Caballito un local confortable, hasta para pasar cómodamente los intermedios. No sé cómo habrá quedado "por dentro", y si ha quedado igual, los actores, escenógrafos, tramoyistas y utileros seguirán pasando las de Caín para lograr cierta comodidad en sus movimientos y urgencias profesionales.

Un cambio casi total de actores nos presentó una interpretación bien distinta, y menos pareja o... hilarante que la que gozamos durante la única representación anterior. Entonces sí que gozamos con ancho júbilo esta divertidísima broma teatral. Porque no otra cosa es esta pieza que una broma, muy alegre y cáustica por cierto, que Rafael Bernal le ha gastado al cine nacional. Durante tres actos Bernal expone al público, con cuya benevolencia debe contar en primer término, un sinfín de anécdotas sobre cómo se hace, una película, desde inventar a la estrella hasta apagarla definitivamente, y que seguramente el autor habrá arrancado de la más viva realidad, a juzgar por el regocijo con que todas las incidencias de su humoroda teatral son recibidas por el público.

De Antonia, la primera pieza de teatro del mismo autor, estrenada en la sala Latina en 1950, a El ídolo, hay una distancia enorme. Bernal ha cuajado en un autor que ya sabe su oficio. Ha tocado ya los dos polos opuestos y de la seriedad de la comedia dramática ha saltado fácilmente a esta humorada que es El ídolo, que si no puede gustar al público de criterio exigente, en cambio divierte al otro tipo de espectador. Y si esto es lo que se ha propuesto Bernal, lo ha conseguido con creces. Yo prefiero al Bernal de Antonia.

La interpretación, confiada a actores aficionados con la sola excepción de Gerardo del Castillo, alcanzó el tono de farsa que requiere esta pieza de astrakán mexicano. El ídolo fue dirigido por Pedro Galván N., que con esta dirección se presenta formalmente al público, sin grandes alardes, que por otra parte no exige la obra. Es de justicia, para acabar de juzgarlo, verlo en otras piezas.

* * *

Al día siguiente estuve en Puebla, en la inauguración de la cuarta temporada del grupo Odiseo, en el pequeño teatro que lleva ese mismo nombre y que el director del grupo, Ignacio Ibarra, acondicionó en 2 Norte 409.

Para cubrir la quinta temporada que el Teatro Estudio Odiseo presenta a sus abonados y al público en general de la angelópolis, Ibarra escogió dos obras breves, de reducido reparto. El drama en un acto Antes del desayuno de Eugenio O'Neill, y la comedia también en un acto Si los hombres jugaran baraja como las mujeres de George S. Kaufman, esta última estrenó en los teatros de la Repúbica.

El monodrama de O'Neill goza de cierta popularidad en los Estados Unidos, en Europa y entre nosotros. Hace quince años Rodolfo Usigli lo tradujo, muy bien por cierto, y yo transmití por la radio XEFO durante mi primera temporada de Teatro del Aire, confiando la interpretación a una joven actriz radiofónica, de cálidad y bella voz la señorita Rosario Muñoz Ledo. Hace un par de años representó Antes del desayuno la actriz mexicana Lola Bravo en el pequeño teatro del Sindicato de Telefonistas. En Puebla lo representa estos días una joven actriz de aquellos rumbos, Ángeles P. de Ibarra, en una versión escénica muy original y acertada de Ignacio Ibarra, quien usó la traducción española de Ricardo Baeza.

Ibarra introduce en escena al marido de la señora Rowland, que no debe aparecer en acción, al que se le supone en un cuarto contiguo y al que al final se le oirá caer degollado por su propia mano. Ibarra amuebla la escena de modo que detrás de una sábana que cubre un pobre catre se vea, gracias a hábiles efectos de iluminación, al señor Rowland, desde que se levanta y se afeita hasta que se corta la yugular, y entonces sí que se le ve rodar por el suelo. Magnífico acierto del director de gran sensibilidad e imaginación. Sin tocar una sílaba del texto, sin alterar un sólo movimiento de la acción, Ibarra creó una nueva pieza o'neilliana, dotándola de más hondura dramática que la que ya tiene. Si en Puebla hubiera afición al teatro, toda Puebla se enorgullecería de Ibarra como director, y de Ángeles P. de Ibarra como intérprete de la señora Rowland. Sin espasmos de genialidad, dejando correr simplemente su singular temperamento dramático y su interesante talento de actriz, la señora Ibarra logra conmover durante todo su largo parlamento, que matiza y entona con mucha propiedad.

La comedia de Kaufman Si los hombres jugaran baraja como las mujeres, es deliciosa. Dura apenas 14 minutos, y durante tan breve tiempo cuatro hombres –John, Bob, George y Marc; César Juárez B., Héctor La Chapell, Ignacio Ibarra y José Soto Rojas, respectivamente– se revelan tan de cuerpo entero diciendo tan pintorescas banalidades, que no cabe más ingenio ni malicia teatral. Ni un instante descansa la atención del espectador gozando esta miniatura de teatro que cabe en el cuenco de la mano de Talía como gota cristalina de agua que se secara al momento de caer.

La dificultad de interpretar obra tan breve, de tan relampagueante gracia, radica en que los actores deberán decir sus partes con profundo conocimiento del raro ingenio que hace interesante la banal escena que precede al instante en que cuatro hombres serios, formales en sus negocios reunidos para jugar baraja, se ponen a "chismear" entre sí, igual que cuatro cotorronas ricas, tontas y desocupadas. Los cuatro jóvenes actores poblanos cuyos nombres cité arriba dicen muy bien, y con mucha intención, sus partes respectivas.

Tradujo esta ingeniosa pieza de Kaufman el mexicano Rafael Villegas. Excelente traducción. Y debutó como director el joven Roberto Baillet, también poblano. Tiene sensibilidad y seguramente llegará muy lejos, si persevera. Pero para intentar un juicio en firme sobre sus posibilidades y capacidad, habrá que esperarlo en otras obras de mayor duración.