FICHA TÉCNICA



Título obra Con la vida del otro

Autoría Carlos Llopis

Grupos y compañías Compañía de Carlos Lavergne

Espacios teatrales Teatro Ideal

Notas Datos autobiográficos de Carlos Llopis a petición del autor

Referencia Armando de Maria y Campos, “Quién es Carlos Llopis, el autor de Con la vida del otro, que se representa en el Ideal”, en Novedades, 22 julio 1952.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Quién es Carlos Llopis, el autor de Con la vida del otro, que se representa en el Ideal

Armando de Maria y Campos

Recién llegado a México el actor español Juan Calvo, padre del también actor de teatro y cine Armando, organizó una breve temporada en el extinto coliseo de Virginia Fábregas, y durante breve temporada dio a conocer una comedia de sugerente título y autor desconocido por acá: Nosotros, ellas... y el duende de Carlos Llopis. Fue tan breve el paso de Juan Calvo –actor a la manera antigua y buen actor de ese corte desde luego–, por la escena del teatro de Donceles, y tan pocas las representaciones que le dio a la nueva y divertida comedia, que casi no hubo tiempo de ver ni a Calvo y la pieza de Llopis.

Pasaron seis años, al cabo de los cuales un día aparece anunciado en el Ideal el "estreno" de Nosotros, ellas... y el duende, por la modesta compañía que ahora sostiene Lavergne en ese pequeño refugio del teatro comercial español, y, burla burlando, se sostiene en el cartel cerca de las cincuenta representaciones, lo que ¡Eureka!, decidió a Lavergne a estrenar otra obra del mismo autor, fijando la noche del sábado 12 para dar a conocer al público de su teatro y a la crítica, siempre adversa a su teatro, una nueva comedia de Carlos Llopis: Con la vida del otro que, dicho sea en honor de la verdad, está gustando mucho y llevando no poco público al coliseo de la calle de Dolores.

Con la vida del otro, comedia en un prólogo y tres actos, es una obra muy bien construida, graciosa, ingeniosa y... muy teatral. Desciende en línea directa de las de Emilio Mario y entronca con las más ingeniosas y fluidas de García Álvarez, Pérez Fernández y Muñoz Seca. Teatro para entretener y divertir, pero buen teatro de este estilo. Esta de Llopis es, además de cómica e ingeniosa, policíaca, y con esto está dicho que tiene sus ribetes de inverosímil, pero está tan bien planeada y resuelta que todo lo que en ella pasa pudiera ocurrir, y si no fuera así ¡peor para la realidad! Se le escucha con agrado, se le sigue con interés, y al final queda uno satisfecho con lo que vio y oyó. ¿Se puede pedir más? Claro que ahora que se ha puesto de moda desairar al teatro español contemporáneo, no dejó de ser puntual la crítica adversa, principalmente la que está a cargo de antiguos republicanos españoles, nuevos mexicanos ahora. Y algunos de los nuestros, por no ser menos que aquéllos, también derramaron su gotita de arsénico. La verdad es que el público que... no nos lee a los críticos gusta de la divertida e ingeniosa comedia de Llopis.

¿Quién es Carlos Llopis? Por principio de cuentas anticiparé al lector que es mi amigo, y que como tal amigo lejano me ha querido decir cómo es, revelándome algunos datos un poco escritos en broma, pero pensados en serio, ¡como su teatro cómico!

–Soy de Madrid y no es presunción.

–Tengo 39 años. Pero recién afeitado y con camisa limpia represento 33. (Por lo menos eso dice mi madre).

–De estatura, 1.70. (La verdad 1.63). Soy casi feo y me da rabia. Pero soy moreno y eso les da rabia a los ingleses. Creo en Dios... cuando me va bien las cosas. Soy de los pocos casados felices; quien no es feliz es mi mujer. Tengo tres hijos, el mayor de nueve años, que son ¡extraordinarios!... tan extraordinarios como todos los niños.

–En política, conservador. Pero no retrógrado. Creo que el obrero debe comer y vivir bien, porque si no, se moriría y, entonces, tendríamos que trabajar los demás.

–Empecé a escribir comedias durante nuestra guerra civil, porque como no abrían los cafés por las noches... Luego me dijeron que servía para ello y seguí. Ignoro lo que dicen ahora. Llevo estrenadas dieciocho comedias. Y de las dieciocho lamento haber estrenado ocho... o diez. Y cuatro revistas, en las cuales he intentado lo que usted define que debe ser una revista en su capítulo "El hombre de la calle y el espectáculo de revistas en México" de su Archivo de teatro, 1946. Y no he conseguido más que llevar al público de comedia a ver mis revistas; pero no he podido acabar con ese público de revistas que se perece por las "vedettes" gordas, los mambos calientes y con la escenificación de tres chistes de Almanaque 1912. ¡Qué vamos a hacerle!...

–Mis autores preferidos: Shakespeare, Calderón, Shaw, Benavente, Papini –antes de Los operarios de la viña–, y Pitigrilli, hasta que se bautizó por radio. ¡Lope de Vega, no!

–Mi única virtud: la afición al Teatro, así, con mayúscula. Mi mayor defecto: pueden ustedes elegir cualquiera... ¡menos uno!

–Comedias mías de las que estoy menos pesaroso y que fueron bien acogidas: Ni Margarita, ni el diablo, comedia humorística, usando como trampolín el mito de Fausto; Dos puntos de vista, humorada sobre la superstición; Nosotros, ellas... y el duende; ¡Oh, doctor!, humorada psicoanalista y Con la vida del otro, humorada policíaca. Comedias de las que estoy menos pesaroso y que fracasaron rotundamente: La mujer de siempre... y de nunca, fantasía dramática que no interesó. (Nunca oí toser más a un público que la noche de su estreno) y Lo que no dijo Guillermo, humorada. Mi punto de vista sobre lo que pasó en realidad entre Romeo y Julieta. Con antecedentes opuestos a los de la tragedia, sacaba las mismas conclusiones. Trabajé dos años y medio en ello; ha sido hasta ahora mi mayor ilusión de autor... y no pasó nada. Es decir, podía haber pasado más. Desde luego el teatro donde se estrenó, sigue en pie... Lo que faltaría por registrar, hasta un total de veintidós obras, entre comedias y revistas, creo que no merece la pena señalarlo. Ni para bien, ni para mal. Para mañana, ¡Dios dirá... si es que Él quiere decirme algo!

Hasta aquí, y es suficiente para que el lector de México sepa quién es el autor de una pieza que le hace pasar ratos agradables, las líneas autobiográficas de Carlos Llopis, autor de Nosotros, ellas... y el duende y Con la vida del otro, representadas con éxito en el Ideal. De este mismo autor la empresa de Carlos Lavergne anunica La cigüeña dijo: sí. Es Llopis buen autor, un excelente autor español contemporáneo, cuyas comedias, escritas en broma y pensadas en serio, merecen codearse con la mayoría de las que ahora se escriben en los Estados Unidos y en Inglaterra, en Francia o en Italia.

El lector puede comprobar lo que vale Llopis comparando lo que se ha representado recientemente en las salas Molière, Guimerá o Chopin, en El Caracol también.