FICHA TÉCNICA



Notas Semblanza del dramaturgo Juan de Dios Peza

Referencia Armando de Maria y Campos, “Centenario de Juan de Dios Peza. Lo que el autor de Cantos del hogar significa para nuestro teatro”, en Novedades, 24 junio 1952.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Centenario de Juan de Dios Peza. Lo que el autor de Cantos del hogar significa para nuestro teatro

Armando de Maria y Campos

En el frontispicio de la casa designada, en la actualidad, con los números 14 y 16 de la calle de Luis González Obregón se ha colocado una placa que dice: "Juan de Dios Peza.– Quien nació en este lugar.– Homenaje de El Buen Tono, S.A.-MCMXXVI", A la placa le falta una fecha importante: Nació el 29 de junio de 1852.

A los dieciséis años vio la primera luz de las candilejas, aunque no como autor de teatro, lo hizo como poeta. Fue en una velada patriótica organizada en el teatro Nacional, con motivo de las fiestas patrias septembrinas. El joven Juan de Dios recitó unas décimas, y lo hizo en representación de la Escuela Nacional Preparatoria, de la que era alumno hacía un año, es decir, en 1867. Como es natural, Peza llevaría algunos meses, es difícil a esta edad empezar a contar por años, de escribir versos. Pocos años después Juan de Dios habría de sentirse cegado por la luz de las candilejas como autor dramático. Este suceso ocurrió el 22 de marzo de 1874. Juan de Dios Peza contaba veintiún años y meses de edad.

El estreno de la primera comedia de Peza tuvo lugar en el flamante teatro del Conservatorio de la Sociedad Filarmónica de México, inaugurado el 28 de febrero de ese mismo, con un concierto, entregándosele después a una compañía de verso a cuyo frente figuraban Pilar Belaval y Antonio Muñoz, la que debutó con la comedia Ceros sociales del mexicano Hipólito Serán. Llegada la época de los beneficios, el actor Juan M. Zerecero eligió una comedia del joven Peza, titulada La ciencia del hogar que interpretaron la Belaval, Muñoz, Zerecero, Romero, Antonio Vega, Juan Villegas, Eugenio Castillo, González y algunos alumnos de la sección de declamación. Esta pieza –comedia en tres actos– fue publicada en 1876, editada por la Imprenta y Litografía de la Enseñanza.

La vida de Juan de dios Peza es sumamente interesante. Ahora me limito a recordarla con motivo del centenario de su nacimiento, en sus relaciones con el teatro, del que el gran poeta fue representativo de una rica época literaria de México, de la que fue un devoto.

Al calor del éxito de La ciencia del hogar escribió Los últimos instantes de Colón, drama de 1874 y Un epílogo de amor drama en tres actos (1875). Fue a España en 1876 como secretario de la Legación, interrumpiendo este viaje su labor dramática digamos en grande. A su regreso escribió únicamente piezas cortas y monólogos. En 1885 le entregó al actor mexicano Francisco E. Salgado un monólogo titulado Escribiendo un drama. Fue representado en el teatro Arbeu. Está incluido en su libro Recuerdos y esperanzas (París, Garnier Hnos., 1892).

El 3 de septiembre de 1883 se estrenó en el teatro Nacional a beneficio de la tiple Adelaida Montañez su apropósito –con música de Luis Alcaraz–, Una fiesta en Santa Anita. Fue ésta una obra típicamente mexicana, y entusiasmó mucho al público. Al alzarse el telón se produjo una ovación: La escena representaba el canal y el pueblecito indígena con sus canoas, sus chinampas y todos los efectos perfectamente captados por el escenógrafo. La presentación fue magnífica; entre chinas, charros y "valedores" apareció la beneficiada vestida espléndidamente, portando un castor bordado de brillantes y lentejuela, las puntas de las enaguas blancas que asomaban por abajo del castor estaban ricamente bordadas, la camisa de cambray riquísimo, el rebozo de seda empuntado y zapatos bajos bordados de oro. La graciosa tiple española lucía mucho con el traje típico de las mexicanas, que llevaba con desenvoltura. Isidoro Pastor no le iba a la zaga con su traje de charro de rica botonadura de plata, chaqueta bordada igualmente, rico y amplio jarano y sarape de Saltillo. No daba qué desear el cuadro y Juan de Dios Peza, que sólo pretendía presentar un acto con escenas de costumbres mexicanas, lo consiguió plenamente, pues la concurrencia aplaudió con calor, tanto los versos como la música de Alcaraz, que pronto se popularizó. Este Paseo de Santa Anita se repitió varias noches. Otra actriz española lo representó en su función de beneficio.

En 1887 –el 29 de abril– estrenó Juan de Dios Peza en el teatro Nacional una zarzuela de carácter patriótico: El capitán Mijarez que también le puso música el maestro Alcaraz. Peza escribió fluidos y sonoros versos en un episodio de la guerra que nos hicieron los norteamericanos: el de la defensa del Castillo de Chapultepec por los alumnos niños. Se pintó una decoración que representaba el bosque y castillo de Chapultepec y las tiples vestidas como cadetes, hicieron evoluciones que fueron aplaudidas, pero que provocaron protestas del entonces secretario de Guerra.

1891. Peza, el gran recitador, leyó en el Liceo Mexicano su monólogo ¡Sola!, que tantas veces ha sido editado, a partir de 1892. Peza fue muy solicitado como autor de monólogos. Escribió para el actor Sánchez Polo el titulado En vísperas de la boda, que se estrenó en el teatro Nacional. Tirar la llave, para la actriz cubana Luisa Martínez Casado; para Leopoldo Burón escribió Recuerdos de un veterano, para representar a domicilio Por una niña, Las dos muñecas y Un día en el mar todas varias veces impresas. En cambio se ha perdido la pieza que escribió en colaboración "con varios ingenios", El profeta del Peñón, sátira contra la profecía realizada por Nicolás Zúñiga y Miranda, acerca de un temblor que ocurrió el 11 de agosto de 1887. Se ha mencionado en alguna parte el drama suyo de juventud también perdido: Rosalía o la hija natural. También escribió y se habrán representado en escuelas o en fiestas patrióticas los diálogos El grito de Dolores y Granaditas, varias veces impresos. En 1872 escribió y pronunció un discurso en homenaje a Carlos Escudero, gran propulsor de nuestro teatro.

Su obra como poeta –escribió muchos romances taurinos no seleccionados aún– es vastísima. Pero lo que aquí importa es su obra como autor de teatro ya relatada.

Juan de Dios Peza fue el presidente de la Primera Sociedad de Autores Teatrales Mexicanos fundada en la Contaduría del teatro Arbeu el 15 de enero de 1902 como vicepresidente, don Alberto Michel, como secretario don Carlos Valle y Gagern, como secretario, y don Antonio de Olavarría y Ferrari como tesorero.

El popular poeta y discreto autor de teatro fue electo miembro de la Academia Mexicana de la Lengua para ocupar el sillón que había sido de don Francisco Pimentel y de don José Peón Contreras el 18 de mayo de 1908.

El poeta de los Cantos al hogar murió en México en 1910. Sus restos reposan en el Panteón Español.