FICHA TÉCNICA



Título obra La sonrisa de la Gioconda

Autoría Aldous Huxley

Notas de autoría Aldous Huxley / autor del cuento homónimo

Dirección Earl Sennet

Elenco Earl Sennet, Constance Bourchier, Aenid McCrae, Marilyn Togman, Noel Lindsay, Francies Vargas

Referencia Armando de Maria y Campos, “La sonrisa de la Gioconda de Huxley, en inglés. Otelo en Berlín y dos versiones en Londres”, en Novedades, 29 mayo 1952.




Título obra Otelo

Autoría William Shakespeare

Notas de autoría León Felipe / versión

Dirección Charles Rooner

Elenco Augusto Benedico

Notas Con motivo de la versión libre de León Felipe a Otelo de Shakesperare el autor comenta sucesos teatrales internacionales sobre escenificaciones de esta obra

Referencia Armando de Maria y Campos, “La sonrisa de la Gioconda de Huxley, en inglés. Otelo en Berlín y dos versiones en Londres”, en Novedades, 29 mayo 1952.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

La sonrisa de la Gioconda de Huxley, en inglés. Otelo en Berlín y dos versiones en Londres

Armando de Maria y Campos

Earl Sennet llegó a México como actor para la compañía del Teatro Americano que actuó en el Esperanza Iris. Le gustó nuestro país y se quedó aquí al quebrar esa compañía y empresa. Organizó desde luego las actividades dramáticas del México City College, y a poco de trabajar presentó Antígona en el extraño escenario y local de una iglesia metodista de la calle Artículo 123. Atraído por curiosas inquietudes, en seguida presentó Salomé en un jardín de una casa de San Ángel. Por cierto que en esta obra trabajó, creo que por primera vez, una inteligente muchacha, Marcela Vick, que pudo ser una gran actriz bilingüe, y que murió prematuramente; sí, estoy seguro que Marcela Vick fue descubierta por Earl Sennet.

La inquietud de Sennet, su valor y su audacia para presentar obras de teatro, por él dirigidas y actuadas, no conoció o no conoce límites ni obstáculos. Presentó teatro en Sears Roebuck, en la pista del cabaret Bugambilia, donde hizo un experimento de Theatre in the round, representando tres obras cortas; en la sala Latino, donde hizo varias, que ahora no recuerdo, porque no le hace gran publicidad a sus trabajos, por lo menos fuera de las colonias inglesa o norteamericana, aunque no es posible dejar de recordar una versión de Calígula, en verdad sorprendente. Llegó al majestuoso escenario del Bellas Artes para poner Little foxes, durante la temporada internacional que organizó Novo, y en el Aguileón presentó muy bien Arms and the man y su Ring round the moon. Parece que después enfermó de los nervios y tuvo que descansar forzosamente.

Ahora está presentando, en inglés, para las colonias inglesa y norteamericana, particularmente para la primera, para la que trabaja más asiduamente, según creo, La sonrisa de la Gioconda de Aldus Huxley. Las representaciones se iniciaron, con su grupo teatral naturalmente, el 23 de abril, por la noche, y terminarán el 31 del presente.

La sonrisa de la Gioconda está basada en una historia corta del mismo nombre y ha soportado muy bien la transición de la novela a la escena, pues como obra teatral se presenta como un drama tenso y fuerte con un desenlace inesperado. En Londres, donde fue producida en junio de 1948, llevó en los principales papeles a Olive Brook, Marie Ney, Pamela Brown y Noel Howlett, y se sostuvo en la cartelera del New Theatre por casi un año, a pesar del desagrado de algunos críticos, decepcionados sin duda por Huxley, a pesar de ser un profundo pensador, puso más importancia en producir una obra de atracción popular de acuerdo con los principios aceptados del buen teatro que en satisfacer a un pequeño grupillo de intelectuales; y buen teatro lo es indudablemente. Argumento interesante, fluidez en el desarrollo de la acción y diálogo ingenioso, fácil, directo y con mucho "humor" típicamente inglés. No es obra para atormentar a nadie, no tiene más ambición –imagino– que la de entretener y hacer pensar un poco. Y lo logra ampliamente.

¿Por qué ahora que nuestros directores teatrales comienzan a abandonar las aventuras... experimentales, por un teatro de atracción popular, no piensan en una versión española de La sonrisa de la Gioconda? En Buenos Aires y –¡quién lo creyera!– en Madrid, ya se ha representado en español esta comedia de Huxley.

Earl Sennet dirigió con mucha propiedad y sentido del movimiento La sonrisa de la Gioconda, desempeñando también el primer papel de Hutton; Mis Constance Bourchier interpreta la parte de Janet; Miss Aenid McCrae hace le Nurse Braddock; Miss Marilyn Gotman actúa como Doris; Mr. Noel Lindsay interpreta al General Spence, y Mr. Francis Vargas al Dr. Libbard.

Sería una lástima que quienes pueden ver, oír y entender esta bella pieza del siempre interesante Aldous Huxley se quedaran sin conocerla. Se representará hasta el sábado de esta semana.

* * *

Y a propósito de trabajo inglés, no puedo evitar dar una noticia, interesante por demás. El gran poeta español León Felipe trabaja en una versión, libre a lo que parece, del Otelo de Shakespeare, que por cierto, hace poco fue representado, en inglés por supuesto, en Berlín, por una de las compañías del Old Vic Theatre, durante el Festival de la capital de Alemania, por acuerdo entre el Foreign Office y el Consejo Británico, ¡Otelo en inglés y en Alemania! ¡Cómo iba a dejar inédita en México esta noticia, ahora que, firmada la paz, Alemania vuelve a convertirse en potencia europea...! Shakespeare anticipándose a Anthony Eden, a Dean Acheson, a Robert Schuman...

Después de representar Otelo en Berlín, la compañía de Old Vic volvió a Londres, y su llegada determinó una extraña situación teatral, pues poco antes Orson Wells había comenzado a representar Otelo en el St. James´s Theather. El crítico londinense Stephen Thomas se preguntó: ¿Se había representado antes esta obra, simultáneamente, en dos importantes teatros londinenses? Y esta es su respuesta ¡Lo dudo mucho!

En Londres ha habido dos Otelos, comenta el mismo crítico, extrañado y jubiloso. Permita el lector que traiga a esta crónica sus palabras: "La producción del Old Vic fue competente, pero poco inspirada. Douglas Campbell en el papel de Moro, tuvo momento magníficos, de innegable emoción, pero no posee toda la gama de matices ni los años requeridos por el personaje. Los gigantescos y trágicos celos de Otelo son una maldición que solamente puede engendrarse en los entresijos de la mente de un hombre de mediana edad; no es posible que encuentren albergue en los éxtasis de la juventud. De todas formas, en la representación de la obra hubo una interpretación excelente. Irene Worth fue una Desdémona de primera categoría, sin artificiosidad, inocente y sincera, sin lapsos de insipidez ni –lo que es mucho peor– rasgos de astucia. Miss Worth es una joven norteamericana que parece decidida a seguir la carrera artística en la Gran Bretaña... En segundo término hay que tributar un aplauso a Paul Rogers, por su Yago, por la mezcla que supo hacer de astucia, arrogancia y crueldad". Thomas agrega: "No me gustó la reposición de Otelo –casi he escrito "versión", por las asombrosas libertades que el director se toma con el texto– hecha por Orson Wells en el St. James's Theatre. Al principio, se tiene la impresión de que la corpulencia, personalidad y excelente voz de actor van a traducirse en una interpretación sensacional. Pero el papel no llega a adquirir verdadero desarrollo y la puesta en escena de la obra resulta atrafagada y amorfa. Suele ser peligroso que el propio director escénico interprete el papel de protagonista en uno de esos grandes papeles, y bien pudiera ocurrir que el desencanto de esta presentación se deba a la tentativa del actor director de desempeñar esas dos misiones simultáneamente".

León Felipe entregará su versión de Otelo al director Charles Rooner y éste el papel principal a Augusto Benedico. ¡Qué sea para bien de Shakespeare, de nosotros, de España y de Berlín!