FICHA TÉCNICA



Título obra Los hijos de Eduardo

Notas de Título Elena y los hijos de Eduardo (título original)

Notas de autoría Frederic Jackson y Roland Bottomley / autores de la novela Love and learn; Marc-Gilbert Sauvajon / adaptación teatral; Francisco Fe Álvarez / traducción

Dirección José de Jesús Aceves

Elenco Emperatriz Carvajal, Francisco Muller, Mario Orea, Raúl Ramírez, Rafael Motnalvo, Eliseo Reynoso, Oscar Grijalva, Carlos Nieto, Eugenia Avendaño, Magda Monzón, Lya Engel, Martina Huitrón

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro El Caracol

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno de Los hijos de Eduardo, por la compañía del teatro El Caracol”, en Novedades, 23 mayo 1952.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno de Los hijos de Eduardo, por la compañía de teatro El Caracol

Armando de Maria y Campos

El director y empresario del teatro El Caracol, José de Jesús Aceves, ha cambiado de táctica, y, tal vez, de programa. Superada la línea de la experimentación, ahora intenta cruzar la peligrosa frontera que separa el teatro experimental de la escena comercial, por lo que se refiere al repertorio. Proceso lógico que lo llevará a darle al teatro auténtico sentido, si acierta en la elección de obras y logra congregar en su sala auditorio directo. El teatro sin público carece de sentido.

La elección de la pieza Elena y los hijos de Eduardo –que en El Caracol se representan con el título de Los hijos de Eduardo–, es su primer acierto. El segundo lo sería la uniformidad profesional de los intérpretes. Siempre hay un negrito en el arroz... Es natural que se sigan buscando nuevos elementos, pero siempre que éstos no lastren a los que dan la cara y llevan el peso responsable de las interpretaciones.

Los hijos de Eduardo es una alegre, desenfadada comedia. Su autor, Marc Gilbert Sauvajon, se inspiró para escribirla en otra obra, de origen inglés, escrita por F. Jackson y R. Bottomley, quienes la titularon Love and learn (Amor y experiencia). La primera traducción al español la hizo, para la actriz argentina Lola Membrives, quien la estrenó en el Cómico de Buenos Aires el año pasado, Marco Mendoza. La que se representa en El Caracol se debe a Francisco Fe Álvarez, y, aunque libre, está muy bien, porque el diálogo es tan ágil como ingenioso, ligero y zumbón.

El argumento plantea un tema de farsa. El primer acto es magnífico. Una mujer con tres hijos de padres distintos anda en busca de un padre para los tres, y cree que puede ser alguno de aquellos a los que no volvió a ver después de los hechos. Durante largos años Elena (o Denise) ha dicho a sus hijos que su padre es... un retrato, de un hipotético Eduardo, que luce en el salón, comprado de lance en una tienda de cachivaches. Llegan los padres, antípodas entre sí en gusto, caracteres y situación, y se plantea la farsa a todo trapo y velocidad, porque el motivo de que la madre ande en busca de un padre para sus tres hijos es el inminente casamiento de dos de ellos, y urge legalizar situaciones. No puede el autor –o los autores– sostener la altura de la intriga a lo largo de tres actos, pero así y todo la farsa, esmaltada de escenas ingeniosas y frívolas, corre fluida, alegre, vivaz, hasta desembocar en el desenlace inesperado.

La guapa actriz chilena Emperatriz Carvajal, en el cenit de su experiencia, encarnó a la protagonista con gracia muy ponderada y muy finos detalles de comedianta que tiene dominados todos los resortes del oficio de hacer comedias. Es un regalo para los sentidos verla envuelta en tantas y tan graciosas situaciones, y salir de ellas con frívola, voluptuosa facilidad. No concibo a Denise o Elena, rodeada de hijos sin padre, sin Emperatriz Carvajal y su frívola comicidad de buena ley.

La acompañaron bien, y creo que en este orden, Francisco Müller, Mario Orea, Raúl Ramírez, Rafael Montalvo, Eliseo Reynoso, Oscar Grijalva y Carlos Nieto; Eugenia Avendaño, Magda Monzón, Lya Engel y Martina Huitrón, pero destacó en forma indudable Müller en el Ian Letzaresco, tipo extraordinario, como la Denise de Emperatriz Carvajal.

Aceves supo imprimirle a la acción alegría y dinamismo. El decorado de Julio Prieto, muy aceptable, porque el precario espacio de que en El Caracol se dispone frena el vuelo de la fantasía.