FICHA TÉCNICA



Título obra The moon is blue

Autoría F. Hugh Herbert

Dirección Arnold Coty y John W. Brille

Elenco Millicent Cedart, Will George, Arnold Coty, Walter Hollander, John W. Brille

Grupos y compañías Grupo Teatro Internacionale

Notas de grupos y compañías Arnold Coty / empresario

Espacios teatrales Teatro Internacionale, Cuernavaca, Hotel Shangri-La

Eventos Temporada de Teatro Internacional

Referencia Armando de Maria y Campos, “The moon is blue de Herbert y The voice of the turtle de Van Druten, en Cuernavaca”, en Novedades, 13 marzo 1952.




Título obra The voice of the turtle

Autoría John van Druten

Dirección Arnold Coty

Elenco Millicent Cedar, Rosemary Hotz, Will George, Arnold Coty

Grupos y compañías Grupo Teatro Internacionale

Notas de grupos y compañías Arnold Coty / empresario

Espacios teatrales Teatro Internacionale, Cuernavaca, Hotel Shangri-La

Eventos Temporada de Teatro Internacional

Referencia Armando de Maria y Campos, “The moon is blue de Herbert y The voice of the turtle de Van Druten, en Cuernavaca”, en Novedades, 13 marzo 1952.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

The moon is blue de Herbert y The voice of the turtle de Van Druten, en Cuernavaca

Armando de Maria y Campos

La temporada de Teatro Internacional que actúa periódicamente en el hotel Shangri-La de Cuernavaca, Morelos, presentó del 18 al 27 de enero la pieza The moon is blue de F. Hugh Herbert, y del 1 al 10 de febrero The voice of the turtle de John van Druten. Asistí a las dos representaciones, y pude comprobar que Arnold Coty y su grupo han logrado interesar tan directamente al turismo norteamericano que hace de la capital de Morelos su ciudad predilecta, que asistir a una representación al hotel Shangri-La es obligación de todo turista que estime en lo que vale su fin de semana en Cuernavaca. Y todo ello gracias al acierto en la selección de obras propias para un público de tránsito que desea pasar una velada sin mayores preocupaciones mentales ni espirituales.

Coty elige los más recientes éxitos frívolos, cómicos o fáciles de Broadway. The moon is blue de F. Hugh Herbert es uno de éstos. Se estrenó en el teatro Henry Miller, de Nueva York, el 8 de marzo de 1951, por Barbara Bel Geedes, Barry Nelson, Donald Cook y Ralph Dunn, y fue dirigida por Otto Preminger. Nueve meses después ocurría su estreno en Cuernavaca de México por Millicent Cedar, Will George, Arnold Coty y Walter Hollander, dirigida por Coty y John W. Brille. No hay ejemplo de mayor rapidez para trasladar un estreno de Nueva York a Morelos. Es natural que los turistas que acuden a Cuernavaca a pasar un agradable fin de semana y que no vienen precisamente o directamente, de Nueva York, acudan al teatro del Shangri-La a conocer los auténticos y más recientes éxitos de Broadway. El secreto del éxito de la temporada de teatro norteamericano en Cuernavaca no es otro que la oportunidad de ver las obras que han tenido éxito en Nueva York casi al mismo tiempo que se representan en el fabuloso crisol teatral.

La luna es azulThe moon is blue– es una comedia agradable, entretenida. De su autor sólo sé que antes ha escrito y estrenado también con éxito grande de público y menos de taquilla, For love or money –Por amor o dinero–. La acción de la pieza de Herbert ocurre en la ciudad de Nueva York y en nuestros días, en 24 horas, y en primavera. El respeto a las reglas clásicas es, pues, absoluto. Se inicia la acción por la noche de un día cualquiera, en la torre de observación del edificio Empire State. La segunda escena se desarrolla en un apartamento en la calle 49 Este, una hora después. La acción corre durante toda la noche, en la interior de aquel departamento que, naturalmente, es el de un soltero, y termina a la mañana siguiente con la pareja nuevamente en la torre de observación del mencionado edificio Empire State. En la noche es cuando ocurre todo, que en realidad no es nada.

Una muchacha que acude al apartamiento de un joven soltero, sin más excusa que una tremenda tormenta que le cala hasta los huesos. Para entrar en calor hay whiskey en el departamento del muchacho hospitalario, y conversación y juventud, besos y posibilidades de romance. Sin embargo, las cosas se complican porque cuando Paty O'Neill está en el departamento de Donald Gresham, llegan visitas, y si éstas se redujeran a la de un amigo, David Slater, la cosa no pasaría de una sospecha de aventura transitoria entre Paty y Donald; pero lo grave es que la otra visita es la de Michael O'Neill, padre de Paty, quien la verdad, no se explica bien qué hace su hija en casa de Donald. Afortunadamente la virtud sale limpia de aquella aventura juvenil, y todo acaba en azul, como la luna, como las pupilas de Paty, como las intenciones de Donald. Habría que inventar una nueva denominación para comedias tan simples y entretenidas, tan graciosas y divertidas como esta de Herbert, ¿No hay novelas "rosas"? ¡Pues también habrá un teatro "azul"! Es el que prefiere Coty para su público de Cuernavaca.

También teatro "azul" es The voice of the turtle de John van Druten, más obra desde luego, que The moon is blue, y más autor, un rato largo, Van Druten que Herbert. De La voz de la tórtola ya me he ocupado en estos comentarios en aquella ocasión en que esta deliciosa comedia norteamericana pasó por televisión –Canal 4–, a principios de este año. Mutilada y todo, la comedia de Van Druten, que divulgó antes el cine en una versión insuperable, resultó entretenida y atractiva. Representada por el grupo de Coty fue una delicia vérsela a Millicent Cedar y a Rosemary Hotz. Millicent Cedar es la primera actriz, muy bella y muy buena artista del grupo de Coty, y en cada personaje logra ser distinta y ella misma, muy fina y con una sensibilidad realmente exquisita. Su Sally Middleton de The voice of the turtle satisfaría al crítico o espectador más exigente. Excelente actor es Will George –el Donald de La luna es azul–, y no menos seguros de su profesión se muestran Walter Hollander o Will George. Coty es el maestro de todos, excelente actor, concienzudo director y animador.

El teatro norteamericano, como el de cualquier parte, tiene de todo: hondura, responsabilidad, frivolidad e intrascendencia. Junto al genio teatral, vive y cobra mucho, lo que equivale a vivir bien del teatro, el autor frívolo, sin mayores aspiraciones que divertir y entretener. De éstos es F. Hugh Herbert. En España, para poner un ejemplo a nuestros adictos al teatro nuestro tradicional, Herbert habría sido un Fernández del Villar, sería un Ruiz Uriarte. Su Luna es azul no es más ni menos que El aprendiz de amante de Ruiz Uriarte, que Celos del aire de López Rubio.

El público de Norteamérica gusta de divertirse sanamente cuando va al teatro. No aspira Coty en Cuernavaca a otra cosa. Estoy seguro que si pudiera haría lo que periódicamente hacen Olsen y Johnson, cómicos y empresarios de Broadway. Cada estreno suyo mete mucho ruido. El último de que tengo noticias es un facsímil de los anteriores, pues está sacado del mismo molde: cúmulo de todos los trucos y situaciones humorísticas que han hecho reír a la gente desde el siglo pasado en los actos de variedades, y, como remate, cañonazos, cohetes, desplome de vigas y cuanto estruendo puede suministrar la maquinaria escénica. La concurrencia, invariablemente encantada con esa artillería, participa con frecuencia en el bombardeo. Sobrevienen inesperados disparos bajo las butacas y súbitos chisguetes de agua en la cara. Esa es la fórmula consagrada de Olsen y Johnson. Su comedia más reciente –con los llenos de costumbre– todavía no provoca soponcios serios entre los espectadores, nos dicen los cronistas de allá. Con laudable sobriedad sólo una sorpresa reciben en el patio de butacas; un acróbata, de repente, corre y salta ¡por los respaldos de las lunetas ocupadas!

Como veis el teatro en Norteamérica no es sólo "Electras" o tranvías llamados Deseo que cruzan varios complicados, sino ¡lunas azules, cantos de tórtolas después de la tempestad, burbujas de frivolidad, pompas multicolores de jabón e... intrascendencia!