FICHA TÉCNICA



Título obra Contigo pan y cebolla

Autoría Manuel Eduardo de Gorostiza

Notas de autoría Salvador Novo / adaptación

Dirección Salvador Novo

Elenco Rosa María Moreno, Manolo Fábregas, Andrés Orozco, Neri Ornelas, Ángeles Marrufo, Marcela Prado, Mario García

Escenografía Antonio López Mancera

Vestuario Armando Valdés Peza

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Eventos Centenario de la muerte de Manuel Eduardo de Gorostiza convocado la Agrupación de Críticos de Teatro de México

Referencia Armando de Maria y Campos, “Celebración del centenario de Manuel Eduardo de Gorostiza con su comedia Contigo pan y cebolla”, en Novedades, 20 febrero 1952.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Celebración del centenario de Manuel Eduardo de Gorostiza con su comedia Contigo pan y cebolla

Armando de Maria y Campos

La celebración del centenario de la muerte de Manuel Eduardo de Gorostiza nos ha cogido cuando iniciábamos la revisión –suena a pedante decir el estudio– de su preciosa comedia Contigo pan y cebolla, un acierto de elección para revelar al público de ahora y con contadas excepciones, a los intelectuales también, lo que es el teatro de este gran clásico hispanoamericano. Salvador Novo, director del teatro de Bellas Artes, se encontró entre el alfa y el omega del teatro gorostiziano: Indulgencia para todos, su primera comedia original (1818) y Contigo pan y cebolla (1833), su última pieza original. Eligió ésta, con lo que el público ha conocido a Gorostiza a través de su mejor comedia sin duda.

La conmemoración del centenario de Gorostiza no puede empezar bajo mejores auspicios. La Agrupación de Críticos de Teatro de México lanzó la iniciativa a fines de 1951, y el director de teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes, Salvador Novo la recogió desde luego, sin esperar a acuerdos superiores, que vendrían luego, como efectivamente vinieron, del secretario de Educación Pública y del director del INBA. Con la función que se celebró el sábado 16, se ha iniciado solemne y formalmente la conmemoración del centenario de Gorostiza, que habrá de durar todo el año, con la participación de la propia Secretaría de Educación y del INBA, de la Universidad Nacional Autónoma, del Departamento Central y del gobierno del estado de Veracruz –a través de sus órganos de cultura– principalmente.

Salvador Novo tomó un ejemplar de la edición más reciente de Contigo pan y cebolla y lápiz en mano leyó cuidadosamente la preciosa comedia de Gorostiza, le hizo cortes, los indispensables para evitar repeticiones innecesarias en el diálogo y la imaginó como el director que cuenta con recursos de escenografía y tramoya, de iluminación y vestuario desconocidos hace siglo y medio. La comedia es preciosa, y Novo supo darle un sabor, una sazón, un gusto teatral de manjar recién inventado para paladares acostumbrados a las más exquisitas y novedosas golosinas. Le dio nuevo desarrollo y realista y a la vez romántica versión al último cuadro, para que se vieran, desarrollándose con lógica y ritmo increíbles por lo deliciosas, escenas que en la comedia no se ven, porque se relatan. Vistió la obra con riqueza y buen gusto no con ropas de la época sino adelantándola un poco, hasta 1830, en vez de 1818, que es el año en que el autor sitúa la acción. La escenografía de López Mancera, el mobiliario elegido con sumo cuidado, el vestuario que diseñó con el mejor gusto Armando Valdés Peza, la iluminación cuidada en sus detalles, todo, todo hace de la versión de Novo –maestro ya en esta clase de reconstrucciones con espíritu y clima: recuérdense El pasado, de Acuña y Los empeños de una casa de sor Juana, durante las conmemoraciones de sus respectivos centenarios– una representación deliciosa, deslumbramiento y alumbramiento a un mismo tiempo de un gran autor, que si no es por esta feliz circunstancia de la conmemoración centurial seguiría olvidado, en injusto y prolongado estado cataléptico. Nuevo Lázaro, Novo ha despertado y echado a andar al mejor teatro de Gorostiza.

Antes de que se iniciara la representación de Contigo pan y cebolla dije algunas cosas sobre Gorostiza en representación de la Agrupación de Críticos Teatrales, ciñéndome con calculada precisión al hombre de teatro que fue Gorostiza y a lo que en verdad representa en la renovación del teatro español a principios del siglo XIX aludiendo a testimonios de sus contemporáneos, de aquellos que convivieron con él y fueron testigos de sus éxitos como autor con España y en México. ¡Qué poco se sabe de Gorostiza! Y no me refiero a lo que de él ignora el vulgo espeso y municipal sino a lo muy escaso que de él conocen los intelectuales compatriotas. Casi nada de lo mucho que ya se sabe de Gorostiza quise decir en la "breve alocución" que según el anuncio oficial del INBA, pronunciaría durante el acto. Era la ocasión, desde luego pero no tal vez el momento oportuno, porque el teatro estaba concurrido por un público temeroso de una función larga, tediosa, inactual. Nada dije tampoco sobre la comedia, que sería una sorpresa para todos. Mejor que se la viera sin prejuicios, sin antecedentes del milagro que necesariamente se tenía que operar como así fue.

El público saltaba de sorpresa en sorpresa. La primera, la escasa novedad del tema, que en su tiempo fue la razón máxima de su éxito. La respuesta se impuso de inmediato, porque la pieza de Gorostiza ha servido de modelo a muchas de teatro posteriores. Después, la gracia de la acción y su desarrollo, realizado por el fino y cadencioso aire de ballet, de pantomima musicada que supo imprimirle Novo y que entendieron a maravilla Rosa María Moreno –Matilde– Manolo Fábregas –Eduardo de Contreras– Andrés Orozco –Bruno, criado de Contreras–, moviéndose como marionetas musicales, entonando sus parlamentos como en las farsas de Marivaux, de Goldoni, de Molière, componiendo en todo momento estampas litográficas, que lo serían como creaciones de litógrafos de la época, si en la época en que se estrenó Contigo pan y cebolla ya se hubiera inventado la litografía.

Al final de la representación el público no escatimó sus aplausos, que se convirtieron en ovaciones para los intérpretes –que sacaron un retrato de Gorostiza, al óleo, que se conserva en la Secretaría de Relaciones–, y la ovación, de la que participaba el director Novo, fue de auténtica apoteosis. Rosa María Moreno estuvo deliciosa en su Matilde –representaciones posteriores le permitirán limar, pulir, ligeras sobreactuaciones–; magnífico de tipo, de postura y ademán claro en la dicción y el tono Manolo Fábregas, que hizo un don Eduardo de un pieza, romántico y calculador. Muy bien Andrés Orozco en el clásico criado y gracioso de la obra y completando el reparto máximo con dignidad de actor maduro, Neri Ornelas en el don Pedro de Lara, tipo magnífico de padre de principios del siglo XIX. Ángeles Marrufo, Marcela Prado y Mario García dieron la nota entonada y justa a esta admirable representación que sitúa definitivamente a Gorostiza como el mejor clásico hispanoamericano del siglo XIX.

La función fue honrada por las distinguidas nietas en línea directa de don Manuel Eduardo de Gorostiza, doña Lidia y doña Lucía, amables y simpáticas ancianitas de 77 y 74 años de edad respectivamente, hijas del cuarto hijo de Gorostiza, el coronel don Vicente de Gorostiza, que era cadete del Colegio Militar cuando el fallecimiento de don Eduardo, y que murió en 1911. También por otros parientes, bisnietos y tataranietos. Nadie del mundo oficial –salvo la lógica excepción de Carlos Chávez, director del INBA quien, como Novo, fue muy felicitado– y fuera de los curiosos intelectuales jóvenes y del mundo característico de los "estrenos" teatrales nadie, tampoco, de la vieja guardia cultural. Crímenes son del tiempo que vivimos... desde hace muchos años. Hace siglo y pico, cuando la primera función en homenaje a Gorostiza que se celebró en el Nacional, durante la que se descubrió un busto de Gorostiza y hablaron José Ignacio Anievas, González Bocanegra, Arróniz, Mariano Esteva, De la Portilla, Emilio Rey y Arango y Escandón, se observó igual ausencia. Era presidente de la República el general Arista, quien prometió asistir, y no fue tampoco...