FICHA TÉCNICA



Título obra Los Fernández de Peralvillo

Autoría Juan M. Durán y Casahonda

Dirección Fernando Wagner

Elenco Prudencia Grifell, Carlos Riquelme, Lilia del Valle, Víctor Parra, Guadalupe Llaca, Maricruz Olivier, Manuel Vega, Norma Acosta

Escenografía Gunther Gerzso

Espacios teatrales Sala Molière

Productores Club de los Doce

Referencia Armando de Maria y Campos, “Los Fernández de Peralvillo de Juan M. Durán y Casahonda, en la sala Molière”, en Novedades, 8 enero 1952.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Los Fernández de Peralvillo de Juan M. Durán y Casahonda, en la sala Molière

Armando de Maria y Campos

Fue para mí una sorpresa recibir el día último del año unas líneas de mi antiguo amigo y compañero de redacción en El Universal Juan M. Durán y Casahonda, invitándome a tomar una copa y a presenciar en avant premier su comedia de malas costumbres Los Fernández de Peralvillo agregando que "con un reparto que encabeza la gran actriz Prudencia Grifell y bajo la dirección de Fernando Wagner". ¿Juanito Durán –así le llamábamos en El Universal hace años– se ha metido a autor teatral? No me lo imaginaba, no, porque lo creía inclinado a otros gustos. Siempre que aparece un nuevo autor de teatro, joven o maduro, me inunda la satisfacción, porque el acto de escribir comedias es para mí el más noble y fecundo.

Durán y Casahonda debe de andar más cerca de los sesenta que de los cincuenta años. Durante más de treinta fue periodista. El maestro de periodismo –y de probidad política– el ingeniero don Félix F. Palavicini, mostró por él marcada preferencia clara y predominante cuando el ilustre fundador de El Universal fue designado por el presidente don Adolfo de la Huerta, embajador extraordinario en misión especial cerca de los países aliados –Inglaterra, Francia, Italia–, y pidió que le fuera nombrado primer secretario de la misma al periodista Durán y Casahonda. A su regreso de Europa, Durán se incorporó a las filas del periodismo diario y se afilió a las del periodismo semanario, colaborando en el inolvidable Universal Ilustrado de Carlos Noriega Hope como escritor festivo –Juan siempre hizo gala de un humor muy inglés– con el seudónimo del "Caballero Mansión Profunda" que traducido al lenguaje de nóminas viene a ser "el compañero Casahonda". Después –años... más años...– se dedicó a la radio y desde hace no menos de tres lustros forma parte del equipo humano de don Emilio Azcárraga, creador del negocio de la radiodifusión en México. Ahora me invita a la iniciación de "esta pequeña aventura teatral" que surge en la sala Molière presentándose bajo los auspicios del Club de los Doce.

¿Quiénes son estos doce? ¿Doce amigos del teatro? ¿Doce autores o doce empresarios? ¿Doce autores?... No, el Club de los Doce del Círculo cinegético, luego doce cazadores patrocinan el estreno de uno de los suyos. La cosa como se ve no puede estar más a tono con el motivo fino, serio y humorístico de Juanito M. Durán y Casahonda.

Los Fernández de Peralvillo comedia mexicana –de malas costumbres, afirma maliciosamente su autor–, en tres actos y que con mucho ingenio, es eso mismo, teatro mexicano costumbrista pero le faltó a Durán decirlo: contemporáneo. Los Fernández de Peralvillo que lo siguen siendo de aquella populosa barriada no obstante que los turbios negocios del jefe de esa familia los lleva a la sección Barrilaco de las Lomas de Chapultepec, es una comedia costumbrista que cumple su propósito quizá más allá de la idea de su autor, porque el público identifica sucesos, conflictos de hogar y personajes cuyos nombres repite la voz de la calle. La comedia de Durán y Casahonda es tremenda, hiriente y veraz crónica de la época. Lo que Pagnol logró en Topacio y Usigli en Los fugitivos, Durán y Casahonda lo ha logrado plenamente en Los Fernández de Peralvillo. Es un documento. Mañana o pasado que se quiera saber como vivían muchos mexicanos durante estos últimos años, se tendrá que pensar en las cosas que les pasaron a Los Fernández de Peralvillo que todo lo perdieron por querer ganarlo todo.

Se trata en la comedia de un modesto empleado que de pronto se convierte en instrumento de vividores, de burócratas sin escrúpulos, de funcionarios que prevarican. El muchacho quiere sacar de la miseria a su familia, a su madre, a su mujer, a su hermana. Resulta como Topacio más hábil que quienes lo han empujado a la vida de "los negocios" y de la fortuna, pero mientras tanto, una hermana se fuga, otra se envilece, su mujer lo traiciona cínicamente, la amante lo abandona y él se queda solo, con su dinero mal habido, con su vergüenza ahogándole y con un vaso de highball en la mano, como su madre, mujer resignada y pasiva, se lo había pronosticado. El primer acto de exposición es excelente; el segundo no le va en zaga, porque los caracteres se afirman más con el cambio de ambiente de la familia Fernández, y si el tercero decae es por culpa de la necesidad de desenlazar, como en el teatro y no como en la vida, los varios sucesos, que si no ocurren todos en escena, los ve materialmente el espectador al escuchar el diálogo, ininterrumpida sátira, cabrilleante de ingenio mordaz, de "frases" que están en los labios de muchos, todo muy nuestro, no importa que primero se viva en Peralvillo y luego en Barrilaco.

No le vi a la comedia de Durán y Casahonda defectos técnicos de bulto, no se los busco nunca a las "primeras obras". En cambio podría señalar muchos aciertos de teatralismo. Los personajes están bien observados, y algunos –Mamá Chita (señora Grifell), Tío Pancho (Riquelme) y Conchita (Lilia del Valle)– muy logrados. Mario, el jefe de la familia Fernández tal vez se viera más cuajado hecho por un actor de mayor experiencia que Víctor Parra, quien, sin embargo, lo interpretó con propiedad. También la Cristina (Lupe Llaca) es un personaje muy nuestro. Si hay que señalar alguna falla entre los personajes, ésta sería la Petra, criada (Norma Cruz) que sigue a sus amos hasta las Lomas, refinándose increíblemente.

La dirección de Fernando Wagner muy sobria, estimable de verdad. Gunther Gerszo compuso dos nuevos escenarios, mejor el de la casa de Peralvillo que el de las Lomas. La interpretación, excelente en general, en primer término doña Prudencia, y en seguida Víctor Parra, Carlos Riquelme, Lilia del Valle, Maricruz Olivier, Lupe Llaca, Manuel Vega, Norma Acosta, etc.

El público de "avant premier" premió con largos aplausos a Durán y Casahonda.