FICHA TÉCNICA



Título obra Se renta cuarto amueblado

Autoría Moisés Vázquez Corona

Dirección Luis Aceves Castañeda

Notas de dirección Luis Aceves Castañeda / adaptación

Grupos y compañías Teatro Obrero de México

Espacios teatrales Teatro del Sindicato Mexicano de Electricistas

Referencia Armando de Maria y Campos, “Los experimentos teatrales. De Moisés Vázquez Corona a Jorge Neveaux, pasando por Eugene O'Neill”, en Novedades, 14 diciembre 1951.




Título obra Queja contra un desconocido

Notas de Título Plainte contre inconnu (título en el idioma original)

Autoría Georges Neveaux

Dirección Jebert Darien

Elenco Ricardo Fuentes, José Luis López, Dolores Bravo, Eugenia Álvarez, Noé Murayama, América Amador, Concepción Martínez

Grupos y compañías Teatro de Arte de México

Referencia Armando de Maria y Campos, “Los experimentos teatrales. De Moisés Vázquez Corona a Jorge Neveaux, pasando por Eugene O'Neill”, en Novedades, 14 diciembre 1951.




Título obra Anna Christie

Autoría Eugene O’Neill

Dirección Rex Fergal

Elenco Kika Meyer

Referencia Armando de Maria y Campos, “Los experimentos teatrales. De Moisés Vázquez Corona a Jorge Neveaux, pasando por Eugene O'Neill”, en Novedades, 14 diciembre 1951.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Los experimentos teatrales. De Moisés Vázquez Corona a Jorge Neveaux, pasando por Eugene O'Neill

Armando de Maria y Campos

Corresponde a los grupos de teatro experimental varias efemérides interesantes, de los más variados tipos y los más curioso resultados. Por eso no es incongruente reunir en un título los nombres de un joven y entusiasta autor mexicano primerizo, de un interesante comediógrafo europeo y del maestro de la dramaturgia norteamericana: Vázquez Corona, Neveaux y O'Neill. Tal vez no vuelvan a encontrarse, reunidos, revueltos, en una información periodística. En cambio sus accidentales intérpretes acaso lleguen a caminar de bracero por las innumerables rutas del teatro experimental mexicano.

El grupo Teatro Obrero de México, que ha sido puesto bajo la dirección del actor cinematográfico Luis Aceves Castañeda –quien también hizo sus pinitos como actor en el palco escénico–, y que funciona bajo los auspicios económicos del Sindicato de Trabajadores Ferrocarileros de la República Mexicana, presentó en el llamado teatro del Sindicato Mexicano de Electricistas, la primera obra de Moisés Vázquez Corona, de origen tapatío, que abandonó los estudios de leyes para hallar una ruta de creación artística. Fue alumno de la Escuela Dramática del Instituto de Bellas Artes, representó, pintó después, escribió en prosa y compuso versos, pero le atrajo más el misterio de la creación dramática, y compuso el drama en tres actos Se renta cuarto amueblado, que entregó al señor Aceves Castañeda, quien "lo adaptó" para ser representado, por empleados y obreros del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros. Las representaciones de Se renta un cuarto amueblado –8 al 11 de noviembre– cumplieron ampliamente su objeto de proporcionar horas de entretenimiento a los familiares de los miembros del sindicato ferrocarrilero, quienes pudieron comprobar que entre éstos hay verdaderos aficionados a representar, con indudables disposiciones histriónicas.

Lo verdaderamente interesante de este experimento teatral es la revelación de un nuevo autor –Moisés Vázquez Corona–, cuya primera producción nos lleva a concebir fundadas esperanzas para cuando se encuentre más a sí mismo y piense menos en los autores realistas, desde Sartre hasta, y esto dicho con absoluta buena fe, Pepe Revueltas (El cuadrante de la Soledad) y Sergio Magaña (Los signos del zodiaco). No me agradó la pieza melodramática de Vázquez Corona dirigida y adaptada por el señor Aceves Castañeda, con evidente mal gusto, con palpable olvido o ignorancia de las leyes del teatro, que hay que conocer primero e infringir después, si se tiene el deliberado propósito de violarlas. Leí después la pieza de Vázquez Corona, y rectifiqué mi opinión sobre ella. Es estimable, como promesa. No se ganó Zamora en una hora, ni al teatro con una obra, Moisés Vázquez Corona tiene puesto sitio al éxito. Si sabe sostenerlo, éste se le rendirá.

El segundo experimento teatral que merece atención corresponde a una obra, del tipo de la farsa melodramática, del autor contemporáneo francés Jorge Neveaux, titulada Plainte contre inconnu, cuya traducción española Queja contra desconocido no da la idea exacta del contenido y alcance de la pieza. Plainte contre inconnu se estrenó hace años en París por Jean Marchant, a decir verdad con mediano éxito. Desde hace tiempo el mismo grupo Teatro de Arte de México, que ahora dirige el joven Jebert Darien, anunció su propósito de ponerla.

Es interesante, a ratos apasionante, el tema de la pieza de Neveaux. Figuraos que se desarrolla más allá de la vida. Como Au grand large de Sutton Vane –que en castellano se titula El viaje infinito–; como La desconocida de Arras, de Salacrou, como La tendré anemie de André. Los muertos se enfrentan con Dios... a través de un procurador. Se trata, pues, de un teatro –como A puerta cerrada de Sartre– fuera del mundo, un teatro de hipótesis, y de indudable evasión de la realidad. Un teatro que diría que es ¡nuevo!, si no tuviera la evidencia de que nada hay nuevo en el teatro. Lo que sí es evidente es que provoca en el público reacciones nuevas, o distintas.

No conozco otras obras de Neveaux, que sé tratan temas semejantes o parecidos. Cuentan que Ma chance et ma chanson es de tema romántico; que Viaje a Teseo, que se representa en Génova, es superior a la que se ha representado, en la sala Molière mexicana, que Julieta o la clave de los sueños, que se representa en Génova, con éxito, está más acabada que Queja contra desconocido. Ésta es sombría, pero divertida y muy interesante desde principio a fin.

La dirección de Darien huyó deliberadamente de acentuarle un movimiento de farsa, que de haberse acentuado tal vez hubiera caído en lo bufo. Prefirió darle un ritmo entre comedia y melodrama. Así no se expuso, y halló oportunidades excelentes para apoderarse de la atención del público. Él se reservó el papel importante del Procurador, de indudables posibilidades para un buen actor, y lo sacó con fortuna, sobreactuado, como el mismo personaje lo pide. Del grupo de sus compañeros se adelantan al conjunto, los jóvenes Ricardo Fuentes y José Luis López, que sostuvieron con mucho aliento y arrebatos de inspiración, los difíciles personajes de Plushkin y Kopack, respectivamente. También Lola Bravo se mostró muy actriz en el rol de la meretriz redimida por una maternidad anónima. El resto –Eugenia Álvarez, Murayama, América Amador, Concepción Martínez– completaron el cuadro con dignidad y esmero.

Del tercer experimento, realizado en la sala Guimerá –una Anna Christie de O'Neill, dirigida por Rex Fergal–, merece un comentario, que haré en breve. Su protagonista, la empeñosa actriz Kika Meyer, es ejemplo de vocación teatral y de mala suerte para colocarse en el lugar a que su inteligencia y vocación le dan derecho.