FICHA TÉCNICA



Título obra Los empeños de una casa

Autoría Sor Juana Inés de la Cruz

Dirección Salvador Novo

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Eventos Tercer Centenario del Nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz

Notas Comentarios del texto Los empeños de una casa

Referencia Armando de Maria y Campos, “Con motivo del estreno de Los empeños de una casa de sor Juana, en Bellas Artes. III”, en Novedades, 23 noviembre 1951.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Con motivo del estreno de Los empeños de una casa de sor Juana, en Bellas Artes. III

Armando de Maria y Campos

Se presume que Los empeños de una casa –es decir, "los enredos" de una casa– se representaría por primera vez en México, en 1684, cuando su autora, sor Juana Inés de la Cruz, vivía los 33 años de su edad. Fue escrita para representarse en un festejo en honor de la virreina doña María Luisa Gonzaga, esposa del virrey de la Nueva España, don Tomás Antonio de la Cerda y Enríquez de la Ribera, conde de Paredes y marqués de la Laguna de Camero Viejo. Como era costumbre, entre jornadas y jornadas, es decir, durante lo que ahora llamamos "entreactos" o "intermedios" se representaron dos sainetes de la misma monja jerónima. Además de los sainetes se interpolaron a la representación de Los empeños de una casa canciones, y ésta fue precedida de la indispensable Loa y seguida de un "sarao de las 4 Naciones". Fue representada con ocasión de la visita de la virreina a la casa de estudios o residencia católica de que en ella se hace mención. Un hecho reciente, aludido en el texto: la misteriosa aventura del personaje Antonio de Benavides marqués de San Vicente, conocido por "El Tapado", cuya ejecución se llevó al cabo en julio de 1864, permite fijar la fecha de su representación en el año señalado.

Los empeños de una casa es una deliciosa, traviesa y fina comedia de enredo, en la que se han encontrado rasgos autobiográficos de la Décima Musa. Ezequiel A. Chávez fue el primero en descubrirlo. Monterde opina que los elementos autobiográficos se contienen en "el relato de Leonor, en el pasaje en que, al través de aquéllas sor Juana habla de sí misma y de las `bachillerías' que eran su única dote", y que "evoca la poetisa su primera juventud, con la perspectiva necesaria –los años transcurridos– que le permitía verse a sí misma, en un pretérito no muy lejano". Opina Monterde que "la comedia Los empeños de una casa muestra el influjo de Calderón de la Barca, no sólo en el título, que recuerda el de Los empeños de un acaso.

Rodolfo Usigli encuentra similitud de acción en Los empeños de una casa y en La discreta enamorada de Lope de Vega; similitud de sólo puntos de partida y de fases dinámicas, y hasta opina que le es mucho más simpático que el Hernando, de Lope, el Castaño, de sor Juana, aunque los dos criados se disfracen de mujer.

Estudios más recientes ponen frente a frente Los empeños de una casa de sor Juana y Los empeños de un engaño de Juan Ruiz de Alarcón; porque la influencia, y aun el parecido de la comedia de la inspirada jerónima con la del corcovado genial, son evidentes. ¿De dónde salió la versión de que las comedias juanistas son de corte calderoniano?, se pregunta Manuel Torre. Tal vez de una alusión a autores españoles en el candelero americano que se encuentran en uno de los sainetes de sor Juana intercalados en la representación de Los empeños de una casa, cuando repeliendo los dislates del poetastro Acevedo, Muñiz dice:

¿No era mejor amigo, en mi conciencia,
si quería hacer festejo a su Excelencia
escoger sin congojas
una de Calderón, Moreto o Rojas...?

No es éste el lugar, ni dispongo de espacio, para trasladar los ricos ejemplos que Manuel Torres saca a luz para demostrar que la autora de Los empeños de una casa revela en esta comedia que conocía perfectamente Los empeños de un engaño, Todo es ventura, Quien mal anda, mal acaba, Siempre ayuda a la verdad, La culpa busca la pena, Ganar amigos y Mudarse por mejorasde Juan Ruiz de Alarcón. Manuel Torre ha logrado apuntar hasta setenta y cuatro concomitancias entre sor Juana y Alarcón, "que demuestran claramente que no son simples coincidencias (entre ambos autores), sino que (sor Juana) bebió no sólo para sus comedias, sino para sus poemas en las discretas linfas alarconianas, tan semejantes en su intención y en su destino a las de Juana Inés, que como el dramaturgo de Taxco, fue básicamente una decepcionada de amor".

Los empeños de una casa es –repito– una comedia de enredo, traviesa, graciosa, excelente para su tiempo, y más si se considera que fue escrita sin grandes pretensiones de triunfo, simplemente para distraer; rica en recursos para obtener su objeto. Tiene todo lo que precisa para ser un espectáculo, con canciones, quid pro quos, chistes y bromas, sin que las escenas inverosímiles o chuscas rompan un equilibrio de buen gusto. La trama, verdadero laberinto de equivocaciones, se basa en un conflicto de amor entre tres parejas dentro de una misma casa. Las tres mujeres están trazadas con finas líneas profundamente femeninas. Por toda la obra pasa un lindo aire de criolla mexicanidad...

Antes que el lunes 12, en la sala de espectáculos del Bellas Artes, Los empeños de una casa fue representada ante el micrófono de la estación radiodifusora de la Secretaría de Educación, el 8 de octubre de 1932, y, ligeramente retocada por Ermilo Abreu Gómez, el grupo Proa de José de J. Aceves la interpretó con María Douglas a la cabeza, en el teatro de los electricistas, en agosto de 1944, por cierto, con música de Jiménez Mabarack.

A fines del siglo pasado, Los empeños de una casa se representó en el teatro Principal, refundida por Gustavo Baz y Manuel Peredo, en el beneficio del discreto actor Antonio Vega, y con Sofía Calderón en la protagonista Leonor, la noche del 24 de mayo de 1874.

Este "año de sor Juana" se ha presentado dos veces. Una, por los alumnos del Conservatorio Nacional de Música, en su salón teatro, en junio, y después, bajo la dirección de Salvador Novo, refundida por él mismo, el 12 de este mes, con el feliz resultado que comentaré en próxima crónica.