FICHA TÉCNICA



Título obra La dama enamorada

Autoría Joan Puig y Ferreter

Elenco Emma Alonso, Pilar Sen, Martí Rouret, Joan Ramón Francés, Teresa Pugdollers, Valentín Puigdomenec, Rafael Catelltort

Escenografía Avelino Artis Gener (Tisner)

Vestuario María Vilalta

Grupos y compañías Agrupación Catalana de Arte Dramático

Notas de grupos y compañías Emma Alonso

Espacios teatrales Sala Guimerá

Referencia Armando de Maria y Campos, “La dama enamorada de Juan Puig y Ferreter, por Emma Alonso en la sala Guimerá”, en Novedades, 14 noviembre 1951.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

La dama enamorada de Juan Puig y Ferreter, por Emma Alonso en la sala Guimerá

Armando de Maria y Campos

Emma Alonso (de Costa), actriz de los teatros de Cataluña, que vive en México como consecuencia de la caída de la tercera república española, pisa de vez en cuando, y para espectadores de la colonia catalana residente entre nosotros, escenarios paisanos. Recientemente –25 de octubre–, representó con la Agrupación Catalana de Arte Dramático, que ella dirige, el drama La dama enamorada de Joan Puig y Ferreter.

El teatro catalán es poco conocido en México –salvo, claro está, las grandes creaciones de Guimerá principalmente, de Ruiseñor después–, principalmente traducido al castellano. En su lengua original se ha representado poco entre nosotros, hasta estos últimos años en que el entusiasmo y la afición de Emma Alonso, heredera legítima de Francisca Soler, inolvidable intérprete de Flor de un día y Espinas de una flor de Carlota Mena, de Ana Monner, la mejor intérprete que tuvo Pitarra; de Carmen Parreño, de Margarita Xirgu..., ha instalado el teatro catalán y en su lengua en la sala Guimerá de la calle de Rosales.

Emma Alonso ha tenido un acierto en elegir para una breve actuación ante el público catalán de México, y para alguno que otro mexicano –desde luego ninguno de los cronistas de teatro en nuestro país–, el bello y conmovedor drama de Puig y Ferreter, autor nunca representado en mi país antes de ahora.

Puig y Ferreter es una de las personalidades más originales que honran con su robusta personalidad el moderno arte dramático catalán. Puig se reveló desde el principio de su carrera dramática con La dama alegre (Teatro de las Artes, 1904), como un maestro. Por ser sincero a toda costa, resultó atrevido y desplazado del ambiente del teatro catalán. Se le calificó de un "inmoral" al estilo de Zolá, de Ibsen, de Gorki, de Strindberg. Conozco, dificultosamente porque leo poco catalán, muchas de sus obras. Me parece muy Strindberg primero, muy Ibsen después, y eso cuando en España no se representaba ni a uno ni a otro. Muy bello drama, ibseniado por donde se le mire, La dama enamorada en el que, como en Desamor, otro ruso, se declara la rebeldía de los hijos contra sus padres, no solidarizando el parentesco creado por la sangre con las malas acciones cometidas por los progenitores. En La dama enamorada, cuya acción se desarrolla en una aldea de la Borgoña, en Francia, esta rebeldía del hijo se manifiesta, porque la madre Lluisa de Morán, de 38 años y con un hijo de 18, Víctor, se da a un joven vagabundo catalán, Abel, pero éste, que no puede llevar una vida sedentaria, huye de la aldea borogñesa, no obstante que Lluisa, para quien pesa más su pasión que el amor maternal, hace esfuerzos por retenerlo a su lado. El odio de Víctor por Abel lleva a herirlo. Al fin Abel, se va, y mientras Lluisa y Berta, criada que también ama a Abel, lo ven partir, unos hombres traen al hogar el cadáver de Víctor, que se ha apuñalado el corazón, aquel corazón que Lluisa no había tenido en cuenta que existiera.

No sé si vive Puig y Ferreter. Probablemente sí, porque es un hombre nacido en 1882 (en Tarragona). Sé que muy joven se marchó a Francia donde escribió su primer libro:Diálechs dramátichs (1904). Ese mismo año se reveló en el Teatro de las Artes de Barcelona con La dama alegre, influida de Ibsen; en 1905 estrenó Boires de ciutat, influida de Gorki, como Arrels mortes estrenada en 1906. En 1907 estrenó Aigües encantades, y en 1908 alcanzó uno de sus más grandes triunfos escénicos con La dama enamorada, que nos acaba de dar a conocer Emma Alonso; después viene El Gran Aleix (1912), la que más me gusta de él de las que le conozco. El proceso de los celos que siente Sofía, esposa de Aleix, está observado de una manera acabada, de mano maestra. Enseguida vienen Desamor (1913), La dosca Agnés (1917), Garridó y Frannina, en la que, inspirado en el cancionero popular catalán, inicia la tendencia de un teatro poético. El noi mimat, Segones nupcies, El gran enlluernamet, Si n'era una minyona... y L'escola dels promesos. En 1921 estrenó –en Barcelona, como siempre lo hizo– Doña Isaura, considerada como una de sus obras más bellas y perfectas. Después, no supe nada más de él como autor de teatro. Supe que fue redactor de La Vanguardia, El Día Gráfico y La Tribuna, todos periódicos de Barcelona. Siempre tuve deseos de ver representar, aunque fuera en catalán, obras de Puig y Ferreter. Emma Alonso me ha regalado con esta honda y sencilla satisfacción.

No me defraudó Puig y Ferreter, hijo catalán de Ibsen. En su Dama enamoradacrea caracteres y plasma figuras en carne viva. Con pocas palabras expone los antecedentes del problema escénico y plantea su resolución, sin preocuparse de reglas y preceptos. Pletórico de ideas y rectilíneo de expansión, aunque azotado por vientos nórdicos, su concepción escénica está libre de nebulosidades. Es un Ibsen profundo y transparente.

Emma Alonso, gran actriz dramática, hizo muy natural su Lluisa, que sobrepone su pasión tardía al amor de madre. Dijo toda su parte con emocionada sencillez, y tuvo en los estrujantes pasajes dramáticos, arranques conmovedores. Emma Alonso es una actriz de cuerpo entero, de profundo temperamento, dramático cuando hace falta, como en las escenas culminantes de La dama enamorada. Su dicción, además, es tan pura, que no se le pierde matriz.

A Emma Alonso acompañaron en esta obra, con mucha discreción, Pilar Sen (Berta), Martí Rouret (Abel), y Joan Ramón Francés (Víctor) en los principales papeles, secundándoles en el resto del reparto, Teresa Pugdollers, Valentín Puigdomenec y Rafael Castelltort. Bonita y con carácter la escenógrafa de Tísner y muy regional el vestuario de María Vilalta.