FICHA TÉCNICA



Elenco Mrinalini Sarabhai

Grupos y compañías Ballet hindú de Mrinalini Sarabhai

Notas Comentarios sobre la danza hindú y semblanza de Mrinalini Sarabhai

Referencia Armando de Maria y Campos, “El drama danzado por el ballet hindú de la gran danzarina Mrinalini Sarabhai”, en Novedades, 25 septiembre 1951.




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Novedades

Columna El Teatro

El drama danzado por el ballet hindú de la gran danzarina Mrinalini Sarabhai

Armando de Maria y Campos

Todos los buenos aficionados al teatro y a la danza saben que la India atribuye a Brahma la paternidad del teatro. "Cediendo a instancias de los dioses –refiere Sylvain Lévi– el creador del mundo añadió a los cuatro vedas de la religión brahmánica un quinto veda consagrado al teatro, que recibió el nombre de Natya-Veda. "La obra divina no fue comunicada a los hombres, pero el santo rishi Bharata, que dirigía en el cielo las representaciones de los Apsaras, uniendo a sus conocimientos teóricos una consumada experiencia, resumió la sustancia del Nayta-Veda en una especie de enciclopedia en verso, el componer a su vez dramas perfectos". Bhrata por su parte afirma que Brahma, al componer el Natya-Veda, no hizo sino utilizar sus dramas precedentes "Del Rig tomó la danza, del Sama el canto, del Yajus la mímica, y del Atarva las pasiones". Lo que en buen romance significa que drama y danza en la India vienen siendo desde hace siglos un todo indivisible.

Pero es en el krishnaísmo donde el teatro –hindú– encuentra alimento para su desarrollo porque el espíritu mismo del dogma favoreció la aparición del teatro. La fábula del dios Krishna evoca por sí misma un drama movido y diverso. Recordemos que el nacimiento de Krishna se celebra con una ceremonia emparentada con la navidad cristiana...

El arte superior de la danza del gesto y de la elocuencia por el ademán (o movimiento de las manos) es patrimonio de la India desde hace milenios, probablemente data del siglo VIII. Dos son las escuelas de baile más comunes en la India, procedentes ambas de textos escritos hace siglos, celosamente transmitidos por generaciones: el Bhrat Natyam y el Kathakali o drama hablado, que nació probablemente durante el siglo XVI, en Malabar. El primer autor fue el Rajá de Kothakara, de quien se sabe que escribió 8 dramas sobre la vida de Rama, de los cuales algunos se conservan; los textos están escritos en una mezcla de malayalan y sánscrito.

El Ballet Hindú de Mrinalini Sarabhai –con Chatunni Panicker, Sukanya, Nandita Kripalani, Leela Bhaskaraiya, Parvati, Shivashankar y Godivan, como bailarines, y Nrayanan, Vaidyanathan, Krishanan, Padmanabhan, Gopola Panicker y Virendra Kunmar, como músicos; presentado, por cierto, con auténtico lujo oriental–, ha dado en Bellas Artes tres recitales, incluyendo ricas y bellas muestras de los géneros bharata natyam, kathakali y manipuro. En los tres programas se agotaron las localidades.

Mrinalini Sarabhai es la legítima heredera de las veteranas danzarinas hindúes Rkmimi Devi y Uday Shankar, y es hoy la máxima exponente de los bailes clásicos de la India, en particular del género Kathakali, porque es una gran actriz además de profunda y exquisita bailarina. Nacida en el sur de la India, educada en Madrás, Santiniketan, Suiza y Nueva York, baila desde los cinco años, pero no fue sino hasta 1945 cuando hizo su debut en Bombay, en el Festival de Danza celebrado en ocasión del centenario de Vikramaditya; recientemente participó en el Festival Hindú del Cairo organizado por la embajada de la India con la cooperación del gobierno del Cairo. En la India se la considera como "la única bailarina capaz de interpretar verdaderamente la tradición de las artes clásicas hindúes del Bharatamel Natyam y el Kathakali". Es esencialmente bailarina, pero no deja de consagrarse al estudio de la música y las artes dramáticas, es autora de un drama publicado en la India y la primera bailarina hindú que ha presentado un drama bailable tomado de un clásico Tamil; es, también, la única que ha presentado inicialmente el Kathakali como parte de la obra Vikramorvashiyan de Kalidas. Mrinalini Sarabhai es el pasado y el presente del teatro hindú. En cuanto programa ha bailado en Inglaterra, Francia, Suiza, Escandinavia y Argentina ha incluido dramas bailables modernos hindúes que dejan al conocedor asombrado ante una latitud interpretativa tan extensa en un cuerpo tan frágil, ondulante y exquisito. Su presentación de Hombre, un drama bailable basado en la vida del individuo, le proporcionó encendidos elogios del mundo occidental

¡Qué pena no contar con espacio para hablar largo de Mrinalini Sarabhai y de su danza dramática hindú! Merecen, por lo menos, una crónica cada una de sus danzas-dramas (del género y técnica Kathakali): Rasa Krida, Manushya (o el Hombre); Tillotama, El elefante, La serpiente y el león, Matsya Kanya (La princesa pez) y Chitrangada, que es una deslumbrante versión el drama de Rabindranath Tagore en la técnica de Manipuri.

No habiendo forma ni manera de prolongar la crónica, quede en estas líneas un fervoroso homenaje al lenguaje de los gestos –cabezas y manos– de Mrinalini Sarabhai y su ballet, que da símbolos del mundo superior y del inferior, de los distintos dioses, emperadores, castas, ríos, árboles y animales, mundo fabuloso de sentimientos y pasiones.