FICHA TÉCNICA



Título obra La culta dama

Autoría Salvador Novo

Notas Sobre el texto dramático La culta dama

Referencia Armando de Maria y Campos, “Fechas y fichas en la vida de Salvador Novo como autor teatral. Sus relaciones con La culta dama”, en Novedades, 23 agosto 1951.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Fechas y fichas en la vida de Salvador Novo como autor teatral. Sus relaciones con La culta dama

Armando de Maria y Campos

Dirigía yo los teatros de la Secretaría de Educación Pública, que lo eran entonces el del Palacio de las Bellas Artes, el Hidalgo y el de Orientación, allá por los ya remotos primeros meses de la administración del presidente Ávila Camacho, y repartía mi tiempo en atender los ensayos y la preparación del estreno en México de La flauta mágica de Mozart, que subiría a la escena del Palacio debido al dinamismo y tesón de doña Ana Güido de Icaza, esposa de Xavier Icaza, quien acababa de hacerse cargo de la dirección de Bellas Artes, y en sortear los problemas que todos los días nos planteaban los "bolos" del Hidalgo, entregado a la incansable tiple Carmen Delgado por la condescendiente indiferencia del pintoresco demagogo –enemigo personal de Dios–, profesor don Arnulfo Pérez H., cuando comenzaron a circular por el mundillo social artístico las graciosas y a veces desconcertantes "salidas" de un personaje que ya iniciaba su popularidad en la ciudad de México: "la culta dama". Arreció la llovizna de chistes, quid pro quos, salidas y repentismos, etcétera, del ya popularísimo personaje social "la culta dama" cuando doña Adela Formoso de Obregón Santacilia inició, en unión del escritor español recién llegado a México José Bergamín, la organización y temporada del ballet La paloma azul, con las discípulas mexicanas de Ana Sokolow, que había desertado de las filas coreográficas de Waldeen.

Los chistes –así calificaba el vulgo cuanto se decía que hacía y decía "la culta dama" imaginaria–, circulaban rápida y sabrosamente por los círculos artístico-teatral-sociales de la ciudad de México. ¿Quién era "la culta dama" que tanto daba qué hablar, que tanto ruido metía, cuyos dichos, repentes y actividades sociales se seguían día a día en una columnita, la primera de la izquierda, abajo del diario vespertino Últimas Noticias? ¡Por Dios!, ¿quién es este Side-Car tan puntual, travieso y corrosivo, que no deja en paz a "la culta dama", a la que materialmente la sigue los pasos y las palabras? Y luego, ¿quién es, en verdad, "la culta dama"? ¿Doña Ana? ¿Adela? ¿Carmen? ¿Lola?... La verdad, ninguna. Todo era una broma periodística, una pura invención del fino y travieso humor del escritor y comentarista de la gracia que vuela sobre los sucesos mundanos, Salvador Novo.

Pero de aquella broma perodística quedó una evidencia: existe "la culta dama". Todo el que quiera puede identificarla en... muchas damas de nuestra heterogénea alta sociedad. De esa "culta dama" que no es ninguna en particular, pero que viene en muchas típica y tópicamente mexicanas, que presiden comités de beneficencia y culturales, que están en todas partes, que se les puede identificar. Salvador Novo ha hecho de ella un personaje teatral, varios personajes teatrales. Novo ha dicho recientemente: "La culta dama (es) una mujer de esas que dicen las cosas mal dichas, que tienen una cultura casi nula, que es capaz de decir que un político le regaló a su amiga un rancho de cuarenta 'hetairas'. Se cree que es un tipo real de nuestra sociedad, una mujer de cultura superficial, frívola, una nueva rica ostentosa y de falsa caridad, tan falsa como su cultura".

La "culta dama" es por sí y por el escenario social en que se mueve, un personaje de teatro, Salvador Novo la ha llevado a la escena de la ficción, en la que vivirá y actuará en su propia rica salsa. "Ahora que he escrito esta comedia –dice Novo, sé que hay muchas damas que creen salir representadas en ella. Esta culta, dama no puede identificarse, es una abstracción. Hay muchas cultas damas en la comedia, pero ella es la principal, el eje, el centro alrededor de la cual giran varias cultas damas también. Nuestra sociedad cuenta con damas caritativas que pertenecen a sociedades filantrópicas, que se pasan el tiempo organizando fiestas, tés, canastas, etcétera, con fines caritativos, pero de ninguna manera voy a ofender a nadie. Lo que he hecho es incorporar el problema fundamental y profundo de esa clase social, plantearlo de la manera más dramática y hacer en el tercer acto una crítica del sistema, no de las personas. No hay ninguna frustración, ni ningún escenario para nadie; hay una redención, una justificación para los tipos que forman parte de esa clase social.

"Los aristócratas, los nuevos ricos, los popofs, se encuentran con que a su vez tropiezan con la realidad, y tienen un choque que los lleva a un fin humano".

La culta dama es la primera pieza de teatro grande, en serio, de Salvador Novo, madura e importante. Novo viene escribiendo teatro, mitad en broma, mitad en serio, desde hace muchos años. Tengo una vaga idea de que lo vi en las clases de declamación de Enrique Tovar y Avalos, allá por los años de 1916 ó 1917. Comenzó a jugar como autor de teatro cuando Vasconcelos era secretario de Educación. Uno de sus primeros juegos de teatro de escarnio lo escribió para darle un berrinche a Diego Rivera. Diego pintaba en Educación sus murales famosos, Antonieta Rivas Mercado iniciaba las representaciones de su histórico teatro de Ulises. La cosa pasó así: Diego se disgustó porque las obras seleccionadas eran arte purista, es decir, no planteaban problemas político-sociales alrededor de un romance entre una muchacha y muchacho, como se usa ahora. Y como no pudiera influir para que el repertorio ya ensayado y preparado, se variara, decidió vengarse de Salvador en uno de los magníficos murales que entonces pintaba en los corredores de la Secretaría de Educación Pública. En uno de ellos, puso a un niño pateando, destruyendo liras, flores naturales y todos los símbolos del arte –del arte según él–, y entre las cosas tiradas por el suelo incluyó también unos lentes de carey oscuro, objeto que, junto con una calva incipiente, caracterizaba por entonces la facha de Novo. Aunque la cosa era más bien un coscorrón sin importancia, el joven escritor respondió fieramente con "la Diegada", una de sus obras inconclusas en la que puso del asco, aunque de un modo muy bonito, muy artístico, claro, al muralista revolucionario...